Nacimiento
Parto · Birth
Easton, 1897
Apenas nacía el niño, se le lavaba y frotaba con sal (Ezequiel 16:4), y luego se le envolvía con fajas (Job 38:9; Lucas 2:7; Lucas 2:12). La madre hebrea permanecía cuarenta días apartada después del nacimiento de un hijo varón, y el doble de ese número de días después del nacimiento de una hija. Al terminar ese período entraba en el tabernáculo o templo y ofrecía un sacrificio de purificación (Levítico 12:1-8; Lucas 2:22). El hijo era circuncidado al octavo día de su nacimiento, quedando así consagrado a Dios (Génesis 17:10-12; comp. Romanos 4:11). Los tiempos de desgracia se comparan con los dolores de la mujer de parto, y los tiempos de prosperidad con el gozo que sigue al alumbramiento (Isaías 13:8; Jeremías 4:31; Juan 16:21; Juan 16:22). El nacimiento natural se cita como emblema del nuevo nacimiento (Juan 3:3-8; Gálatas 6:15; Tito 3:5, etc.).
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).