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Santa Biblia
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Oración de la mañana

Día 29 · Examina mi corazón

Buenos días. Antes de empezar el día, haz una pausa. Respira despacio y recuerda que Dios está aquí contigo.

Alabanza

Salmos 86:11-13

11Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: consolida mi corazón para que tema tu nombre. 12Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre. 13Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del hoyo profundo.

La Palabra

Salmos 139:23-24
23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos: 24Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

Este salmo comienza diciendo que Dios ya nos conoce por completo: cuando nos sentamos, cuando nos levantamos, lo que vamos a decir. Al final, David no huye de esa mirada; la pide: examíname, conoce mi corazón. Solo alguien que se sabe amado se atreve a orar así. A veces evitamos mirar dentro por miedo a lo que encontraremos. Pero Dios no examina para condenar, sino para sanar y guiar, como un médico que busca la causa de un dolor. Quizá hay una actitud que se repite, una envidia escondida o una herida antigua. Él puede mostrártela con suavidad. Y no te deja ahí: te guía por el camino eterno. Antes de orar, quédate un momento en silencio y escucha.

Oración

Examina mi corazón

Dios que me conoces, al comenzar este día abro mi corazón delante de ti. Examíname y mira lo que hay dentro de mí: mis pensamientos, mis motivaciones, mis heridas y mis deseos. Muéstrame si hay algún camino torcido que yo no haya querido ver. No temo tu mirada, porque es la mirada de un Padre que me ama. Limpia lo que deba ser limpiado y sana lo que esté herido. Y guíame hoy por el camino eterno, el que conduce a la vida verdadera. Que no me conforme con aparentar, sino que busque la sinceridad delante de ti. En el nombre de Jesús. Amén.

Por otros

Piensa en alguien que necesite tu oración hoy y nómbralo delante de Dios. Puedes apuntar tus peticiones en «Mis peticiones».

Padre nuestro

Mateo 6:9-13

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Bendición

Números 6:24-26

Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz.

Que Dios te acompañe hoy.