1O Dios de todas las cosas, ten misericordia de nosotros, y vuelve hácia nosotros tus ojos, y muéstranos la luz de tus piedades.
2Levante tu temor en las naciones, que no han pensado en buscarte; á fin de que entiendan que no hay otro Dios sino tú, y pregonen tus maravillas.
3Levanta tu brazo contra las naciones estrañas ó infieles, para que esperimenten tu poder.
4Porque asi como á vista de sus ojos demostraste en nosotros tu santidad; asi tambien á nuestra vista muestres en ellas tu grandeza:
5á fin de que conozcan, como nosotros hemos conocido, ó Señor, que no hay otro Dios fuera de tí.
6Renueva los prodigios y haz nuevas maravillas.
7Glorifica tu mano, y tu brazo derecho.
8Despierta la cólera, y derrama la ira.
9Destruye al adversario, y abate al enemigo.
10Acelera el tiempo, no te olvides de poner fin á nuestros males; para que sean celebradas tus maravillas.
11Devorados sean por el fuego de la ira aquellos que escapan; hallen su perdicion los que tanto maltratan á tu pueblo.
12Quebranta las cabezas de los príncipes enemigos nuestros, los cuales dicen: No hay otro Señor fuera de nosotros.
13Reune todas las tribus de Jacob; para que ellas conozcan que no hay mas Dios que tú, ó Señor, y publiquen tu grandeza, y sean posesion ó herencia tuya, como lo fueron desde el principio.
14Apiádate de tu pueblo, que lleva tu nombre, y de Israel á quien has tratado y amado como á primogénito tuyo.
15Apiádate de Jerusalen, ciudad que has santificado, ciudad en que tienes tu reposo ó residencia.
16Llena á Sion de tus oráculos ó palabras inefables, y á tu pueblo de tu gloria.
17Declárate á favor de aquellos que desde el principio, desde Abrahan, son criaturas tuyas escogidas, y verifica las predicciones que anunciaron en tu nombre los antiguos profetas.
18Remunera á los que viven de la esperanza que tienen en tí; á fin de que se vea la veracidad de tus profetas: y oye las oraciones de tus siervos,
19conforme á la bendicion que dió Aaron á tu pueblo, y enderézanos por el sendero de la justicia, á fin de que los moradores todos de la tierra conozcan que tú eres el Dios disponedor de los siglos.
20El vientre recibe toda suerte de manjares; pero hay un manjar que es mejor que otro.
21El paladar distingue con el gusto el plato de caza que se le presenta: asi el corazon discreto las palabras falsas de las verdaderas.
22El corazon depravado ocasionará dolores y molestias: mas el hombre sábio se le opondrá.
23La muger tomará por marido á cualquier varon; mas entre las hijas solteras una es mejor que otra.
24Las gracias de la muger bañan de alegria el rostro de su marido, y producen en él un afecto superior á todos los deseos del hombre.
25Si su lengua habla palabras salutíferas, si de blandura y de compasion, el marido de esta muger tendrá una ventaja que no es comun entre los hombres.
26Quien posee una buena esposa, comienza ya con eso á formar un patrimonio, tiene una ayuda semejante á él, y una columna de apoyo.
27Al contrario, asi como donde no hay cerca, la heredad será saqueada: donde no hay una muger hacendosa, gime el hombre en la pobreza.
28¿Quién se fia de aquel que no tiene nido, ó casa, y que se echa para dormir donde le coge la oscuridad de la noche, y es como un ladron espedito que salta de una ciudad á otra?
