Oraciones de «Soledad», basadas en la Biblia, para leer o escuchar.
Cuando me siento solo
Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
Señor, hoy la soledad me pesa más de lo normal. La casa está en silencio y nadie llama. Como el salmista, te digo que estoy solo y afligido, y te pido que me mires con misericordia. Tú no te alejas cuando los demás no están. Recuérdame que tu presencia llena este lugar y que mi vida tiene valor para ti. Dame paz para esta noche y valor para buscar mañana a alguien con quien hablar. Abre mis ojos a las personas que tú pones cerca de mí. En el nombre de Jesús. Amén.
Que hace justicia al huérfano y á la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido. Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.
Padre, estoy lejos de mi tierra y a veces me siento extranjero en todas partes. Echo de menos a mi familia, mi idioma, los sabores y las calles de mi infancia. Tu palabra dice que amas al extranjero y le das pan y vestido. Gracias porque no me miras como a un desconocido. Cuida a los míos, que están lejos, y consuela mi corazón cuando la nostalgia aprieta. Ayúdame a echar raíces aquí sin olvidar de dónde vengo, y pon en mi camino personas buenas que me reciban. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
Dios fiel, mis años han pasado y muchos de los que amaba ya no están. Los días son largos y a veces siento que el mundo me ha olvidado. Pero tú prometiste sostenerme hasta la vejez y hasta las canas. Tú me hiciste y tú me llevas todavía. Quita de mí la tristeza de sentirme una carga. Dame alegría en las cosas pequeñas: una visita, una llamada, una conversación sincera. Y mientras tenga fuerzas, enséñame a orar por otros y a seguir dando amor. En el nombre de Jesús. Amén.
El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
Padre misericordioso, una relación que era importante para mí se ha terminado, y siento un vacío que no sé cómo llenar. Me duelen los recuerdos y me cuesta imaginar el futuro. Tú sanas a los quebrantados de corazón y vendas sus heridas. Pon tu mano sobre esta herida. Líbrame del rencor y también de la culpa que no me corresponde. Ayúdame a llorar lo que tenga que llorar y a no tomar decisiones desde el dolor. Rodéame de amigos que me acompañen, y recuérdame que mi valor no depende de que alguien se quede a mi lado. En el nombre de Jesús. Amén.
He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Dios que me conoces, estoy rodeado de personas y aun así me siento solo. Hablo, sonrío y trabajo, pero nadie parece saber de verdad lo que llevo dentro. Jesús también fue dejado solo por sus amigos, y aun así dijo que no estaba solo, porque tú estabas con él. Dame esa misma certeza. Tú me conoces por completo y me amas. Ayúdame a abrir mi corazón con prudencia a alguien de confianza y a dejar de esconderme detrás de una sonrisa. Que también yo sepa ver a otros que se sienten igual. En el nombre de Jesús. Amén.
El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca á los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad.
Dios bueno, tú haces habitar en familia a los que están solos. Te pido que hagas eso en mi vida. Necesito amigos verdaderos y una comunidad donde pueda crecer, servir y ser conocido. Guíame a una iglesia donde se viva tu amor, y dame valor para dar el primer paso: saludar, aceptar una invitación o volver aunque al principio me cueste. Quita mi miedo al rechazo. Y cuando encuentre ese lugar, hazme un buen amigo para otros, alguien que escucha y acompaña. En el nombre de Jesús. Amén.