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Santa Biblia
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Foto: Cataratas Mumbuluma · Zambia

2 Macabeos 6

Cataratas Mumbuluma · Zambia · Foto: Isaacgerg · CC BY-SA 3.0

1De alli á poco tiempo envió el Rey un Senador de Antioquía, para que compeliese á los judíos á abandonar las Leyes de su Dios y de sus padres,

2y para profanar el Templo de Jerusalem, y consagrarle á Júpiter Olímpico, como tambien el de Garizim en Samaria á Júpiter Estrangero ú Hospedador, por ser estrangeros los habitantes de aquel lugar.

3Asi que vióse caer entónces de un golpe sobre todo el pueblo un diluvio terrible de males;

4porque el Templo estaba lleno de lascivias y de glotonerías propias de los gentiles, y de hombres disolutos mezclados con rameras, y de mugeres que entraban con descaro en los lugares sagrados, llevando alli cosas que no era lícito llevar.

5El mismo altar se veia lleno de cosas ilícitas que estaban prohibidas por las leyes.

6No se guardaban ya los sábados, ni se celebraban las fiestas solemnes del pais, y nadie se atrevia á confesar sencillamente que era judio.

7El dia del cumpleaños del Rey los hacian ir á dura y viva fuerza á los sacrificios profanos: y cuando se celebraba la fiesta de Baco, los precisaban á ir por las calles coronados de yedra en honor de dicho ídolo.

8A sugestion de los de Ptolemaida se publicó en las ciudades de los gentiles, vecinas á Judéa, un edicto por el cual se les daba facultad para obligar en aquellos lugares á los judios á que sacrificasen;

9y para quitar la vida á todos aquellos que no quisiesen acomodarse á las costumbres de los gentiles. Asi pues, no se veia otra cosa mas que miserias.

10En prueba de ello, habiendo sido acusadas dos mugeres de haber circuncidado á sus hijos, las pasearon públicamente por la ciudad, con los hijos colgados á sus pechos, y despues las precipitaron desde lo alto de la muralla.

11Asimismo algunos otros que se juntaban en las cuevas vecinas para celebrar alli secretamente el dia del sábado, habiendo sido denunciados á Filipo, fueron quemados vivos: porque tuvieron escrúpulo de defenderse por respeto á la religion y á la santidad de aquel dia.

12(Ruego ahora á los que lean este libro, que no se escandalicen á vista de tan desgraciados sucesos; sino que consideren que estas cosas acaecieron, no para esterminar, sino para corregir á nuestra nacion.

13Porque señal es de gran misericordia hácia los pecadores el no dejarlos vivir largo tiempo á su antojo, sino aplicarles prontamente el azote para que se enmienden.

14En efecto, el Señor no se porta con nosotros como con las demas naciones, á las cuales sufre ahora con paciencia para castigarlas en el dia del juicio, colmada que sea la medida de sus pecados:

15no asi con nosotros, sino que nos castiga sin esperar á que lleguen á su colmo nuestros pecados.

16Y asi nunca retira de nosotros su misericordia, y cuando aflige á su pueblo con adversidades, no le desampara.

17Pero baste esto poco que hemos dicho, para que esten advertidos los lectores; y volvamos ya á tomar el hilo de la historia).

18Eleázaro pues, uno de los primeros doctores de la Ley, varon de edad provecta, y de venerable presencia, fué estrechado á comer carne de cerdo, y se le queria obligar á ello abriéndole por fuerza la boca.

19Mas él prefiriendo una muerte llena de gloria á una vida aborrecible, caminaba voluntariamente por su pié al suplicio.

20Y considerando como debia portarse en este lance, sufriendo con paciencia, resolvió no hacer por amor á la vida ninguna cosa contra la Ley.

21Pero algunos de los que se hallaban presentes, movidos de una cruel compasion, y en atencion á la antigua amistad que con él tenian, tomándole á parte, le rogaban que les permitiese traer carnes de las que le era lícito comer, para poder asi aparentar que habia cumplido la órden del Rey, de comer carnes sacrificadas á los ídolos:

22á fin de que de esta manera se libertase de la muerte. De esta especie de humanidad usaban con él por un efecto de la antigua amistad que le profesaban.

23Pero Eleázaro, dominado de otros sentimientos dignos de su edad y de sus venerables canas, como asimismo de su antigua nativa nobleza, y de la buena conducta de vida que habia observado desde niño, respondió súbitamente, conforme á los preceptos de la Ley santa establecida por Dios, y dijo: Que mas bien queria morir.

24Porque no es decoroso á nuestra edad, les añadió, usar de esta ficcion: la cual seria causa que muchos jóvenes, creyendo que Eleázaro en la edad de noventa años se habia pasado á la vida ó religion de los gentiles,

25cayesen en error á causa de esta ficcion mia, por conservar yo un pequeño resto de esta vida corruptible: ademas de que echaria sobre mi ancianidad la infamia y execracion.

26Fuera de esto, aun cuando pudiese librarme al presente de los suplicios de los hombres, no podria yo, ó vivo ó muerto, escapar de las manos del Todopoderoso.

27Por lo cual muriendo valerosamente, me mostraré digno de la veneranda ancianidad en que me hallo;

28y dejaré á los jóvenes un ejemplo de fortaleza, si sufriere con ánimo pronto y constante una muerte honrosa en defensa de una Ley la mas santa y magestuosa. Luego que acabó de decir esto, fué conducido al suplicio.

29Y aquellos que le llevaban, y que poco ántes se le habian mostrado muy humanos, pasaron á un estremo de furor por las palabras que habia dicho; las cuales creian efecto de arrogancia.

30Estando ya para morir á fuerza de los golpes que descargaban sobre él, arrojó un suspiro, y dijo: Señor, tú que tienes la ciencia santa, tú sabes bien que habiendo yo podido librarme de la muerte, sufro en mi cuerpo atroces dolores; pero mi alma los padece de buena gana por tu santo temor.

31De esta manera pues murió Eleázaro, dejando no solamente á los jóvenes, sino tambien á toda su nacion en la memoria de su muerte un dechado de virtud y de fortaleza.

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