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Santa Biblia
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Oración de la mañana

Día 31 · Unido a ti hoy

Buenos días. Antes de empezar el día, haz una pausa. Respira despacio y recuerda que Dios está aquí contigo.

Alabanza

Salmos 1:1-3

1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

La Palabra

Juan 15:5
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.

En la última cena, la noche antes de su muerte, Jesús usó una imagen que todos conocían: la vid y sus ramas. Una rama no tiene que esforzarse para producir uvas; solo necesita estar unida a la planta, porque de ella recibe la savia. Así es la vida cristiana. Permanecer en Cristo es mantener esa unión: escuchar su Palabra, hablar con él, obedecerle y vivir cerca de otros creyentes. La frase final puede parecer dura, pero libera: sin él nada podemos hacer, y con él no tenemos que hacerlo todo solos. Hoy puedes elegir momentos para volver a él, como una pausa breve a mediodía. Antes de orar, piensa cómo permanecerás unido a él este día.

Oración

Unido a ti hoy

Jesús, mi Señor, tú eres la vid y yo soy una de tus ramas. Sin ti no puedo dar fruto verdadero. Hoy no quiero intentar vivir por mi cuenta, como si no te necesitara. Mantenme unido a ti durante cada hora del día: cuando trabaje, cuando descanse, cuando converse y cuando esté en silencio. Que mis pensamientos vuelvan a ti una y otra vez. Que tu vida fluya en la mía y se note en mi manera de amar y de servir. Todo lo bueno que haga hoy será gracias a ti. Amén.

Por otros

Piensa en alguien que necesite tu oración hoy y nómbralo delante de Dios. Puedes apuntar tus peticiones en «Mis peticiones».

Padre nuestro

Mateo 6:9-13

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Bendición

Romanos 15:13

Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.

Que Dios te acompañe hoy.