1No pongas tu confianza en las riquezas inicuas, y no digas: Tengo lo bastante para vivir; porque de nada te servirá eso al tiempo de la Divina venganza y de la obscuridad de la muerte.
2Cuando seas poderoso, no sigas los depravados deseos de tu corazon;
3ni andes diciendo: ¡Gran poder es el mio! ¿Quién podrá hacerme dar razon de mis acciones? pues Dios segurisimamente tomará de ti terrible venganza.
4Tampoco digas: Yo pequé; ¿y qué mal me ha venido por eso? Porque el Altísimo, aunque paciente y sufrido, da el pago merecido.
5Del pecado perdonado no quieras estar sin temor; ni añadas pecados á pecados.
6No digas: ¡Oh, la misericordia de Dios es grande! él me perdonará mis muchos pecados.
7Porque tan pronto como ejerce su misericordia, ejerce su indignacion, y ésta tiene fijos sus ojos sobre el pecador.
8No tardes en convertirte al Señor, ni lo difieras de un dia para otro;
9porque de repente sobreviene su ira, y en el dia de la venganza acabará contigo.
10No tengas pues ansia de adquirir riquezas injustas; porque de nada te aprovecharán en el dia de la obscuridad y de la venganza.
11No te vuelvas á todos vientos, ni quieras ir por cualquier camino; porque de eso se convence reo todo pecador que usa doble lenguage.
12Manténte firme en el camino del Señor, y en la verdad de tus sentimientos, y en tu saber ó ciencia; y vaya siempre contigo la palabra de paz y de justicia.
13Escucha con cachaza ó sosiego lo que te dicen; á fin de que lo entiendas, y puedas dar con prudencia una cabal respuesta.
14Si tienes inteligencia, responde al prójimo; pero si no, pónte la mano sobre la boca, para que no te cojan en alguna palabra indiscreta, y quedes avergonzado.
15El honor y la gloria acompañan al discurso del hombre sensato: mas la lengua del imprudente viene á ser la ruina de éste.
16Guárdate de ser chismoso ó detractor, y de que tu lengua sea para tí un lazo y motivo de confusion.
17Porque el ladron cae en la confusion y arrepentimiento al verse sorprendido; y el hombre de doble lenguage en una infamia grandísima: pero el chismoso ó detractor se acarrea el odio, la enemistad, y el oprobrio.
18Haz igualmente justicia á los pequeños y á los grandes.
