Judá, Tribu de
Judah, Tribe of
Easton, 1897
Judá y sus tres hijos supervivientes bajaron con Jacob a Egipto (Génesis 46:12; Éxodo 1:2). En el tiempo del Éxodo, cuando volvemos a encontrar a la familia de Judá, había aumentado hasta el número de 74.000 varones (Números 1:26, Números 1:27). Su número aumentó en el desierto (Números 26:22). Caleb, hijo de Jefone, representó a la tribu como uno de los espías (Números 13:6; Números 34:19). Esta tribu marchaba a la vanguardia, al oriente del tabernáculo (Números 2:3-9; Números 10:14), siendo su estandarte, según se supone, un cachorro de león. Bajo Caleb, durante las guerras de conquista, conquistaron la porción del país que después se les asignó como herencia. Este fue el único caso en que una tribu tuvo su herencia determinada de esta manera (Josué 14:6-15; Josué 15:13-19).
La herencia de la tribu de Judá fue al principio una buena tercera parte de todo el país al occidente del Jordán, en total unas 2.300 millas cuadradas (Josué 15). Pero hubo un segundo reparto, cuando Simeón recibió una asignación, de unas 1.000 millas cuadradas, tomada de la porción de Judá (Josué 19:9). Lo que le quedó a Judá era todavía muy grande en proporción a la herencia de las otras tribus. Los límites del territorio se describen en Josué 15:20-63.
Este territorio dado a Judá se dividía en cuatro secciones. (1.) El sur (heb. négueb), el terreno de pastos ondulado entre las colinas y el desierto del sur (Josué 15:21). Esta extensión de pastos llegó a ser famosa como lugar de acampada preferido de los antiguos patriarcas. (2.) El «valle» (Josué 15:33) o tierra baja (heb. sefela), una ancha franja entre las tierras altas centrales y el Mediterráneo. Esta región era el jardín y al mismo tiempo el granero de la tribu. (3.) La «región montañosa», o las montañas de Judá, una meseta elevada que se extiende desde debajo de Hebrón hacia el norte hasta Jerusalén. «Las ciudades y aldeas estaban por lo general encaramadas en las cumbres de las colinas o en laderas rocosas. Los recursos del suelo eran grandes. El país era rico en trigo, vino, aceite y fruta; y los atrevidos pastores podían llevar sus rebaños lejos, por las llanuras vecinas y por las montañas.» El número de ciudades de este distrito era de treinta y ocho (Josué 15:48-60). (4.) El «desierto», el distrito hundido junto al mar Muerto (Josué 15:61), «de un promedio de 10 millas de anchura, una región salvaje, árida, inhabitable, apta solo para dar escaso pasto a ovejas y cabras, y un hogar seguro para leopardos, osos, cabras monteses y bandidos» (1 Samuel 17:34; 1 Samuel 22:1; Marcos 1:13). Se dividía en el «desierto de En-gadi» (1 Samuel 24:1), el «desierto de Judá» (Jueces 1:16; Mateo 3:1), entre la cordillera de Hebrón y el mar Muerto, y el «desierto de Maón» (1 Samuel 23:24). Contenía solo seis ciudades.
Nueve de las ciudades de Judá fueron asignadas a los sacerdotes (Josué 21:9-19).
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).