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Foto: Atardecer en cabo Maclear · Malaui

Baruc 6

Atardecer en cabo Maclear · Malaui · Foto: Joachim Huber from Switzerland · CC BY-SA 2.0

1Por los pecados que habeis cometido en la presencia de Dios, seréis llevados cautivos á Babilonia por Nabucodonosor Rey de los babilonios.

2Llegados pues á Babilonia, estareis allí muchisimos años, y por muy largo tiempo, hasta siete generaciones; despues de lo cual os sacaré de alli en paz.

3Ahora bien, vosotros veréis en Babilonia dioses de oro, y de plata, y de piedra, y de madera, llevados en hombros, que causan un temor respetuoso á las gentes.

4Guardaos, pues, vosotros de imitar lo que hacen los estrangeros; de modo que vengais á temerlos ó respetarlos, y á concebir temor de tales dioses.

5Cuando veais, pues, detras y delante de ellos la turba que los adora, decid allá en vuestro corazon: O Señor, solo á tí se debe adorar.

6Porque mi ángel con vosotros está; y yo mismo tendré cuidado de vuestras almas.

7Puesto que la lengua de los ídolos limada fué por el artífice, y muda se queda; y aunque están ellos dorados y plateados, son un mero engaño, é incapaces de poder hablar.

8Y al modo que se hace con una doncella amiga de engalanarse, asi echando mano del oro los adornan con esmero.

9A la verdad los dioses de ellos tienen puestas sobre la cabeza coronas de oro; oro que despues juntamente con la plata, les quitan los sacerdotes, á fin de gastarle ellos para sí mismos.

10Y aun le hacen servir para engalanar á las abarraganadas, y á las rameras; y á veces recobrándole de ellas, adornan con él á sus dioses.

11Sin embargo que estos dioses no saben librarse del orin ni de la polilla.

12Y despues que los han revestido de púrpura, les limpian el rostro, con motivo del muchísimo polvo que hay en sus templos,

13Tiene tambien el ídolo un cetro en su mano, como le tiene aquel que es juez ó gobernador de un pais; mas él no puede quitar la vida, ni dañar al que le ofende.

14Tiene igualmente en su mano la espada, y la segur; mas no se puede librar á sí mismo de la guerra, ni de los ladrones: por todo lo cual podeis echar de ver que no son dioses.

15Y asi no teneis que temerlos: porque los tales dioses son como una vasija hecha pedazos, que para nada sirve.

16Colocados que se hallan en una casa ó templo, sus ojos se cubren luego del polvo que levantan los pies de los que entran.

17Y al modo que al que ofendió al Rey, se le encierra dentro de muchas puertas; y como se practica con un muerto que se lleva al sepulcro: asi aseguran los sacerdotes las puertas con cerraduras, y cerrojos, para que los ladrones no despojen á los dioses.

18Enciéndenles tambien delante muchas lámparas; mas no pueden ver ninguna de ellas: son los tales dioses como las vigas de una casa.

19Dicen que unas sierpes, que salen de la tierra, les lamen el interior; cuando se les comen las vestiduras sin que ellos lo perciban.

20Negras se vuelven sus caras del humo que hay en su casa.

21Sobre su cuerpo y sobre su cabeza vuelan las lechuzas, y las golondrinas, y otras aves, y tambien los gatos andan sobre ellos.

22Por donde podeis conocer que los tales no son dioses; y por lo mismo no los temais.

23Ademas de esto el oro que tienen es para bien parecer: si alguno no los limpia del orin, ya no relucirán. Ni aun cuando los estaban fundiendo en el crisol sintieron nada.

24Y á pesar de que no hay en ellos espíritu alguno, fueron comprados á sumo precio.

25Llevados son en hombros, como que no tienen piés; demostrando asi á los hombres su vergonzosa impotencia. Avergonzados sean tambien aquellos que los adoran.

26Por eso si caen en tierra, no se levantan por sí mismos; ni por sí mismos se mantendrán, si alguno los pone en pié: y les han de poner delante las ofrendas, como á los muertos.

27Estas ofrendas las venden y malgastan sus sacerdotes, y tambien sus mugeres roban para sí: no dan nada de ello al enfermo ni al mendigo.

28Tocan los sacrificios de ellos las mugeres paridas y las menstruosas. Conociendo pues por todas estas cosas que los tales no son dioses, no teneis que temerlos.

29¿Mas cómo es que los llaman dioses? Es porque las mugeres presentan dones á estos dioses de plata, y de oro, y de madera;

30y los sacerdotes se estan en las casas ó templos de ellos, llevando rasgadas sus túnicas, y raido el cabello y la barba, y con la cabeza descubierta.

31Y rugen dando gritos en la presencia de sus dioses, como se practica en la cena ó convite de un muerto.

32Los sacerdotes les quitan á los ídolos sus vestidos, y los hacen servir para vestir á sus mugeres y á sus hijos.

33Y aunque á los ídolos se les hiciere algun mal ó algun bien, no pueden volver la paga correspondiente. Ni pueden poner un Rey, ni pueden quitarle:

34y asimismo ni pueden dar riquezas, ni tomar venganza de nadie. Si alguno les hace un voto, y no le cumple, ni de esto se quejan.

35No pueden librar á un hombre de la muerte, ni amparar al débil contra el poderoso.

36No restituyen la vista á ningun ciego: ni sacarán de la miseria á nadie.

37No se compadecerán de la viuda, ni serán bienhechores de los huérfanos.

38Semejantes son á las piedras del monte esos sus dioses de madera, de piedra, de oro, de plata. Confundidos serán sus adoradores.

39¿Cómo pues puede juzgarse ni decirse que los tales son dioses,

40cuando aun los mismos caldéos los desprecian? Asi que oyen que uno no puede hablar porque es mudo, le presentan á Bel, rogándole que le haga hablar:

41como si tuviesen sentido aquellos que no tienen movimiento alguno; y ellos mismos, cuando lleguen á desengañarse, los abandonarán: pues ningun sentido tienen sus dioses.

42Las mugeres empero, ceñidas de cordones, se sientan en los caminos, quemando el terron ó el desecho de la aceituna.

43Y asi que alguna de ellas, atrahida por algun pasagero, ha dormido con él, zahiere á su compañera de que no ha sido escogida como ella, y no ha sido roto su cordon ó cinta.

44Y todas cuantas cosas se hacen en honor de los ídolos, estan llenas de engaño é infamia. ¿Cómo pues podrá nunca juzgarse ó decirse que los tales sean dioses?

45Han sido fabricados por carpinteros, y por plateros. No serán otra cosa que aquello que quieran los sacerdotes.

46Los artífices mismos de los idolos duran poco tiempo. ¿Podrán pues ser dioses aquellas cosas que ellos mismos fabrican?

47Mentira y oprobio es lo que dejan á los que han de nacer.

48Porque si sobreviene alguna guerra ó desastre, los sacerdotes andan discurriendo donde guarecerse con aquellos sus dioses.

49¿Cómo pues pueden merecer jamas el concepto de dioses, aquellos que ni pueden librarse de la guerra, ni sustraerse de las calamidades?

50Porque siendo como son cosa de madera, dorados y plateados, conocerán despues al fin todas las naciones y Reyes que son un engaño, viendo claramente como no son dioses, sino obras de las manos de los hombres, y que nada hacen ellos en prueba de ser dioses.

51¿Pero y de dónde se conoce que no son ellos dioses, sino obras de las manos de los hombres, y que nada hacen en prueba de que son dioses?

52En que ellos no ponen Rey en ningun pais, ni pueden dar la lluvia á los hombres.

53No decidirán ciertamente las contiendas, ni librarán de la opresion á las provincias; porque nada pueden: son como las cornejitas, las cuales ni vienen á ser aves del cielo, ni animales de la tierra.

54Porque si se prendiere fuego en el templo de los dioses esos de madera, de plata y de oro, á buen seguro que echarán á huir sus sacerdotes, y se pondrán en salvo: pero ellos se abrasarán dentro, lo mismo que las vigas.

55Ni harán resistencia á un Rey en tiempo de guerra. ¿Cómo pues puede creerse, ni admitirse que sean ellos dioses?

56No se librarán de ladrones, ni de salteadores, unos dioses que son de madera y de piedra, dorados y plateados; porque aquellos pueden mas que ellos;

57y les quitarán el oro y la plata, y el vestido de que están cubiertos, y se marcharán; sin que los ídolos puedan valerse á sí mismos.

58Por manera que vale mas un Rey que muestra su poder, ó cualquiera mueble útil en una casa, del cual se precia el dueño; ó la puerta de la casa; que guarda lo que hay dentro de ella: que no los falsos dioses.

59El sol ciertamente, y la luna y las estrellas, que están puestas para alumbrarnos y sernos provechosas, obedecen puntualmente al Criador.

60Asi mismo el relámpago se hace percibir cuando aparece: y el viento sopla por todas las regiones.

61Igualmente las nubes, cuando Dios les manda recorrer por todo el mundo, ejecutan lo que se les ha mandado.

62El fuego tambien enviado de arriba para abrasar los montes y los bosques, cumple lo que se le ha ordenado. Mas estos ídolos, ni en la belleza, ni en la virtud se parecen á ninguna de esas cosas.

63Y asi no debe pensarse, ni decirse que los tales sean dioses, cuando no pueden ni hacer justicia, ni servir en cosa alguna á los hombres.

64Sabiendo pues que ellos no son dioses, no teneis que temerlos:

65pues ni enviarán maldicion, ni bendicion á los Reyes;

66ni muestran tampoco á los pueblos las estaciones de los tiempos, ni lucen como el sol, ni alumbran como la luna.

67Mas que ellos valen las bestias; las cuales pueden huir á refugiarse bajo cubierto, y valerse á sí mismas.

68De ninguna manera son dioses, como es evidente: por tanto pues, no teneis que temerlos.

69Porque asi como no es buen guarda en el melonar un espantajo: asi son sus dioses de madera, de plata y de oro.

70Son como la espina blanca en un huerto, sobre la cual vienen á posar toda suerte de pájaros. Aseméjanse tambien estos dioses suyos de madera, dorados y plateados, á un muerto que yace entre las tinieblas del sepulcro.

71Por la púrpura y escarlata, las cuales veis que se apolillan sobre ellos, conoceréis claramente que no son dioses: ellos mismos son al fin pasto de la polilla, y servirán de oprobio al pais.

72Mejor que todo es el varon justo, el cual no conoce los ídolos: porque estará bien léjos de ignominia.

    Referencias cruzadas de OpenBible.info (CC BY 4.0).