Causa
Torres Amat, 1823
No solamente en la lengua hebréa, sino en todas las demas del mundo, se llama causa la ocasion de un suceso: aunque á veces sea bien involuntaria, ó quizá repugnante al que da motivo, ó produce dicha ocasion. En todas lenguas se dice á veces de un hombre bienhechor que él hace ingratos: de un jóven enamorado decimos que el objeto de su pasion le trastorna el juicio: á un padre muy amante de sus hijos, que los pierde etc. Decimos á un hombre ingrato y brutal: ¿Acaso me has de maltratar tú por haberte querido yo favorecer? A un estudiante desaplicado: A fe que estás bien instruido por haber tenido tan escelentes maestros, por haber cursado tantos años, por haber estudiado tanto etc. En semejantes espresiones la voz causa, ó la proposicion causal por no significan causalidad, sino meramente el suceso, denotando á veces con energía que no corresponde á lo que se esperaba ó deseaba. Asi decia Jesu-Cristo: Yo no he venido á traer la paz, sino la espada, aludiendo á que su Evangelio seria escándalo y ruina para muchos en Israel. Mateo 10:34. Lucas 2:34. Mateo 23:34. Véase 1 Corintios 2:6. Romanos 5:20. Hechos 13:46. Éxodo 11:9. Dios se ve forzado á hacer una cosa, cuando nuestros pecados, ó nuestras buenas obras exigen que la haga. La preposicion griega ina, que en la Vulgata se traduce ut, no siempre significa á fin de que, sino muchas veces de manera que, de suerte que. Ut adimpleretur etc., de manera que se cumplió lo que dijo el profeta etc. etc.
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).