La colera de dios
Torres Amat, 1823
No es otra cosa que la justicia con que castiga el crímen: no es en Dios una pasion que turba el ánimo, como en nosotros. «La cólera de Dios, dice S. Agustin, muchas veces es una verdadera misericordia; pues no nos perdona el castigo en esta vida, para perdonarnos el de la otra, que es eterno.» Lib. XIII. de Trin. c. 16. En una palabra, no podemos hablar de Dios sino more humano; y aun tartamudeando, como dice S. Gregorio Nacianceno, esto es, con términos muy impropios: asi pedimos á Dios que nos oiga, que vuelva sus ojos hácia nosotros, ó que nos mire, que se acuerde de su misericordia etc. Los hebréos solian añadir la voz Dios (Elohim) despues de alguna palabra, para indicar grandeza, altura, estension, muchedumbre etc. Montes Dei, Cedri Dei, Tuba Dei etc. Lo mismo se hace en español y en otras lenguas.
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).