1¿Te han hecho rey ó director del convite? no te engrias: pórtate entre ellos como uno de tantos.
2Cuida bien de todos, y despues que habrás satisfecho plenamente tu oficio, siéntate á la mesa;
3á fin de que ellos te causen alegria, y en premio recibas la corona de flores como ornamento de distincion, y obtengas el honor de la porcion que ellos separan para ti.
4Tú, el mas anciano en edad, á quien toca hablar el primero,
5habla sabia y prudentemente; mas no estorbes con largos discursos el oir la armonia de los instrumentos músicos.
6Donde no hay quien escuche no eches palabras al viento; ní quieras fuera de sazon ostentar tu saber.
7Un concierto de música en un convite espléndido, es como un rubí ó precioso carbunclo engastado en oro:
8como esmeralda engastada en un anillo de oro, asi es la melodia de los cantares con el beber alegre y moderado.
9Escucha en silencio, y con tu modestia te conciliarás el amor de todos.
10Tú, ó jóven, habla si es necesario, á duras penas, en lo que á ti te toque.
11Preguntado una y otra vez, reduce á pocas palabras tu respuesta.
12En muchas cosas haz del ignorante, y escucha, ya callando, ya tambien preguntando algunas veces.
13En medio de los magnates no seas presumido, y donde hay ancianos no hables tú mucho.
14El granizo ó trueno es precedido del relámpago: asi la vergüenza ó rubor es precedido de la gracia y estimacion, y por tu modestia serás bienquisto de todos.
15En llegando la hora de levantarte de la mesa no te entretengas; vete el primero á tu casa; y alli diviertete, y alli juega,
16y haz lo que te pluguiere, con tal que sea sin pecar, ni decir palabras insolentes:
17y despues de todo eso bendicé al Señor que te crió, y que te colma de todos sus bienes.
18El que teme al Señor abrazará sus saludables documentos; y los que solícitos madrugaren en busca de él, lograrán su bendicion.
19Quien ama la Ley, se enriquecerá con los frutos de ella: mas el que obra con hipocresía, tomará de la Ley ocasion de ruina.
20Los que temen al Señor sabrán discernir lo que es justo, y sus buenas obras brillarán como una antorcha.
21Huye de la reprension el hombre pecador, y halla siempre ejemplos en que apoyar sus antojos.
22El varon prudente no se descuida de reflexionar bien; pero el que no lo es, y el soberbio nunca temen nada;
23aun despues de haber obrado por si, sin consejo: no obstante sus mismas empresas los condenarán.
24Tú, hijo mio, no hagas cosa alguna sin consejo, y no tendrás que arrepentirte despues de hecha.
25No vayas por camino malo, y no tropezaras en las piedras: ni te arriesgues á ir por senda escabrosa, para que no espongas á caidas tu alma.
26Cautélate aun de tus propios hijos, y guárdate de tus criados.
27En todas tus acciones sigue el dictámen fiel de tu conciencia: pues en eso consiste la observancia de los mandamientos.
28Quien es fiel á Dios, atiende á sus preceptos, y el que confia en él, no padecerá menoscabo alguno.
