1No seas zeloso de tu querida esposa; para que no se valga de las malas ideas que tú le sugieres.
2No dejes que la muger tenga dominio sobre tu espíritu; para que no se levante contra tu autoridad, y quedes avergonzado.
3No pongas los ojos en muger que quiere á muchos, no sea que caigas en sus lazos.
4No frecuentes el trato con la bailarina, ni la escuches, si no quieres perecer á la fuerza de su atractivo.
5No pongas tus ojos en la doncella; para que su belleza no sea ocasion de tu ruina.
6De ningun modo des entrada en tu alma á las meretrices; para que no te pierdas tú y tu patrimonio.
7No andes derramando tu vista por las calles de la ciudad, ni vagueando de plaza en plaza.
8Aparta tus ojos de la muger lujosamente ataviada, y no mires estudiosamente una hermosura agena.
9Por la hermosura de la muger muchos se han perdido: y por ella se enciende cual fuego la concupiscencia.
10Cualquiera muger pública es pisoteada de todos, como el estiércol en el camino.
11Muchos embelesados de la belleza de la muger agena se hicieron réprobos; porque su conversacion quema como fuego.
12Con la muger de otro no estés jamas de asiento; ni en la mesa te arrimes á ella recostado sobre el codo,
13ni la desafies con brindis á quien de los dos bebe mas vino; no sea que tu corazon se incline hácia ella, y á costa de tu vida caigas en la perdicion.
14No dejes el amigo antiguo; porque no será como él el nuevo.
15El amigo nuevo es un vino nuevo: se hará añejo, y entónces le beberás con gusto.
16No envidies la gloria y las riquezas del pecador; pues no sabes tú cual ha de ser su catástrofe.
17No te agraden las violencias que cometen los hombres injustos: tú sabes que jamas en toda su vida puede agradar el impio.
18Vive léjos de aquel que tiene potestad para hacerte morir, y no andarás asustado con el temor de la muerte:
19que si alguna vez te acercas á él, guárdate de hacer ninguna cosa, por la cual te quite la vida.
20Sábete que conversas con la muerte; porque tú caminas en medio de lazos, y andas entre las armas de gente resentida.
21Procede con cuanta cautela puedas con las personas que trates, y conversa con los sábios y prudentes.
22Sean tus convidados los varones justos, y tu gloria consista en temer á Dios.
23El pensamiento de Dios esté fijo en tu alma, y sea tu conversacion de los preceptos del Altísimo.
24Las obras de los artífices son alabadas por su industria ó labor de manos; y el príncipe del pueblo por la sabiduría de sus discursos, y las palabras de los ancianos por su prudencia.
25Temible es en su ciudad el hombre deslenguado, y será aborrecido el temerario por sus palabras.
