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Matrimonio

Casamiento · Boda · Marriage

Easton, 1897

Fue instituido en el Paraíso cuando el hombre estaba en inocencia (Génesis 2:18-24). Aquí tenemos su carta original, que fue confirmada por nuestro Señor, como la base sobre la cual han de elaborarse todas las normas (Mateo 19:4, Mateo 19:5). Es evidente que la monogamia fue la ley original del matrimonio (Mateo 19:5; 1 Corintios 6:16). Esta ley fue violada en tiempos posteriores, cuando empezaron a introducirse costumbres corruptas (Génesis 4:19; Génesis 6:2). Encontramos la prevalencia de la poligamia y del concubinato en la época patriarcal (Génesis 16:1-4; Génesis 22:21-24; Génesis 28:8, Génesis 28:9; Génesis 29:23-30, etc.). La poligamia fue reconocida en la ley mosaica y tomada como base de legislación, y siguió practicándose durante todo el período de la historia judía hasta el cautiverio, después del cual no hay constancia de ningún caso.

Parece haber sido práctica desde el principio que los padres escogieran esposas para sus hijos (Génesis 24:3; Génesis 38:6). A veces también las propuestas partían del padre de la joven (Éxodo 2:21). A veces se consultaba también a los hermanos de la joven (Génesis 24:51; Génesis 34:11), pero no se requería su propio consentimiento. El joven estaba obligado a dar un precio al padre de la joven (Génesis 31:15; Génesis 34:12; Éxodo 22:16, Éxodo 22:17; 1 Samuel 18:23, 1 Samuel 18:25; Rut 4:10; Oseas 3:2). La ley mosaica no hizo cambio alguno en estas costumbres patriarcales.

En los tiempos anteriores a Moisés, cuando se aceptaban las propuestas y se daba el precio del matrimonio, el novio podía venir de inmediato y llevarse a su novia a su propia casa (Génesis 24:63-67). Pero por lo general el matrimonio se celebraba con un banquete en casa de los padres de la novia, al que se invitaba a todos los amigos (Génesis 29:22, Génesis 29:27); y el día de la boda la novia, oculta bajo un velo espeso, era conducida al hogar de su futuro esposo.

Nuestro Señor corrigió muchas nociones falsas que entonces existían sobre el matrimonio (Mateo 22:23-30) y lo puso, como institución divina, sobre los fundamentos más elevados. Los apóstoles exponen con claridad y exigen los deberes conyugales del marido y de la mujer (Efesios 5:22-33; Colosenses 3:18, Colosenses 3:19; 1 Pedro 3:1-7). Se dice que el matrimonio es «honroso» (Hebreos 13:4), y su prohibición se señala como una de las marcas de los tiempos degenerados (1 Timoteo 4:3).

La relación matrimonial se emplea para representar la unión entre Dios y su pueblo (Isaías 54:5; Jeremías 3:1-14; Oseas 2:9, Oseas 2:20). En el Nuevo Testamento se emplea la misma figura para representar el amor de Cristo a sus santos (Efesios 5:25-27). La Iglesia de los redimidos es la «Esposa, la mujer del Cordero» (Apocalipsis 19:7-9).

Torres Amat, 1823

Este contrato fué elevado á Sacramento por Jesu-Cristo; y representa su union con la Iglesia. Su indisolubilidad es una Ley natural, aunque, como observa Sto. Tomás, (Dist. XXXIII. q. 2. a. 1.) no pertenece á los primeros preceptos de ella, los cuales son del todo indispensables, ó no admiten dispensa. Y asi la indisolubilidad la tiene el matrimonio aun mas como Sacramento, que como contrato natural y civil, ni como oficio de la naturaleza. Se dirime ó disuelve el matrimonio (rato, no consumado) con la profesion religiosa; pero tal vez se hablará con mas exactitud, diciendo que se hace disoluble; y que no se disuelve hasta que la persona que queda libre, contrae y consuma nuevo matrimonio. A lo menos es cierto que aun el matrimonio de los gentiles, que no es tan indisoluble como el de los cristianos elevado á Sacramento; en aquellos casos en que, segun opinion muy comun, se hace disoluble por la conversion de uno de ellos á la fe, solamente queda disuelto, cuando se verifica otro matrimonio válido del consorte convertido: de manera que la conversion á la fe de Cristo, no hizo mas que debilitar ó aflojar el vínculo del primer matrimonio, para que el fiel convertido pueda romperle ó deshacerle, contrayendo un nuevo matrimonio. Ni la generacion de la prole, ni el acto conyugal deben reputarse como fin único del matrimonio, sin el cual no pueda ser válido y verdadero. El primer objeto de la primera institucion del matrimonio parece haber sido la comun union en la sociedad de familia por toda la vida, y para mútuos auxilios de los dos contrayentes. No es bueno, dice Dios, que el hombre esté solo. Hagámosle uno que le sea semejante, y le ayude. No puede pues dudarse que es válido el matrimonio entre viejos y decrépitos; y que fué verdadero matrimonio el de la siempre vírgen María con S. José. Véase Poligamia. La muger despues de casada se quedaba algunos meses en casa de sus padres, y á veces mas tiempo. En la funcion de las bodas, acompañaban al esposo sus amigos y compañeros, llamados por los hebréos scheliachim, que significa enviados; en griego apóstoles: nombre que dió Jesu-Cristo á sus principales discípulos. Las vírgenes, amigas de la esposa, las cuales salian á recibir al esposo, llevaban unas lamparillas, ó vasitos cóncavos, y en ellos una mecha de trapo con pez y aceite, puestos en la punta de unos bastones. La fiesta de las bodas duraba ocho dias. Cristo fué con muchos de sus discípulos á las que se celebraban en Caná. Juan 2. La muger (no siendo la heredera) podia casarse con un israelita de cualquiera tribu. Pero la heredera debia casarse con alguno de su parentela. Números 36. Los levitas podian casarse con las de todas las tribus. El objeto de la ley era impedir que las posesiones ó tierras hereditarias pasasen por medio de los matrimonios de unas tribus á otras. No podia el marido continuar á vivir con su muger adúltera. Números 5:13. Proverbios 18:22. Mateo 1:19. Como la esterilidad era una especie de oprobio entre los judíos, de aquí es que cuando uno moria sin dejar hijos, debia el hermano que quedaba, ó sino el mas inmediato pariente soltero, tomar por muger á la viuda, y procurarle prole, la cual se reputaba como del difunto marido. De aqui las dos genealogías de los hijos que nacian: la una segun la naturaleza, la otra segun la Ley: la primera contenia los nombres de los verdaderos padres: la segunda la de aquellos á quienes heredaba el hijo. Aunque era tolerado ó permitido á los judíos el casarse con muchas mugeres, el sumo Pontífice solamente podia casarse con una, y esta debia ser vírgen: segun afirma Josefo y los talmudistas. A esta práctica aludiria S. Pablo 2 Corintios 11:2.

Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).