Parábola
Parable
Easton, 1897
(Gr. parabole), un colocar al lado; una comparación; equivale al heb. mashal, una semejanza. En el Antiguo Testamento se usa para designar (1) un proverbio (1 Samuel 10:12; 1 Samuel 24:13; 2 Crónicas 7:20), (2) una declaración profética (Números 23:7; Ezequiel 20:49), (3) un dicho enigmático (Salmos 78:2; Proverbios 1:6). En el Nuevo Testamento, (1) un proverbio (Marcos 7:17; Lucas 4:23), (2) un emblema típico (Hebreos 9:9; Hebreos 11:19), (3) una semejanza o alegoría (Mateo 15:15; Mateo 24:32; Marcos 3:23; Lucas 5:36; Lucas 14:7); (4) de ordinario, en un sentido más restringido, una comparación de las cosas terrenales con las celestiales, «una historia terrenal con un significado celestial», como en las parábolas de nuestro Señor.
La enseñanza por parábolas se ha empleado desde los tiempos más antiguos. Una gran parte de la enseñanza pública de nuestro Señor consistió en parábolas. Él mismo explica sus razones para ello en su respuesta a la pregunta de los discípulos: «¿Por qué les hablas en parábolas?» (Mateo 13:13-15; Marcos 4:11, Marcos 4:12; Lucas 8:9, Lucas 8:10). Al hacerlo seguía la norma de los procedimientos divinos, tal como se registra en Mateo 13:13.
Las parábolas pronunciadas por nuestro Señor se registran todas en los Evangelios sinópticos (es decir, los tres primeros). El cuarto Evangelio no contiene ninguna parábola propiamente dicha, aunque la ilustración del buen pastor (Juan 10:1-16) tiene todos los rasgos esenciales de una parábola. (Véase la Lista de parábolas en el Apéndice.)
Torres Amat, 1823
Voz griega que significa un discurso que debajo del sentido literal presenta otro sentido figurado, el cual es el principal ó único que se intenta, y que necesita alguna mayor atencion de parte de los oyentes para poder entenderle, y por lo mismo se fija mas en su mente. De aqui es que los malos é incrédulos, como no escuchaban á Jesu-Cristo con atencion y humildad, no entendian el significado de ellas. Este modo de proponer las cosas importantes ha sido siempre muy del gusto y carácter de los orientales. Vemos que Jesu-Cristo hablaba con parábolas á los judíos para escitarlos á preguntarle é instruirse; como lo hacian los apóstoles: pero ellos duros y obstinados parece que temian conocer las verdades que el Señor les proponia, ó los mistérios del reino de Dios, al ver que este reino no era temporal y mundano, como ellos se lo figuraban y deseaban. Algunas veces tomaba Jesu-Cristo las parábolas de las tradiciones ú opiniones populares de los judíos. Pero la figuracion y el enigma no escluyen la verdad del hecho que se refiere: en este, y no en las palabras, está las mas veces el misterio ó símbolo de lo que ha de suceder despues. Por lo mismo es dificil conocer cuando es real el hecho en que se funda la parábola, ó cuando no. El fin á que se dirigen las parábolas y comparaciones, y no el sentido material de ellas, es lo que debe considerarse.
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).