Cómo se reza
- Haga la Señal de la Cruz y, sujetando el crucifijo, diga el Credo de los Apóstoles.
- En la primera cuenta, rece un Padre Nuestro.
- Rece un Ave María con cada una de las tres cuentas siguientes y, después, un Gloria.
- Anuncie el misterio y rece un Padre Nuestro.
- Rece diez veces el Ave María, una por cuenta, meditando el misterio. Al acabar la decena, la oración de Fátima y un Gloria. Continúe igual con las siguientes decenas.
- Después de las cinco decenas, rece la Salve y la oración para terminar el Rosario.
Misterios gozosos
Primer misterio: La encarnación del Hijo de Dios
Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS. Lucas 1:28-31
Imagina una casa sencilla en Nazaret. Una joven escucha un saludo del cielo y se turba, pero no huye. Pregunta con sinceridad y, al final, se pone en manos de Dios. María no lo entiende todo, y aun así confía. Hoy Dios también llama a tu puerta con sus planes. Pide un corazón humilde como el de ella, capaz de decir sí aunque el camino no esté del todo claro.
Fruto: La humildad
Segundo misterio: La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel
En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá; Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo, Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. Lucas 1:39-42
María acaba de recibir la noticia más grande de su vida, y lo primero que hace es ponerse en camino. Va deprisa por las montañas para ayudar a su prima Isabel, ya mayor y en espera de un hijo. Su llegada llena aquella casa de alegría. Piensa en quién necesita hoy tu visita, tu llamada o tu ayuda. Llevar a Jesús a los demás empieza muchas veces con un gesto sencillo de cariño.
Fruto: El amor al prójimo
Tercer misterio: El nacimiento del Hijo de Dios
Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David; Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Lucas 2:4-7
José y María llegan cansados a Belén y no encuentran lugar. El Hijo de Dios nace en un establo y su primera cuna es un pesebre. No hay lujo ni ruido, solo amor y silencio. Contempla al Niño envuelto en pañales y deja que te enseñe lo esencial. Pregúntate qué cosas ocupan demasiado espacio en tu vida y abre un lugar humilde para que Jesús nazca hoy en tu corazón.
Fruto: La pobreza de espíritu
Cuarto misterio: La Presentación de Jesús en el templo
Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley, Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo: Ahora despides, Señor, á tu siervo, conforme á tu palabra, en paz; Porque han visto mis ojos tu salvación, Lucas 2:27-30
María y José suben al templo para cumplir la ley y ofrecer a su hijo al Señor. Allí los espera el anciano Simeón, que había aguardado toda su vida este momento. Al tomar al Niño en brazos, su larga espera se convierte en alabanza. Aprende de esta familia a poner en manos de Dios lo que más amas. Y aprende de Simeón a esperar con paciencia, porque Dios cumple sus promesas.
Fruto: La obediencia
Quinto misterio: El Niño Jesús perdido y hallado en el templo
Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas. Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? Lucas 2:46-49
Durante tres días, María y José buscan a Jesús con angustia. Por fin lo encuentran en el templo, escuchando y preguntando a los maestros. La pena se convierte en alivio, aunque no comprenden del todo su respuesta. También nosotros a veces sentimos que hemos perdido a Jesús. No te desanimes: búscalo en la oración, en su Palabra y en la comunidad. Quien lo busca de corazón siempre termina encontrándolo.
Fruto: Buscar siempre a Jesús
Todas las oraciones
Señal de la Cruz
En el nombre del Padre (tocar la frente) y del Hijo (tocar el pecho) y del Espíritu (tocar el hombro izquierdo) Santo (tocar el hombro derecho). Amén.
Símbolo (Credo) de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Gloria al Padre
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva todas las almas al cielo, especialmente aquellas que están más necesitadas de tu Divina Misericordia.
Salve Regina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Oración para terminar el Rosario
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo con su vida, muerte y resurrección nos consiguió los premios de la vida eterna, te rogamos nos concedas que, meditando estos misterios en el sacratísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oraciones y orden según la hoja parroquial «Las oraciones y misterios del Rosario». Meditaciones propias.
