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Cananeos

Canaaneos · Canaanites

Easton, 1897

Los descendientes de Canaán, hijo de Cam. Emigrando de su patria original, parece que llegaron al golfo Pérsico y que permanecieron allí algún tiempo. De allí «se extendieron hacia el oeste, a través de la cadena montañosa del Líbano hasta el mismo borde del mar Mediterráneo, ocupando toda la tierra que después llegó a ser Palestina, y también hacia el noroeste hasta la cadena montañosa del Tauro. Este grupo era muy numeroso y estaba dividido en muchos pueblos, como podemos juzgar por la lista de naciones (Génesis 10), los hijos de Canaán». Se mencionan seis tribus diferentes en Éxodo 3:8, Éxodo 3:17; Éxodo 23:23; Éxodo 33:2; Éxodo 34:11. En Éxodo 13:5 se omite a los «ferezeos». Los «gergeseos» se mencionan además de los anteriores en Deuteronomio 7:1; Josué 3:10.

Los «cananeos», a diferencia de los amalecitas, los anaceos y los refaítas, eran «moradores de las tierras bajas» (Números 13:29), las grandes llanuras y valles, las partes más ricas e importantes de Palestina. Tiro y Sidón, sus famosas ciudades, eran centros de gran actividad comercial; y de ahí que el nombre «cananeo» llegara a significar «traficante» o «mercader» (Job 41:6; Proverbios 31:24, literalmente «cananeos»; comp. Sofonías 1:11; Ezequiel 17:4). El nombre «cananeo» se usa también a veces para designar en general a los habitantes de la tierra que no eran israelitas (Génesis 12:6; Números 21:3; Jueces 1:10).

A los israelitas, cuando fueron conducidos a la Tierra Prometida, se les mandó destruir por completo a los descendientes de Canaán que entonces la poseían (Éxodo 23:23; Números 33:52, Números 33:53; Deuteronomio 20:16, Deuteronomio 20:17). Esto había de hacerse «poco a poco», para que no se multiplicaran las bestias del campo (Éxodo 23:29; Deuteronomio 7:22, Deuteronomio 7:23). La historia de estas guerras de conquista se narra en el libro de Josué. Sin embargo, el exterminio de estas tribus nunca se llevó a cabo del todo. Jerusalén no fue tomada hasta el tiempo de David (2 Samuel 5:6, 2 Samuel 5:7). En los días de Salomón se exigió servidumbre a los restos de las tribus que aún quedaban en la tierra (1 Reyes 9:20, 1 Reyes 9:21). Aun después del regreso del cautiverio se hallaron todavía en la tierra supervivientes de cinco de las tribus cananeas.

En las tablillas de Tell el-Amarna se encuentra Canaán bajo las formas Kinakhna y Kinakhkhi. Bajo el nombre de Kanana, los cananeos aparecen en los monumentos egipcios con cota de malla y casco, y distinguidos por el uso de la lanza, el venablo y el hacha de guerra. Los griegos los llamaban fenicios, y los romanos, púnicos (Poeni). Por su raza, los cananeos eran semitas. Eran famosos como mercaderes y marinos, así como por su habilidad artística. El principal objeto de su culto era el dios sol, a quien se dirigían con el nombre general de Baal, «señor». Cada localidad tenía su Baal particular, y los diversos Baales locales se resumían bajo el nombre de Baalim, «señores».

Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).