1Oracion de Jesus hijo de Sirac. Te glorificaré, ó Señor y Rey; á tí alabaré, ó Dios Salvador mio.
2Gracias tributaré á tu Nombre: porque tú has sido mi auxiliador y mi protector;
3y has librado mi cuerpo de la perdicion, y del lazo de la lengua maligna, y de los labios que urden la mentira; y delante de mis acusadores te has manifestado mi defensor.
4Y por tu gran misericordia, de la cual tomas nombre, me has librado de los leones que rugian, ya prontos á devorarme:
5de las manos de aquellos que buscaban como quitarme la vida, y del tropel de diversas tribulaciones que me cercaron:
6de la violencia de las llamas de la atroz afliccion, entre las cuales me vi encerrado, y asi es que en medio del fuego no fuí abrasado:
7del profundo seno del infierno ó sepulcro, y de los labios impuros, y del falso testimonio: de un Rey inicuo, y de la lengua injusta;
8mi alma alabará al Señor hasta la muerte;
9pues que mi vida estuvo á pique de caer en el infierno.
10Cercáronme por todas partes, y no habia quien me prestase socorro: volvia los ojos al amparo de los hombres, pero tal amparo no parecia.
11Acórdeme, ó Señor, de tu misericordia, y de tu modo de obrar desde el principio del mundo;
12y de como salvas, Señor, á los que en tí esperan con paciencia, y los libras de las naciones enemigas.
13Tú ensalzaste mi casa ó morada sobre la tierra, y yo te supliqué que me librases de la muerte, que todo lo disuelve.
14Invoqué al Señor, padre de mi Señor, que no me desamparase en el tiempo de mi tribulacion, y mientras dominaren los soberbios.
15Alabaré sin cesar tu santo Nombre, y le celebraré con acciones de gracias; pues fué oida mi oracion,
16y me libraste de la perdicion, y me sacaste á salvo en el tiempo calamitoso.
17Por tanto te glorificaré, y te cantaré alabanzas y bendeciré eternamente el nombre del Señor.
18Siendo yo todavía mozo, ántes que anduviese errante, hice profesion de buscar la sabiduria con mis oraciones.
19Yo la estaba pidiendo en el átrio del Templo, y díjeme á mí mismo: La buscaré hasta mi último aliento. Ella brotó en mí su flor desde luego, como la uva temprana:
20regocijóse con ella mi corazon: mis piés tomaron el camino recto: desde mi juventud iba yo en seguimiento de ella.
21Apliqué un tanto mi oido, y la percibí;
22y acopié mucha sabiduria en mi mente, é hice en ella muchos progresos.
23A aquel que me dió la sabiduría tributaré yo la gloria.
24Resolvíme pues á ponerla en práctica: fuí zeloso del bien, y no me avergonzaré.
25Por ella ha combatido mi alma, y manténgome constante en seguirla.
26Levanté mis manos á lo alto pidiéndola á Dios, y deploré la necedad y tinieblas de mi alma.
27Hácia ella enderecé el alma mia; y conocídome á mí, la hallé.
28Con ella desde luego fui dueño de mi corazon, y adquirí cordura: por lo que no seré abandonado del Señor.
29Acongojado anduvo mi corazon en busca de ella; por lo tanto gozaré de esta rica herencia.
30Dióme el Señor en recompensa una lengua elocuente, y con ella le alabaré.
31Acercáos á mí, ó ignorantes, y reunios en la casa de la enseñanza.
32¿Por qué os deteneis todavía? ¿Y qué respondeis á esto? estando vuestras almas ardiendo de sed.
33Abrí mi boca para convidaros, y os dije: Venid á comprarla sin dinero,
34y someted á su yugo vuestro cuello, y reciba vuestra alma la instruccion; pues fácil es el encontrarla.
35Mirad con vuestros ojos lo poco que me he fatigado, y como he adquirido mucho descanso.
36Recibid la enseñanza como un gran caudal de plata, y poseeréis con ella bienes preferibles á un inmenso tesoro de oro.
37Consuélese vuestra alma en la misericordia de Dios; y alabándole á él, nunca quedaréis confundidos.
38Haced lo que debeis hacer ántes que el tiempo pase; y él os dará á su tiempo vuestra recompensa.
