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Foto: Volcán de San Miguel · El Salvador

1 Macabeos 15

Volcán de San Miguel · El Salvador · Foto: Gump Stump · CC BY-SA 3.0

1Desde las islas del mar escribió el rey Antioco, hijo de Demetrio el viejo, una carta á Simon, Sumo sacerdote y príncipe del pueblo de los judíos, y á toda la nacion;

2cuyo tenor es el que sigue: El rey Antioco á Simon, Sumo sacerdote, y á la nacion de los judíos, Salud.

3Habiéndose hecho dueños del reino de nuestros padres algunos hombres malvados, tengo resuelto libertarle y restablecerle en el estado que ántes tenia, para cuyo fin he levantado un ejército numeroso y escogido, y he hecho construir naves de guerra.

4Quiero pues entrar en mis estados, para castigar á los que han destruido mis provincias y asolado muchas ciudades de mi reino.

5Empero á tí desde ahora te confirmo todas las exenciones de tributos que te concedieron todos los Reyes que me han precedido, y todas las demas donaciones que te hicieron.

6Te doy permiso para que puedas acuñar moneda propia en tu pais:

7quiero que Jerusalem sea ciudad santa y libre, y que todas las armas que has fabricado, como tambien las plazas fuertes que has construido, y estan en tu poder, queden para tí.

8Te perdono desde ahora todas las deudas y regalías debidas al Rey y á la Real hacienda, tanto por lo pasado como por lo venidero.

9Y luego que entremos en la posesion de todo nuestro reino, te colmarémos de tanta gloria á tí y á tu pueblo, y al Templo, que resplandecerá por todo el orbe.

10En efecto el año ciento y setenta y cuatro entró Antíoco en el pais de sus padres, y al punto acudieron á presentársele todas las tropas, de suerte que quedaron poquísimos con Trifon.

11Persiguióle luego el rey Antíoco; pero huyendo Trifon por la costa del mar, llegó á Dora:

12pues veia los desastres que sobre él iban á llover, habiéndole abandonado el ejército.

13Entónces Antíoco fué contra Dora con ciento y veinte mil hombres aguerridos, y ocho mil caballos:

14y puso sitio á la ciudad, haciendo que los navíos la bloqueasen por la parte del mar; con lo que estrechaba la ciudad por mar y por tierra, sin permitir que nadie entrase ni saliese.

15A esta sazon llegaron de la ciudad de Roma Numenio y sus compañeros; con cartas escritas á los Reyes y á las naciones, del tenor siguiente:

16Lucio, Cónsul de los romanos, al Rey Ptoloméo, Salud.

17Han venido á nosotros embajadores de los judíos nuestros amigos, enviados por Simon, Príncipe de los sacerdotes, y por el pueblo judáico, con el fin de renovar la antigua amistad y alianza;

18y nos han traido al mismo tiempo un escudo de oro de mil minas.

19A consecuencia de esto hemos tenido á bien escribir á los Reyes y á los pueblos que no les causen ningun daño, ni les muevan guerra á ellos, ni á sus ciudades y territorios, ni auxilien tampoco á los que se la hagan.

20Y nos ha parecido regular aceptar el escudo que nos han traido.

21Por tanto, si hay algunos hombres malvados que, fugitivos de su pais, se hayan refugiado entre vosotros, entregádselos á Simon, Príncipe de los sacerdotes, para que los castigue segun su Ley.

22Esto mismo escribieron al rey Demetrio, y á Attalo, y á Ariarathes, y á Arsaces;

23como tambien á todos los pueblos aliados suyos, á saber, á los de Lampsaco, y á los de Lacedemonia, y á los de Delos, y de Myndos, y de Sicyon, y á los de la Caria, y de Samos, y de la Pamfylia, á los de Lycia, y de Alicarnaso, de Cóo, y de Siden, y de Aradon, y de Rhodas, y de Faselides, y de Gortyna, y de Gnido, y de Chypre, y de Cyrene.

24Y de estas cartas enviaron los romanos una copia á Simon, Príncipe de los sacerdotes, y al pueblo de los judíos.

25A este tiempo el rey Antíoco puso por segunda vez sitio á Dora, combatiéndola sin cesar, y levantando máquinas de guerra contra ella; y encerró dentro á Trifon, de tal suerte que no podia escapar.

26Simon envió para auxiliarle dos mil hombres escogidos, y plata y oro, y muchas alhajas:

27mas Antíoco no quiso aceptar nada; ántes bien rompió todos los tratados hechos con él anteriormente, y se le mostró contrario.

28Y envió á Athenobio, uno de sus amigos, para tratar con Simon, y decirle de su parte: Vosotros estais apoderados de Joppe y de Gazara, y del alcázar de Jerusalem, que son ciudades pertenecientes á mi reino:

29habeis asolado sus términos, y causado grandes daños al pais, y os habeis alzado con el dominio de muchos lugares de mi reino.

30Asi que, ó entregadme las ciudades que ocupasteis, y los tributos exigidos en los lugares de que os hicisteis dueños fuera de los límites de la Judéa;

31ó sino pagad quinientos talentos de plata por aquellas ciudades, y otros quinientos por los estragos que habeis hecho, y por los tributos sacados de las ciudades; pues de lo contrario irémos y os harémos guerra.

32Llegó pues Athenobio, amigo del Rey, á Jerusalem, y viendo la magnificencia de Simon, y el oro y plata que brillaba por todas partes, y el grande aparato de su casa, se sorprendió sobremanera. Díjole luego las palabras que el Rey le habia mandado.

33Y Simon respondió en estos términos: Nosotros ni hemos usurpado el territorio ageno, ni retenemos nada que no sea nuestro: solo sí hemos tomado lo que es herencia de nuestros padres, y que nuestros enemigos poseyeron injustamente por algun tiempo:

34y habiéndonos aprovechado de la ocasion, nos hemos vuelto á poner en posesion de la herencia de nuestros padres.

35Por lo que mira á las quejas que nos das tocante á Joppe y Gazara, sepas que los de estas ciudades causaban grandes daños al pueblo y á todo nuestro pais: mas, con todo, estamos prontos á dar por ellas cien talentos. A lo que Athenobio no respondió palabra:

36pero volviéndose irritado á su Rey, le dió parte de esta respuesta, y de la magnificencia de Simon, y de todo cuanto habia visto; é indignóse el Rey sobremanera.

37En este intermedio Trifon se escapó en una nave á Orthosiada.

38Y el Rey dió el gobierno de la costa marítima á Cendebéo; y entregándole un ejército compuesto de infantería y caballería,

39mandóle marchar contra la Judéa, ordenándole que reedificase á Gedor, y reforzase las puertas de la ciudad, y que domase el pueblo de los judios. Entretanto el Rey perseguia á Trifon.

40Con efecto Cendebéo llegó á Jamnia, y comenzó á vejar al pueblo, á talar la Judéa, á prender y matar gente, y á fortificar á Gedor,

41en la cual puso caballería é infantería para que hiciese desde allí correrías por la Judéa, segun se lo mandó el Rey.

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