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Foto: Primer campo profundo del telescopio Webb · El universo

1 Macabeos 2

Primer campo profundo del telescopio Webb · El universo · Foto: NASA, ESA, CSA, and STScI · Public domain

1En aquellos dias se levantó Mathathias hijo de Juan, hijo de Simeon, sacerdote de la família de Joarib, y huyendo de Jerusalem se retiró al monte de Modin.

2Tenia Mathathias cinco hijos: Juan, llamado por sobrenombre Gaddis;

3y Simon por sobrenombre Thasí;

4y Judas que era apellidado Macabéo;

5y Eleazáro, denominado Abaron; y Jonathás conocido con el sobrenombre de Apfus.

6Y al ver estos los estragos que se hacian en el pueblo de Judá y en Jerusalem,

7esclamó Mathathias: ¡Infeliz de mí! ¿Por qué he venido yo al mundo para ver la ruina de mi patria, y la destruccion de la ciudad santa, y para estarme sin hacer nada por ella al tiempo que es entregada en poder de sus enemigos?

8Hállanse las cosas santas en manos de los estrangeros, y su Templo es como un hombre que está infamado:

9sus vasos preciosos han sido saqueados y llevados fuera: despedazados por las plazas sus ancianos, y muertos al filo de la espada enemiga sus jóvenes.

10¿Qué nacion hay que no haya participado algo de este infeliz reino, ó tenido parte en sus despojos?

11Arrebatado le ha sido todo su esplendor; y la que ántes era libre, es en el dia esclava.

12En fin todo cuanto teniamos de santo, de ilustre y de glorioso, otro tanto ha sido asolado y profanado por las naciones.

13¿Para qué, pues, queremos ya la vida?

14Y rasgaron sus vestidos Mathathias y sus hijos, y cubriéronse de cilicios, y lloraban amargamente.

15A este tiempo llegaron alli los comisionados, que el rey Antioco enviaba, para obligar á los que se habian refugiado en la ciudad de Modin á que ofreciesen sacrificios y quemasen inciensos, y abandonasen la Ley de Dios.

16Con efecto, muchos del pueblo de Israel consintieron en ello, y se les unieron. Pero Mathathias y sus hijos permanecieron firmes.

17Y tomando la palabra los comisionados de Antioco, dijeron á Mathathías: Tú eres el principal, el mas grande y el mas esclarecido de esta ciudad, y glorioso con esa corona de hijos y de hermanos.

18Ven pues tú el primero, y haz lo que el Rey manda, como lo han hecho ya todas las gentes, y los varones de Judá, y los que han quedado en Jerusalem; y con esto tú y tus hijos seréis del número de los amigos del Rey, el cual os llenará de oro y plata, y de grandes dones.

19Respondió Mathathias, y dijo en voz muy alta: Aunque todas las gentes obedezcan al rey Antíoco, y todos abandonen la observancia de la Ley de sus padres, y se sometan á los mandatos del Rey,

20yo y mis hijos, y mis hermanos obedecerémos siempre la Ley santa de nuestros padres.

21Quiera Dios concedernos esta gracia. No nos es provechoso abandonar la Ley y los preceptos de Dios.

22No, nunca darémos oidos á las palabras del rey Antíoco, ni ofrecerémos sacrificios á los ídolos, violando los mandamientos de nuestra Ley por seguir otro camino ó religion.

23Apenas habia acabado de pronunciar estas palabras, cuando á vista de todos se presentó un cierto judío para ofrecer sacrificio á los ídolos sobre el altar que se habia erigido en la ciudad de Modin, conforme á la órden del Rey.

24Vióle Mathathias, y se llenó de dolor: conmoviéronsele las entrañas; é inflamándose su furor ó zelo, conforme al espíritu de la Ley, se arrojó sobre él, y le despedazó sobre el mismo altar.

25No contento con esto, mató al mismo tiempo al comisionado del rey Antíoco, que forzaba la gente á sacrificar, y derribó el altar:

26mostrando asi su zelo por la Ley, é imitando lo que hizo Finées con Zamri, hijo de Salomí.

27Y, hecho esto, fué gritando Mathathías á grandes voces por la ciudad, diciendo: Todo el que tenga zelo por la Ley, y quiera permanecer firme en la alianza del Señor, sígame.

28E inmediatamente huyó con sus hijos á los montes, y abandonaron todo cuanto tenian en la ciudad.

29Entónces muchos que amaban la Ley y la justicia, se fueron al Desierto;

30y permanecieron alli con sus hijos, con sus mugeres y sus ganados: porque se veian inundados de males.

31Dióse aviso á los oficiales del Rey, y á las tropas que habia en Jerusalem, ciudad de David, de como ciertas gentes que habian hollado el mandato del Rey, se habian retirado á los lugares ocultos del Desierto, y que les habian seguido otros muchos.

32Por lo que marcharon al punto contra ellos, y se prepararon para atacarlos en dia de sábado;

33pero ántes les dijeron: ¿Quereis todavia resistiros? Salid, y obedeced el mandato del rey Antioco, y quedaréis salvos.

34De ningun modo saldrémos, respondieron ellos, ni obedecerémos al Rey, ni violarémos el sábado.

35Entónces las tropas del Rey se arrojaron sobre ellos;

36pero tan léjos estuvieron los judíos de resistirles, que ni tan siquiera les tiraron una piedra, ni aun cerraron las bocas de las cavernas:

37sino que dijeron: Muramos todos en nuestra sencillez ó inocencia, y el cielo y la tierra nos serán testigos de que injustamente nos quitais la vida.

38Con efecto los enemigos los acometieron en dia de sábado; y perecieron tanto ellos como sus mugeres, hijos y ganados, llegando á mil personas las que perdieron la vida.

39Sabido eso por Mathathias y sus amigos, hicieron por ellos un gran duelo,

40y se dijeron unos á otros: Si todos nosotros hiciéremos como han hecho nuestros hermanos, y no peleáremos para defender nuestras vidas y nuestra Ley contra las naciones; en breve tiempo acabarán con nosotros.

41Asi pues tomaron aquel dia esta resolucion: Cualquiera, dijeron, que nos acometa en dia de sábado, pelearémos contra él: y asi no morirémos todos, como han muerto en las cavernas nuestros hermanos.

42Entónces vino á reunirse con ellos la congregacion de los Asidéos, que eran hombres de los mas valientes de Israel, y zelosos todos de la Ley;

43y tambien se les unieron todos los que huian acosados de las calamidades, y sirviéronles de refuerzo.

44Formaron de todos un ejército, y arrojáronse furiosamente sobre los prevaricadores de la Ley, y sobre los hombres malvados, sin tener de ellos piedad alguna; y los que quedaron con vida huyeron á ponerse en salvo entre las naciones.

45Mathathías dió despues la vuelta con sus amigos; y destruyeron los altares:

46y circuncidaron á cuantos niños hallaron incircuncisos en todo el pais de Israel, y obraron con gran denuedo.

47Persiguieron á sus orgullosos enemigos, y salieron prósperamente en todas sus empresas.

48Y vindicaron la Ley del poder de los gentiles, y del poder de los Reyes; y no dejaron al malvado que abusase de su poder.

49Acercáronse entretanto los dias de la muerte de Mathathías: el cual juntando á sus hijos, les habló de esta manera: Ahora domina la soberbia, y es el tiempo del castigo y de la ruina, y del furor é indignacion.

50Por lo mismo ahora, ó hijos mios, sed zelosos de la Ley, y dad vuestras vidas en defensa del Testamento de vuestros padres:

51acordáos de las obras que hicieron en sus tiempos vuestros antepasados, y os adquiriréis una gloria grande, y un nombre eterno.

52¿Abraham por ventura no fué hallado fiel en la prueba que de él se hizo, y le fué imputado esto á justicia?

53Josef en el tiempo de su afliccion observó los mandamientos de Dios, y vino á ser el señor de Egipto.

54Finées, nuestro padre, porque se abrasó en zelo por la honra de Dios, recibió la promesa de un sacerdocio eterno.

55Josué por su obediencia llegó á ser caudillo de Israel.

56Caleb por el testimonio que dió en la congregacion del pueblo, recibió una rica herencia.

57David por su misericordia se adquirió para siempre el trono del reino de Israel.

58Elías por su abrasado zelo por la Ley fué recibido en el cielo.

59Ananías, Azarías y Misael fueron librados de las llamas por su viva fe.

60Daniel por su sinceridad fué librado de la boca de los leones.

61Y á este modo id discurriendo de generacion en generacion: todos aquellos que ponen en Dios su esperanza, no descaecen.

62Y no os amedrenten los fieros del hombre pecador; porque su gloria no es mas que basura y pasto de gusanos.

63Hoy es ensalzado, y mañana desaparece: porque se convierte en el polvo de que fué formado, y se desvanecen como humo todos sus designios.

64Sed pues constantes vosotros, ó hijos mios, y obrad vigorosamente en defensa de la Ley; pues ella será la que os llenará de gloria.

65Ahi teneis á Simon, vuestro hermano: yo sé que es hombre de consejo: escuchadle siempre, y él hará para con vosotros las veces de padre.

66Judas Macabéo ha sido esforzado y valiente desde su juventud: sea pues él el General de vuestro ejército, y el que conduzca el pueblo á la guerra.

67Reunid á vosotros todos aquellos que observan la Ley, y vengad á vuestro pueblo de sus enemigos.

68Dad á las gentes su merecido, y sed solícitos en guardar los preceptos de la Ley.

69En seguida les echó su bendicion, y fué á reunirse con sus padres.

70Murió Mathathías el año ciento cuarenta y seis; y sepultáronle sus hijos en Modin en la sepultura de sus padres, y todo Israel le lloró amargamente.

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