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Foto: Cataratas Jog · India

1 Macabeos 3

Cataratas Jog · India · Foto: Arkadeep Meta · CC BY-SA 4.0

1Y sucedióle en el gobierno su hijo Judas, que tenia el sobrenombre de Macabéo.

2Ayudábanle todos sus hermanos, y todos cuantos se habian unido con su padre, y peleaban con alegría por la defensa de Israel.

3Y dió Judas nuevo lustre á la gloria de su pueblo: revistióse cual gigante ó campeon la coraza, ciñóse sus armas para combatir, y protegia con su espada todo el campamento.

4Parecia un leon en sus acciones, y se semejaba á un cachorro rugiente cuando está sobre la presa.

5Persiguió á los malvados, buscándolos por todas partes: y abrasó en las llamas á los que turbaban el reposo de su pueblo.

6El temor que infundia su nombre hizo desaparecer á sus enemigos: todos los malvados se llenaron de turbacion: y con su brazo obró la salud del pueblo.

7Daba mucho que entender á varios Reyes: sus acciones eran la alegria de Jacob, y será eternamente bendita su memoria.

8Y recorrió las ciudades de Judá, esterminando de ellas á los impíos, y apartó el azote de sobre Israel.

9Su nombradía llegó hasta el cabo del mundo, y reunió al rededor de sí á los que estaban á punto de perecer.

10Apolonio, al saber eso, juntó las naciones, y sacó de Samaria un grande y poderoso ejército para pelear contra Israel.

11Informado de ello Judas, le salió al encuentro, y le derrotó, y quitó la vida; quedando en el campo de batalla un gran número de enemigos, y echando á huir los restantes.

12Apoderóse en seguida de sus despojos, reservándose Judas para sí la espada de Apolonio; de la cual se servia siempre en los combates.

13En esto llegó á noticia de Seron, general del ejército de la Siria, que Judas habia congregado una gran muchedumbre, y reunido consigo toda la gente fiel;

14y dijo: Yo voy á ganarme gran reputacion y gloria en todo el reino, derrotando á Judas y á los que le siguen; los cuales no hacen caso de las órdenes del Rey.

15Con esto se preparó para acometer; y uniósele un considerable refuerzo de tropas de impíos, para vengarse de los hijos de Israel.

16Y avanzaron hasta Bethoron, y Judas le salió al encuentro con pocas tropas.

17Asi que estas vieron al ejército que venia contra ellas, dijeron á Judas: ¿Cómo podrémos nosotros pelear contra un ejército tan grande y valeroso; siendo, como somos, tan pocos, y estando debilitados por el ayuno de hoy?

18Y respondió Judas: Fácil cosa es que muchos sean presa de pocos; pues cuando el Dios del cielo quiere dar la victoria, lo mismo tiene para él que haya poca, ó que haya mucha gente:

19porque el triunfo no depende en los combates de la multitud de las tropas, sino del cielo, que es de donde dimana toda fortaleza.

20Ellos vienen contra nosotros con una turba de gente insolente y orgullosa, con el fin de aniquilarnos á nosotros, y á nuestras mugeres, y á nuestros hijos, y despojarnos de todo;

21mas nosotros vamos á combatir por nuestras vidas y por nuestra Ley:

22el Señor mismo los hará pedazos en nuestra presencia; y asi no temais.

23Luego que acabó de pronunciar estas palabras, se arrojó de improviso sobre los enemigos, y derrotó á Seron con todo su ejército.

24Y persiguióle desde la bajada de Bethoron hasta el llano, y habiendo quedado ochocientos hombres tendidos en el campo de batalla, huyeron los demas al pais de los filistéos.

25Con esto Judas y sus hermanos eran el terror de todas las naciones circunvecinas:

26y su fama llegó hasta los oidos del Rey, y en todas partes se hablaba de las batallas de Judas.

27Luego que el rey Antioco recibió estas noticias, se embraveció sobre manera: y mandó que se reunieran las tropas de todo su reino, y se formase un poderosísimo ejército.

28Y abrió su erario, y habiendo dado á las tropas la paga de un año, les mandó que estuviesen apercibidas para todo.

29Mas observó luego que se iba acabando el dinero de sus tesoros, y que sacaba pocos tributos de aquel pais de la Judéa, por causa de las disensiones y de la miseria, que él mismo habia ocasionado queriendo abolir los fueros que alli regian desde tiempos antiguos:

30y temió que no podria ya gastar ni dar, como ántes hacia, con largueza, y con una munificencia superior á la de todos los Reyes sus predecesores.

31Hallándose pues en gran consternacion, resolvió pasar á Persia, con el fin de recoger los tributos de aquellos paises, y juntar gran cantidad de dinero.

32Y dejó á Lysias, príncipe de la sangre Real, por Lugar-teniente del reino desde el Eufrates hasta el rio de Egipto;

33y para que tuviese cuidado de la educacion de su hijo Antioco hasta que él volviese.

34Dejóle la mitad del ejército y de los elefantes, y comunicóle órdenes sobre todo aquello que él queria que se hiciese; y tambien por lo respectivo á los habitantes de la Judéa y de Jerusalem,

35mandándole que enviase contra ellos un ejército para destruir y esterminar el poder de Israel, y las reliquias que quedaban en Jerusalem, y borrar de aquel pais hasta la memoria de ellos;

36y que estableciese en aquella region habitantes de otras naciones, distribuyéndoles por suerte todas sus tierras.

37Tomó pues el Rey la otra mitad del ejército, y partiendo de Antioquia, capital de su reino, el año ciento cuarenta y siete, y pasado el rio Eufrates, recorrió las provincias superiores.

38En esto eligió Lysias á Ptoloméo hijo de Dorymino, á Nicanor, y á Gorgias, que eran personas de gran valimiento entre los amigos del Rey;

39y envió con ellos cuarenta mil hombres de á pié y siete mil de á caballo, para que pasasen á asolar la tierra de Judá, segun lo habia dejado dispuesto el Rey.

40Avanzaron pues con todas sus tropas, y vinieron á acampar en la llanura de Emmaus.

41Y oyendo la noticia de su llegada los mercaderes de aquellas regiones circunvecinas, tomaron consigo gran cantidad de oro y plata; y con muchos criados vinieron á los reales con el fin de comprar por esclavos á los hijos de Israel: y uniéronse con ellos las tropas de la Siria y las de otras naciones.

42Judas empero y sus hermanos, viendo que se aumentaban las calamidades, y que los ejércitos se iban acercando á sus confines, y habiendo sabido la órden que habia dado el Rey de esterminar y acabar con el pueblo de Israel,

43dijéronse unos á otros: Reanimemos nuestro abatido pueblo, y peleemos en defensa de nuestra patria, y de nuestra santa religion.

44Reuniéronse pues en un cuerpo para estar prontos á la batalla, y para hacer oracion é implorar del Señor su misericordia y gracia.

45Hallábase á esta sazon Jerusalem sin habitantes; de modo que parecia un desierto: no se veian ya entrar ni salir los naturales de ella, era hollado el Santuario, los estrangeros eran dueños del alcázar, el cual servia de habitacion á los gentiles: desterrada estaba de la casa de Jacob toda alegria, no se oia ya en ella flauta ni cítara.

46Habiéndose pues reunido, se fueron á Masfá, que está enfrente de Jerusalem; por haber sido Masfá en otro tiempo el lugar de la oracion para Israel.

47Ayunaron aquel dia, y vistiéronse de cilicio, y se echaron ceniza sobre la cabeza, y rasgaron sus vestidos:

48abrieron los libros de la Ley, en donde los gentiles buscaban semejanzas para sus vanos simulacros;

49y trajeron los ornamentos sacerdotales, y las primicias y diezmos: é hicieron venir á los Nazareos que habian cumplido ya los dias de su voto;

50y levantando su clamor hasta el cielo, dijeron: ¡Señor! ¿qué harémos de estos, y á donde los conducirémos?

51Tu Santuario está hollado y profanado, y cubiertos de lágrimas y de abatimiento tus sacerdotes;

52y hé aqui que las naciones se han coligado contra nosotros para destruirnos: tú sabes bien sus designios contra nosotros.

53¿Cómo pues podrémos sostenernos delante de ellos, si tú, ó Dios, no nos ayudas?

54En seguida hicieron resonar las trompetas con grande estruendo.

55Nombró despues Judas los caudillos del ejército, los tribunos, los centuriones, y los cabos de cincuenta hombres, y los de diez.

56Y á aquellos que estaban construyendo casa, ó acababan de casarse, ó de plantar viñas, como tambien á los que tenian poco valor, les dijo que se volviesen cada uno á su casa, conforme á lo prevenido por la Ley.

57Levantaron luego los reales, y fueron á acamparse al mediodia de Emmaús.

58Y Judas les habló de esta manera: Tomad las armas, y tened buen ánimo; y estad prevenidos para la mañana, á fin de pelear contra estas naciones gentiles, que se han unido contra nosotros para aniquilarnos, y echar por tierra nuestra santa religion:

59porque mas nos vale morir en el combate, que ver el esterminio de nuestra nacion, y del Santuario.

60Y venga lo que el cielo quiera.

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