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Foto: Escalda Oriental · Países Bajos

Tobías 3

Escalda Oriental · Países Bajos · Foto: MartinD · CC BY-SA 3.0

1Entonces Tobias prorumpió en gemidos; y empezó á orar con lágrimas,

2diciendo: Justo eres, Señor, y justos son todos tus juicios; y todas tus sendas no son mas que misericordia, y verdad, y justicia.

3Ahora pues, Señor, acuérdate de mí, y no tomes venganza de mis pecados, ni refresques la memoria de mis culpas, ni de las de mis padres.

4Porque no obedecimos á tus mandamientos, por eso hemos sido saqueados, y conducidos á la esclavitud y á la muerte, y hemos venido á ser la fábula y el escarnio de todas las naciones, entre las cuales nos has desparramado.

5Grandes son al presente, Señor, y terribles tus juicios, porque nosotros no ponemos en obra tus preceptos, ni procedemos sinceramente delante de tí.

6Y ahora, ó Señor, haz de mi lo que fuere de tu agrado; y manda que sea recibido en paz mi espíritu: porque ya mejor me es morir que vivir.

7En aquel mismo dia sucedió que Sara hija de Raguel, que estaba en Rages ciudad de la Media, se oyó ultrajar de una de las criadas de su padre,

8porque habia tenido siete maridos, y un demonio llamado Asmodéo les habia quitado la vida al tiempo de querer acercarse á ella.

9Reprendiendo pues á la muchacha por alguna falta, ésta le replicó, diciendo: Nunca jamas veamos entre nosotros sobre la tierra hijo ni hija nacida de tí, homicida que has sido ó ahogadora de tus maridos.

10¿Quieres tú acaso matarme tambien á mí, como ya has hecho con siete maridos? A estas voces se retiró Sara al cuarto mas alto de su casa; y pasó tres dias y tres noches sin comer ni beber:

11sino que perseverando en oracion suplicaba á Dios con lágrimas, que la librase de esta infamia.

12Al fin pues de tres dias, concluida su oracion, bendiciendo al Señor,

13dijo: Bendito sea tu nombre, ó Dios de nuestros padres, que despues de tu enojo usas de misericordia, y en el tiempo de la tribulacion perdonas los pecados á los que te invocan.

14A ti, Señor, vuelvo mi rostro, en tí fijo mis ojos.

15Ruégote, ó Señor, que me desates ó libertes del lazo de esta ignominia, ó á lo menos me saques de este mundo.

16Tú sabes, Señor, que nunca he deseado ningun hombre, y que he conservado mi alma limpia de toda concupiscencia.

17Jamas me acompañé con gente licenciosa, ni tuve trato con los que se portan livianamente.

18Que si consentí en tomar marido, fué en tu santo temor, y no por un afecto sensual y liviano.

19Asi que, ó yo fui indigna de ellos, ó ellos quizá no fueron dignos de mí: porque tal vez tú me has reservado para otro esposo.

20Porque no está en poder del hombre el penetrar tus designios.

21Lo que tiene por cierto cualquiera que te adora y sirve, es que si su vida saliere aprobada, será coronado: y si estuviere en tribulacion, será librado; y si el azote del castigo descargáre sobre él, podrá acogerse á tu misericordia.

22Porque tú no te deleitas en nuestra perdicion: puesto que despues de la tempestad das luego la bonanza, y tras de las lágrimas y suspiros infundes el júbilo ó alegría.

23O Dios de Israel, bendito sea eternamente tu santo Nombre.

24A un mismo tiempo fueron oidas las plegarias de ambos (de Tobías y Sara) en la presencia de la Magestad del Soberano Dios:

25y así fué despachado por el Señor el santo Angel Rafael, para que les libertase á ambos; las oraciones de los cuales habian sido presentadas á un tiempo en el acatamiento del Señor.

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