1Los hijos ó discípulos de la sabiduría forman la congregacion de los justos: y la estirpe ó índole de ellos, no es otra cosa que obediencia y amor.
2Escuchad, hijos, los preceptos de vuestro padre, y hacedlo asi si quereis salvaros.
3Porque Dios quiso que el padre sea honrado de los hijos, y vindica y confirma la autoridad de la madre sobre ellos.
4Quien ama á Dios alcanzará el perdon de los pecados, y se abstendrá de ellos; y será oido siempre que le ruegue.
5Como quien acumula tesoros, asi es el que tributa honor á su madre.
6Quien honra á su padre, tendrá consuelo en sus hijos, y al tiempo de su oracion será oido.
7El que honra á su padre, vivirá larga vida; y da consuelo á la madre quien al padre obedece.
8Quien teme al Señor, honra á los padres; y sirve, cómo á sus señores, á los que le dieron el ser.
9Honra á tu padre con obras y con palabras y con toda paciencia;
10para que venga sobre tí su bendicion, la cual te acompañe hasta el fin.
11La bendicion del padre afirma las casas de los hijos; pero la maldicion de la madre las arruina hasta los cimientos.
12No te alabes de aquello que es la afrenta de tu padre, porque no es gloria tuya su ignominia;
13puesto que de la buena reputacion del padre resulta gloria al hombre, y es desdoro del hijo un padre sin honra.
14Hijo, alivia la vejez de tu padre, y no le des pesadumbres en su vida;
15y si llegare á volverse como un niño, compadécele, y jamas le desprecies por tener tú mas vigor que él; porque la beneficencia ó caridad con el padre no quedará en olvido.
16Por sobrellevar los defectos de la madre en su decrepitud recibirás tu recompensa.
17Asi la justicia será el fundamento de tu casa ó edificio; y en el dia de la tribulacion habrá quien se acuerde de tí: y como en un dia sereno se deshace el hielo, asi se disolverán tus pecados.
18¡O cuán infame es el que á su padre desampara! ¡Y cómo es maldito de Dios aquel que exaspera á su madre!
19Hijo, haz tus cosas con mansedumbre, y sobre ser alabado, serás amado de los hombres.
20Cuanto fueres mas grande, tanto mas debes humillarte en todas las cosas, y hallarás gracia en el acatamiento de Dios:
21porque Dios es el solo grande en poder, y él es honrado de los humildes.
22No te metas en inquirir lo que es sobre tu capacidad, ni en escudriñar aquellas cosas que esceden tus fuerzas; sino piensa siempre en lo que te tiene mandado Dios, y no seas curioso escudriñador de sus muchas obras.
23Porque no te es necesario el ver por tus ojos los ocultos arcanos de Dios.
24No quieras escudriñar con ansia las cosas supérfluas, ni indagar curiosamente las muchas obras de Dios.
25Porque muchas cosas se te han enseñado que sobrepujan la humana inteligencia.
26A muchos sedujo la falsa opinion que formaron de ellas; y sus conjeturas sobre dichas cosas los han tenido en el error.
27El corazon duro lo pasará mal al fin de la vida; y quien ama el peligro perecerá en el.
28El corazon que sigue dos caminos no tendrá buen suceso, y el hombre de corazon depravado hallará en ellos su ruina.
29El corazon perverso ú obstinado se irá cargando de dolores; y el pecador añadirá pecados á pecados.
30La reunion de los soberbios es incorregible; porque la planta del pecado se arraigará en ellos, sin que lo adviertan.
31El corazon del sabio se deja conocer en la adquisicion de la sabiduria, y el oido bien dispuesto escuchará á ésta con sumo anhelo.
32El corazon sábio y prudente se guardará de pecar; y por las obras buenas será prosperado.
33El agua apaga el fuego ardiente, y la limosna resiste ó expia los pecados.
34Y Dios es el proveedor y remunerador del que hace bien al prógimo, y se acuerda de él para lo venidero; y al tiempo de su caida hallará apoyo.
