Alabastro
Alabaster
Easton, 1897
Aparece solo en el Nuevo Testamento en relación con el frasco de «ungüento de nardo de mucho precio», con cuyo contenido una mujer ungió la cabeza de Jesús mientras estaba sentado a la mesa en casa de Simón el leproso (Mateo 26:7; Marcos 14:3; Lucas 7:37). Estos frascos se hacían de una piedra hallada cerca de Alabastron, en Egipto, y por esta circunstancia los griegos les dieron el nombre de la ciudad donde se fabricaban. Luego el nombre se dio a la piedra de que estaban hechos; y finalmente a todos los vasos de perfume, de cualquier material en que se hicieran. La mujer «quebró» el vaso; es decir, rompió, como se hacía habitualmente, el cuello largo y estrecho para llegar al contenido. Esta piedra se parece al mármol, pero es de textura más blanda, y por eso se trabaja muy fácilmente para hacer frascos. Marcos dice (Marcos 14:5) que este frasco de ungüento valía más de 300 denarios, cada uno de los cuales equivalía a siete peniques y medio de nuestra moneda, y por tanto valdría unas 10 libras. Pero si tomamos el denario como el jornal de un obrero (Mateo 20:2), digamos dos chelines de nuestra moneda, entonces el total valdría unas 30 libras, tan costosa era la ofrenda de María.
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).