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Santa Biblia
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Hija

Daughter

Easton, 1897

Esta palabra, además de su sentido natural y propio, se usa para designar: (1.) A una sobrina o a cualquier descendiente femenina (Génesis 20:12; Génesis 24:48; Génesis 28:6). (2.) A las mujeres como naturales de un lugar o como profesantes de la religión de un lugar; así, «las hijas de Sión» (Isaías 3:16), «las hijas de los Filisteos» (2 Samuel 1:20). (3.) Las pequeñas poblaciones y aldeas que rodean una ciudad son sus «hijas», en relación con la metrópoli o ciudad madre. En este sentido se llama a Tiro hija de Sidón (Isaías 23:12). (4.) Al pueblo de Jerusalén se le llama «las hijas de Sión» (Isaías 37:22). (5.) Las hijas de un árbol son sus ramas (Génesis 49:22). (6.) Las «hijas de música» (Eclesiastés 12:4) son las mujeres cantoras.

Torres Amat, 1823

En estilo de la sagrada Escritura, como en casi todos los idiomas, tienen estas palabras muchísimas significaciones, segun las varias especies de filiacion, la cual es de sangre, de adopcion, y de afecto ó amor. Pero ademas tiene la voz hijo otras acepciones, que parecerán muy estrañas é irregulares al que no tenga conocimiento de la índole ó caracter de las lenguas orientales. Las voces hebréas ben, bar, bath, que significan hijo, son sílabas radicales y primitivas, que tienen un sentido muchísimo mas genérico que nuestras voces hijo, hija. Ben en hebréo significa en general aquello que viene ó sale, y asi se aplica á todo lo que tiene relacion de produccion ó causalidad, denotando lo mismo que nacido, oriundo, descendiente, lo que sale, proviene ó resulta de otra cosa: lo que tiene relacion ó dependencia de ella, como el discípulo, el imitador, el partidario, ó adicto, el destinado etc. Con esto ya se entenderá por qué Abrahan al salir de la edad de 99 años se llama filius 99 annorum, hijo de 99 años; y Saul al salir del año segundo de su reinado, hijo de un año. La puerta de la ciudad por donde sale la muchedumbre, se llama hija de la muchedumbre; un oráculo, hijo de la voz; un navio, hijo del mar; la oreja, que es por donde entra el sonido, hija del canto ó música; un suelo ó tierra fértil, hija de la gordura ó del aceite; los malvados, hijos de la iniquidad, hijos de la muerte; los hombres esforzados, hijos de la fuerza; los ilustrados, hijos de la luz; las flechas, hijas de la aljaba; las estrellas del Norte, hijas de la estrella polar etc.; hijos de las bodas, ó del esposo, los amigos que acompañaban á este mientras duraban los dias de la boda. Muchas de semejantes locuciones se ven tambien en las lenguas européas. Decimos de uno, que es hijo del regimiento, hijo de Madrid etc.; de una planta, hija de América. Las palabras padre, madre etc., y sobre todo el verbo nacer, le aplicamos figuradamente á cada paso, para espresar varias relaciones de una cosa con otra.

Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).