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Santa Biblia
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Oración de la mañana

Día 2 · Mi primera palabra del día

Buenos días. Antes de empezar el día, haz una pausa. Respira despacio y recuerda que Dios está aquí contigo.

Alabanza

Salmos 57:7-11

7Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto: cantaré, y trovaré salmos. 8Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa: levantaréme de mañana. 9Alabarte he en los pueblos, oh Señor; cantaré de ti en las naciones. 10Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad. 11Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra tu gloria.

La Palabra

Salmos 5:3
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré á ti, y esperaré.

Hay personas que lo primero que hacen al despertar es mirar el teléfono. David nos enseña otro comienzo: presentarse ante Dios de mañana, hablarle y luego esperar. Es como poner tu día sobre la mesa delante de él antes de que otros lo llenen de urgencias. Fíjate en la última palabra: «esperaré». La oración de la mañana no termina cuando dices amén; sigue durante el día, atenta a cómo Dios responde. No hace falta que tus palabras sean elegantes ni largas. Basta con que sean sinceras. Hoy, mientras te preparas o desayunas, puedes volver a hablarle unos segundos. Antes de orar, pregúntate: ¿qué parte de mi día necesito poner primero en sus manos?

Oración

Mi primera palabra del día

Señor, quiero que mi primera palabra de hoy sea para ti. Me presento delante de ti tal como estoy, con sueño todavía, con ideas a medio ordenar y con algunas inquietudes. Tú escuchas mi voz aunque mis palabras sean pobres. Te pongo delante este día entero: las conversaciones, las tareas, los momentos de espera. Enséñame a esperar en ti con paciencia, confiando en que respondes a tu tiempo y a tu manera. Que no salga de casa sin haberte buscado primero, y que vuelva a ti muchas veces a lo largo del día. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Por otros

Piensa en alguien que necesite tu oración hoy y nómbralo delante de Dios. Puedes apuntar tus peticiones en «Mis peticiones».

Padre nuestro

Mateo 6:9-13

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Bendición

2 Corintios 13:13

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén. La segunda Epístola á los Corintios fué enviada de Filipos de Macedonia con Tito y Lucas.

Que Dios te acompañe hoy.