Oraciones de «Hijos», basadas en la Biblia, para leer o escuchar.
Por mis hijos pequeños
Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.
Jesús, amigo de los niños, tú los recibiste en tus brazos y los bendijiste. Hoy te presento a mis hijos pequeños. Gracias por su risa, su curiosidad y su manera sencilla de confiar. Protégelos en casa, en la escuela y en cada lugar donde estén. Guarda su cuerpo de accidentes y su corazón del miedo. Dame paciencia en los días agotadores, cuando hay llantos, desorden y poco sueño. Ayúdame a enseñarles quién eres con mi ejemplo más que con mis palabras. Que crezcan sabiendo que son amados por ti y por nosotros. En el nombre de Jesús. Amén.
BETH ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado: no me dejes divagar de tus mandamientos.
Padre sabio, mi hijo está creciendo y no siempre sé cómo acompañarlo. Hay cambios, silencios, puertas cerradas y preguntas difíciles. Tú lo conoces mejor que yo. Te pido que guardes su mente y su corazón en esta etapa. Que tu palabra sea una guía para sus decisiones, sus amistades y lo que mira en las pantallas. Dale amigos que lo cuiden y adultos que lo inspiren. Y a mí, dame oídos para escuchar sin juzgar, firmeza con amor y la humildad de pedirle perdón cuando me equivoque. Que nunca dude de que en casa tiene un lugar seguro. En el nombre de Jesús. Amén.
Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.
Padre que esperas, hoy te traigo a mi hijo, que se ha alejado de ti. Lo vi crecer en la fe, y ahora camina por otros rumbos. Me duele, y a veces me pregunto qué hice mal. Quita de mí la culpa que paraliza y dame la esperanza de quien espera en el camino. Tú no te cansas de buscar a los tuyos. Habla a su corazón de una forma que pueda entender. Pon en su camino personas que reflejen tu amor. Ayúdame a amarlo sin condiciones, sin sermones constantes, con la puerta siempre abierta. Y cuando regrese, que me encuentre corriendo a abrazarlo. En el nombre de Jesús. Amén.
Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
Dios de la vida, gracias por este bebé que está creciendo en el vientre. Tú lo estás formando con cuidado, aun cuando nosotros todavía no podemos ver su rostro. Es una obra maravillosa de tus manos. Te pido que lo protejas en cada semana de este embarazo. Cuida la salud de la madre, dale descanso y calma, y da sabiduría a los médicos y enfermeras que nos acompañan. Quita de nosotros los miedos que llegan de noche. Prepara nuestro corazón y nuestro hogar para recibirlo con amor. Desde ahora lo ponemos en tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.
Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.
Buen Pastor, tú llevas a los corderos en tus brazos y guías con suavidad a quienes cuidan de sus pequeños. Hoy necesito esa ternura. Estoy criando a mis hijos sin pareja a mi lado, y muchas veces me faltan energía y ayuda. Hay cuentas, horarios, decisiones y noches largas. Dame fuerzas para cada día y sabiduría para cada decisión. Llena los vacíos que mis hijos puedan sentir. Pon cerca de nosotros familia, amigos o una iglesia que nos acompañe. Recuérdame que en esta tarea tú caminas conmigo y nunca me dejas. En el nombre de Jesús. Amén.
No tengo yo mayor gozo que éste, el oir que mis hijos andan en la verdad.
Padre amado, mis hijos ya son adultos. Toman sus propias decisiones, tienen sus trabajos, sus casas y quizás sus propias familias. Ya no puedo protegerlos como cuando eran niños, pero sí puedo orar por ellos. Te pido que caminen en tu verdad. Dales sabiduría en sus responsabilidades, fortaleza en sus luchas y un corazón sensible a tu voz. Ayúdame a ser un apoyo sin controlar, a aconsejar cuando me lo pidan y a respetar sus caminos. No hay mayor alegría para mí que saber que te siguen. Guárdalos cerca de ti todos los días de su vida. Por Jesucristo, mi Señor. Amén.