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Foto: Cabo Blanco · Túnez

1 Macabeos 1

Cabo Blanco · Túnez · Foto: Karim Chakroun · CC BY-SA 4.0

1Sucedió que despues que Alejandro, hijo de Filipo Rey de Macedonia, y el primero que reinó en Grecia, salió del pais de Cethim ó Macedonia, y hubo vencido á Dario Rey de los persas y de los medos;

2ganó muchas batallas, y se apoderó en todas partes de las ciudades fuertes, y mató los Reyes de la tierra,

3y penetró hasta los últimos términos del mundo, y se enriqueció con los despojos de muchas naciones: y enmudeció la tierra delante de él.

4Y juntó un ejército poderoso y de estraordinario valor: y se engrió é hinchó de soberbia su corazon;

5y se apoderó de las provincias, de las naciones y de sus Reyes; los cuales se le hicieron tributarios.

6Despues de todo esto cayó enfermo, y conoció que iba á morirse.

7Y llamó á los nobles ó principales de su corte que se habian criado con él desde la tierna edad; y ántes de morir dividió entre ellos su reino.

8Reinó Alejandro doce años, y murió.

9En seguida sus Grandes se hicieron Reyes, cada uno en sus respectivas provincias,

10y asi que él murió se coronaron todos, y despues de ellos sus hijos por espacio de muchos años; y se multiplicaron los males sobre la tierra.

11Y de entre ellos salió aquella raiz perversa, Antioco Epifanes hijo del Rey Antioco, que despues de haber estado en rehenes en Roma, empezó á reinar el año ciento y treinta y siete del imperio de los griegos.

12En aquel tiempo se dejaron ver unos inicuos israelitas, que persuadieron á otros muchos diciéndoles: Vámos, y hagamos alianza con las naciones circunvecinas: porque despues que nos separamos de ellas, no hemos esperimentado sino desastres.

13Parecióles bien este consejo.

14Y algunos del pueblo se decidieron, y fueron á estar con el Rey, el cual les dió facultad de vivir segun las costumbres de los gentiles.

15En seguida construyeron en Jerusalem un gymnasio, segun el estilo de las naciones:

16y abolieron el uso ó señal de la Circuncision, y abandonaron el Testamento ó Alianza santa, y se coligaron con las naciones, y se vendieron como esclavos á la maldad.

17Y establecido Antioco en su reino de Siria, concibió el designio de hacerse tambien Rey de Egipto, á fin de dominar en ambos reinos.

18Asi pues entró en Egipto con un poderoso ejército, con carros de guerra, y elefantes, y caballería, y un gran número de naves.

19Y haciendo la guerra á Ptolemeo, Rey de Egipto, temió este su encuentro, y echó á huir, y fueron muchos los muertos y heridos.

20Entónces se apoderó Antíoco de las ciudades fuertes de Egipto, y saqueó todo el pais.

21Y despues de haber asolado el Egipto, volvió Antíoco el año ciento cuarenta y tres; y se dirigió contra Israel.

22Y habiendo llegado á Jerusalem con un poderoso ejército,

23entró lleno de soberbia en el Santuario, y tomó el altar de oro, y el candelero con todas sus lámparas, y todos los vasos, y la mesa de los panes de proposicion, y las palancanas, y las copas, y los incensarios de oro, y el velo, y las coronas, y los adornos de oro que habia en la fachada del Templo, y todo lo hizo pedazos.

24Tomó asimismo la plata y el oro, y los vasos preciosos, y los tesoros que encontró escondidos, y despues de haberlo saqueado todo, se volvió á su tierra;

25habiendo hecho grande mortandad en las personas, y mostrado en sus palabras mucha soberbia.

26Fué grande el llanto que hubo en Israel y en todo el pais.

27Gemian los príncipes y los ancianos: quedaban sin aliento las doncellas y los jóvenes: y desapareció la hermosura en las mugeres.

28Entregáronse al llanto todos los esposos, y sentadas sobre el tálamo nupcial se deshacian en lágrimas las esposas.

29Y estremecióse la tierra, como compadecida de sus habitantes; y toda la casa de Jacob quedó cubierta de oprobio.

30Cumplidos que fueron dos años, envió el Rey por las ciudades de Judá al superintendente de tributos, el cual llegó á Jerusalem con grande acompañamiento.

31Y habló á la gente con una fingida dulzura, y le creyeron.

32Pero de repente se arrojó sobre los ciudadanos, é hizo en ellos una gran carnicería, quitando la vida á muchísima gente del pueblo de Israel.

33Y saqueó la ciudad, y entrególa á las llamas, y derribó sus casas y los muros que la cercaban.

34Y lleváronse los enemigos cautivas las mugeres, y apoderáronse de sus hijos y de sus ganados.

35Y fortificaron la parte de Jerusalen llamada ciudad de David, con una grande y firme muralla, y con fuertes torres, é hicieron de ella una fortaleza;

36y guarneciéronla de gente malvada, de hombres perversos; los cuales se hicieron alli fuertes, y metieron en ella armas y vituallas; y tambien los despojos de Jerusalem,

37teniéndolos alli como en custodia: y de esta suerte vinieron ellos á ser como un funesto lazo,

38estando como en emboscada contra los que iban al lugar Santo, y siendo como unos enemigos mortales de Israel;

39pues derramaron la sangre inocente al rededor del Santuario, y profanaron el lugar Santo.

40Por causa de ellos huyeron los moradores de Jerusalem, viniendo esta á quedar morada de estrangeros, y como estraña para sus naturales; los cuales la abandonaron.

41Su Santuario quedó desolado como un yermo, convertidos en dias de llanto sus dias festivos, en oprobio sus sábados, y reducidos á nada sus honores.

42En fin lo grande de su ignominia igualó á la grandeza de su pasada gloria, y su alta elevacion se deshizo en llantos.

43En esto el rey Antíoco espidió cartas órdenes por todo su reino, para que todos sus pueblos formasen uno solo, renunciando cada uno á su ley particular.

44Asintieron todas las gentes á este reglamento del rey Antíoco;

45y muchos del pueblo de Israel se sometieron á esta servidumbre, y sacrificaron á los ídolos; y violaron el sábado.

46Con efecto el Rey envió sus comisionados á Jerusalem, y por todas las ciudades de Judá, con cartas ó edictos; para que todos abrazasen las leyes de las naciones gentiles,

47y prohibiesen que se ofreciesen en el Templo de Dios holocaustos, sacrificios, y oblaciones por los pecados,

48é impidiesen la celebracion del sábado y de las solemnidades.

49Mandó ademas que se profanasen los santos lugares, y el pueblo santo de Israel:

50dispuso que se erigiesen altares y templos é ídolos, y que se sacrificasen carnes de cerdo y otros animales inmundos:

51que dejasen sin circuncidar á sus hijos, y que manchasen sus almas con toda suerte de viandas impuras y de abominaciones, á fin de que olvidasen la Ley de Dios, y traspasasen todos sus mandamientos;

52y ordenó que todos los que no obedeciesen las órdenes del rey Antioco perdiesen la vida.

53A este tenor escribió Antioco á todo su reino: y nombró comisionados que obligasen al pueblo á hacer todo esto,

54los cuales mandaron á las ciudades de Judá que sacrificasen á los ídolos.

55Y muchos del pueblo se unieron con aquellos que habian abandonado la Ley del Señor, é hicieron mucho mal en el pais;

56y obligaron al pueblo de Israel á huir á parages remotos, y á guarecerse en sitios muy ocultos.

57El dia quince del mes de Casleu, del año ciento cuarenta y cinco, colocó el rey Antioco sobre el altar de Dios el abominable ídolo de la desolacion, y por todas partes se erigieron altares á los ídolos en todas las ciudades de Judá:

58y quemaban inciensos y ofrecian sacrificios hasta delante de las puertas de las casas y en las plazas.

59Y despedazando los libros de la Ley de Dios, los arrojaban al fuego;

60y á todo hombre en cuyo poder hallaban los libros del Testamento del Señor, y á todos cuantos observaban la Ley del Señor, los mataban luego, en cumplimiento del edicto del Rey.

61Con esta violencia trataban cada mes al pueblo de Israel que habitaba en las ciudades.

62Porque á los veinte y cinco del mes ofrecian ellos sacrificios sobre el altar, que estaba erigido enfrente del altar de Dios.

63Y las mugeres que circuncidaban á sus hijos eran despedazadas, conforme á lo mandado por el Rey Antioco,

64y á los niños los ahorcaban y dejaban colgados por el cuello en todas las casas donde los hallaban, y despedazaban á los que los habian circuncidado.

65En medio de esto muchos del pueblo de Israel resolvieron en su corazon no comer viandas impuras; y eligieron ántes el morir, primero que contaminarse con manjares inmundos:

66y los que no quisieron quebrantar la Ley santa de Dios, fueron despedazados.

67Grande fué sobremanera la ira del Señor contra el pueblo de Israel.

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