Oraciones de «Por otros», basadas en la Biblia, para leer o escuchar.
Por mi amigo
En todo tiempo ama el amigo; y el hermano para la angustia es nacido.
Padre bueno, hoy te presento a mi amigo. Tú sabes su nombre, su historia y lo que está viviendo ahora. Gracias por su amistad, por las veces que ha estado a mi lado y por todo lo que hemos compartido. Bendícelo en su casa, en su trabajo y en su salud. Si está cansado, dale descanso; si está confundido, dale luz; si está triste, consuélalo. Hazme a mí un amigo que ama en todo tiempo, fiel en lo bueno y en lo difícil. Que nuestra amistad te honre. En el nombre de Jesús. Amén.
El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Señor paciente y misericordioso, pongo delante de ti a una persona que amo y que todavía no te conoce. Tú no quieres que nadie se pierda, y esperas con paciencia a cada uno. Abre sus ojos a tu amor. Pon en su camino personas que le muestren a Jesús con su vida, sin presión y sin juicio. Sana las heridas que la han alejado de ti. A mí dame paciencia, palabras sencillas y un ejemplo coherente. Confío en que tú la buscas con más amor que yo. En el nombre de Jesús. Amén.
Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen; Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Señor Jesús, tú nos enseñaste a bendecir a quienes nos hacen daño, y hoy me cuesta mucho hacerlo. Tú conoces la herida que llevo y no la tomas a la ligera. Aun así, quiero obedecerte. Te presento a esta persona. Obra en su corazón para bien y haz justicia según tu voluntad. Líbrame del deseo de venganza y del rencor que me roba la paz. Perdonar no significa olvidar ni ponerme otra vez en peligro; dame sabiduría para poner límites sanos. Sana lo que se rompió en mí. En ti confío. Amén.
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Dios de toda consolación, hoy pienso en alguien que está sufriendo. Tú ves su dolor, aunque yo no lo entienda todo. Acércate a su vida con tu consuelo. Dale fuerza para cada día, descanso para su cuerpo y paz para su mente. Rodéalo de personas que lo acompañen con paciencia y cariño. Si necesita ayuda médica o un consejo sabio, que lo encuentre a tiempo. Y enséñame a consolar con el mismo consuelo que yo he recibido de ti, con mi presencia y no solo con palabras. En el nombre de Jesús. Amén.
No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.
Padre celestial, te doy gracias por las personas que viven cerca de mí. A algunas las conozco por su nombre y a otras apenas las saludo. Tú las conoces a todas. Bendice sus hogares, sus familias y su trabajo. Trae paz donde hay discusiones y compañía donde hay soledad. Ayúdame a amar a mi prójimo como a mí mismo, empezando por la puerta de al lado. Dame ocasiones de ayudar, de escuchar y de ser amable. Que mi casa sea un lugar donde otros sientan tu bondad. En el nombre de Jesús. Amén.
Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
Dios de justicia, tú no olvidas al pobre, y su esperanza no se pierde delante de ti. Te pido por quienes no tienen techo, comida o trabajo, por los enfermos sin cuidado y por los que nadie visita. Que encuentren ayuda, dignidad y manos amigas. Rompe la indiferencia de mi corazón cuando paso de largo. Muéstrame qué puedo hacer hoy, aunque sea poco: compartir, visitar, escuchar o dar. Bendice a quienes trabajan para aliviar el sufrimiento. Que nadie se sienta invisible ante ti. En el nombre de Jesús. Amén.