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Santa Biblia
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Foto: Isla Pigeon · Santa Lucía

2 Macabeos 5

Isla Pigeon · Santa Lucía · Foto: P. Hughes · CC BY-SA 4.0

1Hallábase Antioco por este mismo tiempo haciendo los preparativos para la segunda espedicion contra Egipto.

2Y sucedió entónces que por espacio de cuarenta dias se vieron en toda la ciudad de Jerusalem correr de parte á parte por el aire hombres á caballo, vestidos de telas de oro, y armados de lanzas, como si fuesen escuadrones de caballería;

3viéronse caballos, ordenados en filas, que corriendo se atacaban unos á otros, y movimientos de broqueles, y una multitud de gentes armadas con morriones y espadas desnudas, y tiros de dardos, y el resplandor de armas doradas y de todo género de corazas.

4Por tanto rogaban todos á Dios que tales prodigios tornasen en bien del pueblo.

5Mas habiéndose esparcido el falso rumor de que Antíoco habia muerto, tomando Jason consigo mil hombres, acometió de improviso á la ciudad, y aunque los ciudadanos acudieron al instante á las murallas, al fin se apoderó de ellas, y Menelao se huyó al alcázar.

6Pero Jason, como si creyese ganar un triunfo sobre sus enemigos y no sobre sus conciudadanos, hizo una horrible carnicería en la ciudad; no parando la consideracion en que es un gravísimo mal ser feliz en la guerra que se hace á los de su propia sangre.

7Esto no obstante, no pudo conseguir ponerse en posesion del Principado; ántes bien todo el fruto que sacó de sus traiciones fué la propia ignominia; y viéndose precisado nuevamente á huir, se retiró al pais de los ammonitas.

8Finalmente fué puesto en prision por Aretas, Rey de los árabes, que queria acabar con él; y habiéndose podido escapar, andaba de ciudad en ciudad, aborrecido de todo el mundo: y como prevaricador de las leyes, y como un hombre execrable, y enemigo de la patria y de los ciudadanos fué arrojado á Egipto.

9Y de esta suerte aquel que habia arrojado á muchos fuera de su patria, murió desterrado de ella, habiéndose ido á Lacedemonia, creyendo que alli encontraria algun refugio á titulo de parentesco;

10y el que habia mandado arrojar los cadáveres de muchas personas sin darles sepultura, fué arrojado insepulto, y sin ser llorado de nadie, no habiendo podido hallar sepulcro ni en su tierra propia, ni en la estraña.

11Pasadas asi estas cosas, entró el Rey en sospecha de que los judíos iban á abandonar la alianza que tenian con él; y asi partiendo de Egipto lleno de furor, se apoderó de la ciudad á mano armada,

12y mandó á los soldados que matasen indistintamente á cuantos encontrasen, sin perdonar á nadie, y que entrando tambien por las casas, pasasen á cuchillo toda la gente:

13de manera que se hizo una carnicería general de jóvenes y de ancianos, y de mugeres con sus hijos, y de doncellas y de niños;

14tanto que en el espacio de aquellos tres dias fueron ochenta mil los muertos, cuarenta mil los cautivos, y otros tantos los vendidos por esclavos,

15Mas ni aun con esto quedó satisfecho Antíoco; sino que ademas cometió el arrojo de entrar en el Templo, lugar el mas santo de toda la tierra, conducido por Menelao, traidor á la patria y á las leyes;

16y tomando con sus sacrílegas manos los vasos sagrados, que otros Reyes y ciudades habian puesto alli para ornamento y gloria de aquel lugar sagrado, los manoseaba de una manera indigna, y los profanaba.

17Asi Antíoco, perdida toda la luz de su entendimiento, no veia que si Dios mostraba por un poco de tiempo su indignacion contra los habitantes de la ciudad, era por causa de los pecados de ellos; y que por lo mismo habia esperimentado semejante profanacion aquel lugar santo:

18porque de otra suerte, si no hubieran estado envueltos en muchos delitos, este Príncipe, como le sucedió á Heliodoro enviado del rey Seleuco para saquear el tesoro del Templo, hubiera sido azotado luego que llegó, y precisado á desistir de su atrevida empresa.

19Pero Dios no escogió el pueblo por amor del lugar ó Templo, sino á este por amor del pueblo.

20Por cuyo motivo hasta el lugar mismo ha participado de los males que han acaecido al pueblo, asi como tendrá tambien parte en los bienes que aquel reciba; y el que ahora se ve abandonado por efecto de la indignacion del Dios Todopoderoso, será nuevamente ensalzado á la mayor gloria, aplacado que esté aquel grande Señor.

21Habiendo pues Antíoco sacado del Templo mil y ochocientos talentos, se volvió apresuradamente á Antioquía, dominado en tal manera de la soberbia y presuncion de ánimo, que se imaginaba poder llegar á navegar sobre la tierra, y á caminar sobre el mar á pié enjuto.

22Pero á su partida dejó alli Gobernadores para que vejasen la nacion; á saber, en Jerusalem á Filipo, originario de Frigia, aun mas cruel que su amo:

23y en Garizim á Andrónico y á Menelao, mas encarnizados aun que los otros contra los ciudadanos.

24Y siguiendo Antíoco muy enconado contra los judios, les envió por comandante al detestable Apolonio con un ejército de veinte y dos mil hombres, con órden de degollar á todos los adultos, y de vender las mugeres y niños.

25Llegado pues este general á Jerusalem aparentando paz, se estuvo quieto hasta el santo dia del sábado: mas en este dia en que los judios observaban el descanso, mandó á sus tropas que tomasen las armas,

26y mató á todos los que se habian reunido para ver aquel espectáculo; y discurriendo despues por toda la ciudad con sus soldados, quitó la vida á una gran multitud de gentes.

27Empero Judas Macabéo, que era uno de los diez que se habian retirado á un lugar desierto, pasaba la vida con los suyos en los montes, entre las fieras, alimentándose de yerbas á fin de no tener parte en las profanaciones.

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