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Oración

Familia

Oraciones de «Familia», basadas en la Biblia, para leer o escuchar.

Unidad en nuestro hogar

Cántico gradual: de David. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!

Padre de todos nosotros, gracias por la familia que nos has dado. Tú sabes que no siempre es fácil vivir juntos. Tenemos caracteres distintos, días cansados y palabras que a veces hieren. Te pedimos que nos unas de verdad. Danos paciencia para escucharnos, humildad para pedir perdón y alegría para celebrar lo bueno de cada uno. Que en nuestra casa haya más risas que discusiones, y más abrazos que silencios. Haz de este hogar un lugar donde todos se sientan amados y seguros, y donde tú seas bienvenido cada día. En el nombre de Jesús. Amén.

Salmos 133:1

Por mis padres mayores

No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

Dios fiel, pongo delante de ti a mis padres, que ya están mayores. Gracias por todo lo que me dieron, por sus sacrificios y por los años que dedicaron a cuidarme. Ahora sus fuerzas disminuyen y a veces tengo miedo de lo que vendrá. Tú no desechas a los tuyos en la vejez ni los desamparas cuando se acaban sus fuerzas. Cuida de su cuerpo y de su mente, dales descanso y paz, y quita de ellos la soledad. Dame a mí paciencia, ternura y sabiduría para acompañarlos bien, sin descuidar mis otras responsabilidades. Que se sientan honrados y queridos hasta el final. En el nombre de Jesús. Amén.

Salmos 71:9

Cuando la familia está herida

Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor; Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Dios de toda consolación, mi familia está herida. Hay palabras que no se pueden borrar, distancias que crecieron con los años y personas que ya no se hablan. Me duele ver así a quienes más quiero. Tú conoces la historia completa, lo que nadie dice y lo que cada uno lleva por dentro. Tú nos llamas a soportarnos con amor y a guardar la unidad en el vínculo de la paz. Comienza tu obra en mí, para que no alimente el rencor. Abre caminos de diálogo donde hoy solo hay muros. Si la reconciliación tarda, dame paz para esperar sin perder la esperanza. En el nombre de Jesús. Amén.

Efesios 4:2-3

Cuando la familia está lejos

Y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre mí y entre ti, cuando nos apartáremos el uno del otro.

Padre, hoy pienso en mis seres queridos que viven lejos. La distancia, el trabajo o la migración nos separaron, y hay días en que la nostalgia pesa mucho. Gracias porque tú estás aquí conmigo y también allí con ellos. Tú vigilas entre nosotros aunque estemos separados. Protégelos en sus caminos, en su salud y en sus decisiones. Que los mensajes y las llamadas, aunque sean breves, estén llenos de cariño. Guarda nuestro amor de la frialdad y del olvido. Y si es tu voluntad, permítenos volver a abrazarnos pronto. En el nombre de Jesús. Amén.

Génesis 31:49

Por mis hermanos

Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

Dios de paz, gracias por mis hermanos. Crecimos juntos, compartimos recuerdos, juegos y también peleas. Con los años cada uno tomó su camino, y a veces nos cuesta entendernos. Te pido que bendigas a cada uno donde esté. Sana las comparaciones, los celos antiguos y las ofensas de las que nunca hablamos. Así como Esaú corrió a abrazar a Jacob después de tanto tiempo, haz que entre nosotros haya encuentros sinceros y lágrimas de reconciliación. Ayúdame a dar el primer paso cuando sea necesario. Que nuestro vínculo sea más fuerte que nuestras diferencias. En el nombre de Jesús. Amén.

Génesis 33:4

Un hogar que te sirve

Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.

Señor de nuestra casa, hoy decidimos, como familia, que queremos servirte. En un mundo con tantas voces y tantas prisas, queremos que tu palabra tenga el primer lugar entre nosotros. Enséñanos a orar juntos, a leer la Biblia en la mesa y a ayudarnos en lo cotidiano. Que nuestros hijos y nietos vean una fe sincera y no solo palabras. Cuando fallemos, recuérdanos que siempre podemos volver a ti. Haz de este hogar una luz para vecinos y amigos, un lugar abierto donde se respire tu amor. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Josué 24:15