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Marcos, Evangelio según

Evangelio de Marcos · Mark, Gospel according to

Easton, 1897

Es tradición corriente y al parecer bien fundada que Marcos obtuvo su información principalmente de los discursos de Pedro. En casa de su madre habría tenido abundantes ocasiones de obtener información de los demás apóstoles y de sus colaboradores, pero fue en especial «el discípulo e intérprete de Pedro».

En cuanto al tiempo en que fue escrito, el Evangelio no nos da información precisa. Marcos no menciona la destrucción de Jerusalén, por lo que debió de escribirse antes de ese suceso, y probablemente hacia el 63 d.C.

El lugar donde se escribió fue probablemente Roma. Algunos han supuesto que fue Antioquía (comp. Marcos 15:21 con Hechos 11:20).

Fue destinado primordialmente a los romanos. Esto parece probable si se considera que no hace referencia a la ley judía, y que el escritor se cuida de interpretar palabras que un gentil podría malentender, como «Boanerges» (Marcos 3:17); «Talita cumi» (Marcos 5:41); «Corbán» (Marcos 7:11); «Bartimeo» (Marcos 10:46); «Abba» (Marcos 14:36); «Eloi», etc. (Marcos 15:34). También se explican costumbres judías (Marcos 7:3; Marcos 14:3; Marcos 14:12; Marcos 15:42). Marcos usa además ciertas palabras latinas que no se hallan en ninguno de los otros Evangelios, como «speculator» (Marcos 6:27, traducido en la A.V. «verdugo» y en la R.V. «soldado de su guardia»), «xestes» (corrupción de sextarius, traducido «jarros», Marcos 7:4, Marcos 7:8), «quadrans» (Marcos 12:42, traducido en la A.V. «farthing», una moneda pequeña), «centurión» (Marcos 15:39, Marcos 15:44, Marcos 15:45). Solo dos veces cita el Antiguo Testamento (Marcos 1:2; Marcos 15:28).

Las características de este Evangelio son: (1) la ausencia de la genealogía de nuestro Señor, (2) a quien presenta revestido de poder, el «león de la tribu de Judá». (3.) Marcos registra también con admirable minuciosidad las mismas palabras (Marcos 3:17; Marcos 5:41; Marcos 7:11, Marcos 7:34; Marcos 14:36) así como la postura (Marcos 9:35) y los gestos (Marcos 3:5, Marcos 3:34; Marcos 5:32; Marcos 9:36; Marcos 10:16) de nuestro Señor. (4.) Cuida también de consignar detalles de persona (Marcos 1:29, Marcos 1:36; Marcos 3:6, Marcos 3:22, etc.), número (Marcos 5:13; Marcos 6:7, etc.), lugar (Marcos 2:13; Marcos 4:1; Marcos 7:31, etc.) y tiempo (Marcos 1:35; Marcos 2:1; Marcos 4:35, etc.), que los otros evangelistas omiten. (5.) La expresión «y luego» aparece cerca de cuarenta veces en este Evangelio; mientras que en el Evangelio de Lucas, que es mucho más largo, se usa solo siete veces, y en el de Juan solo cuatro.

«El Evangelio de Marcos», dice Westcott, «es esencialmente una transcripción de la vida. El curso y el desenlace de los hechos están reflejados en él con el perfil más nítido.» «En Marcos no hallamos intento alguno de trazar una narración continua. Su Evangelio es una rápida sucesión de cuadros vívidos, enlazados con holgura, sin mucho empeño por unirlos en un todo ni por darles a los hechos su secuencia natural. Este poder pictórico es lo que caracteriza especialmente a este evangelista, de modo que si alguien desea conocer un hecho evangélico, no solo en sus rasgos principales y grandes resultados, sino también en su delineación más minuciosa y, por así decirlo, más gráfica, ha de acudir a Marcos.» El principio rector que recorre este Evangelio puede expresarse en el lema: «Jesús vino... predicando el evangelio del reino» (Marcos 1:14).

«De un total de 662 versículos, Marcos tiene 406 en común con Mateo y Lucas, 145 con Mateo, 60 con Lucas, y a lo sumo 51 que le son propios.» (Véase Mateo.)

Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).