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Santa Biblia
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Foto: Isla Santa María · Madagascar

Baruc 4

Isla Santa María · Madagascar · Foto: M worm · Public domain

1La Sabiduria, este es el Libro de los mandamientos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: todos los que la abrazan, llegarán á la vida verdadera; mas aquellos que la abandonan, van á parar en la muerte.

2Conviértete, ó Jacob, y ténla asida: anda á la luz de ella por el camino que te señala con su resplandor.

3No des tu gloria á otro pueblo: ni tu dignidad á una nacion estraña.

4Dichosos somos nosotros, ó Israel; porque sabemos las cosas que son del agrado de Dios.

5Ten buen ánimo, ó pueblo de Dios, tú que conservas el nombre de Israel.

6Vendidos habeis sido vosotros á las naciones, pero no para que seais aniquilados: sino que por haber provocado la indignacion de Dios, por eso fuisteis entregados á los enemigos.

7Pues exasperasteis á aquel Señor que os crió, y al Dios eterno, ofreciendo sacrificios á los demonios en lugar de Dios.

8Porque echasteis en olvido al Dios que os crió, y llenasteis de afliccion á Jerusalem vuestra nodriza.

9Porque ella vió venir sobre vosotros la ira de Dios, y dijo: Escuchad, ó ciudades vecinas de Sion; Dios me ha enviado una afliccion grande:

10pues yo he visto la esclavitud del pueblo mio, de mis hijos é hijas, á la cual el Eterno los ha conducido:

11porque yo los crié con gozo; pero con llanto y con dolor los he dejado.

12Ninguno se alegre al verme viuda y desolada: desamparada he sido de muchos, por causa de los pecados de mis hijos; los cuales se desviaron de la Ley de Dios,

13y desconocieron sus preceptos, y no anduvieron por el camino de los mandamientos de Dios, ni con la justicia siguieron por las sendas de su verdad.

14Vengan las ciudades vecinas de Sion, y consideren y lamenten conmigo la esclavitud á que el Eterno ha reducido á mis hijos é hijas;

15porque el Señor hizo venir contra ellos una nacion remota, nacion perversa, y de lengua desconocida

16la cual no ha respetado al anciano, ni ha tenido piedad de los niños, y le ha arrancado á la viuda sus queridos hijos, dejándola sin ellos, desolada.

17¿Y ahora en qué puedo yo ayudaros?

18Pero aquel Señor que envió sobre vosotros los males, él mismo os librará de las manos de vuestros enemigos.

19Andad, ó hijos mios, id al cautiverio; y yo me quedo solitaria.

20Me desnudé del manto ó vestido de paz y regocijo, y me vestí del saco de rogativa, y clamaré al Altísimo todos los dias de mi vida.

21Tened buen ánimo, ó hijos mios, clamad al Señor, y él os libertará del poder de los príncipes enemigos.

22Porque yo he puesto la esperanza mia en el Eterno, que es vuestra salud; y el Santo me ha consolado con la promesa de la misericordia que tendrá de vosotros el Eterno, vuestro Salvador.

23Pues con lágrimas y sollozos os dejé ir; mas el Señor os volverá otra vez á mí con gozo y alegria duradera.

24Y al modo que las ciudades vecinas de Sion vieron que venia de Dios vuestra esclavitud; asi verán muy presto que os vendrá de Dios la salud con grande honra y resplandor eterno.

25Hijos, soportad con paciencia el castigo que ha descargado sobre vosotros. Porque, ó Israel, tu enemigo te ha perseguido; pero en breve verás tú la perdicion suya, y pondrás tu pié sobre su cuello.

26Mis delicados hijos han andado por caminos ásperos; porque han sido llevados como un rebaño robado por enemigos.

27Hijos, tened buen ánimo, y clamad al Señor; pues aquel mismo que os ha transportado ahí, se acordará de vosotros.

28Porque si vuestra voluntad os movió á descarriaros de Dios, tambien le buscaréis con una voluntad diez veces mayor, luego que os hayais convertido.

29Porque aquel que os envió estos males, él mismo os traerá un gozo sempiterno con la salud que os dará.

30Buen ánimo, ó Jerusalem, pues te consuela aquel Dios que te dió el nombre de ciudad suya.

31Los malos que te destrozaron perecerán; y castigados serán aquellos que se alegraron en la ruina tuya.

32Las ciudades á las cuales han servido tus hijos, serán castigadas; y será castigada aquella que se apoderó de ellos.

33Asi como se gozó ella en tu ruina, y se alegró de tu caida, asi se verá angustiada en su desolacion.

34Y cesará la alegre algazara de su muchedumbre, y su regocijo se convertirá en llanto.

35Porque el Eterno enviará fuego sobre ella por largos dias, y será habitada de demonios durante mucho tiempo.

36Mira, ó Jerusalem, hácia el Oriente, y repara la alegria que Dios te envia;

37porque hé aqui que vuelven tus hijos que tú enviaste dispersos: ellos vienen congregados desde Oriente á Occidente, segun la promesa del Santo, alabando á Dios con alegria.

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