1Entónces Tobías llamó á parte á su hijo, y dijole: ¿Qué podemos dar á este varon santo que te ha acompañado?
2A lo que respondiendo Tobías, dijo á su padre: Padre mio, ¿qué recompensa le darémos? ¿O cómo podrémos corresponder dignamente á sus beneficios?
3El me ha llevado y traido sano y salvo: él mismo en persona cobró el dinero de Gabelo: él me ha proporcionado esposa, y ahuyentó de ella al demonio, llenando de consuelo á sus padres: asimismo me libró del pez que me iba á tragar: te ha hecho ver á tí la luz del cielo; y hemos sido colmados por medio de él de toda suerte de bienes. ¿Qué podrémos pues darle que sea proporcionado á tantos favores?
4Mas yo te ruego, padre mio, que le pidas si por ventura se dignará tomar para sí la mitad de todo lo que hemos traido.
5Con esto, padre é hijo le llamaron á parte, y empezaron á rogarle que se dignase aceptar la mitad de todo lo que habian traido.
6Entonces dijoles él en secreto: Bendecid al Dios del cielo, y glorificadle delante de todos los vivientes, porque ha hecho brillar en vosotros su misericordia.
7Porque asi como es bueno tener oculto el secreto confiado por el Rey, es cosa muy loable el publicar y celebrar las obras de Dios.
8Buena es la oracion acompañada del ayuno; y el dar limosna, mucho mejor que tener guardados los tesoros de oro:
9porque la limosna libra de la muerte, y es la que purga los pecados, y alcanza la misericordia y la vida eterna.
10Mas los que cometen el pecado y la iniquidad, son enemigos de su propia alma.
11Por tanto voy á manifestaros la verdad, y no quiero encubriros mas lo que ha estado oculto.
12Cuando tú orabas con lágrimas, y enterrabas los muertos, y te levantabas de la mesa á medio comer, y escondias de dia los cadáveres en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba al Señor tus oraciones.
13Y por lo mismo que eras acepto á Dios, fué necesario que la tentacion ó afliccion te probase.
14Y ahora el Señor me envió á curarte á tí, y á libertar del demonio á Sara esposa de tu hijo.
15Porque yo soy el ángel Rafael, uno de los siete espíritus principales que asistimos delante del Señor.
16Al oir estas palabras, se llenaron de turbacion, y temblando, cayeron en tierra sobre su rostro.
17Pero el ángel les dijo: La paz sea con vosotros, no temais.
18Pues que mientras he estado yo con vosotros, por voluntad ó disposicion de Dios he estado: bendecidle pues, y cantad sus alabanzas.
19Parecia á la verdad que yo comia y bebia con vosotros; mas yo me sustento de un manjar invisible, y de una bebida que no puede ser vista de los hombres.
20Ya es tiempo de que me vuelva al que me envió: vosotros empero bendecid á Dios, y anunciad todas sus maravillas.
21Dicho esto desapareció de sus ojos, y no pudieron ya verle mas.
22Entónces, postrados en tierra sobre su rostro por espacio de tres horas, estuvieron bendiciendo á Dios; y levantándose de alli, publicaron todas sus maravillas.
