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Foto: Parque Nacional Abel Tasman · Nueva Zelanda

2 Macabeos 8

Parque Nacional Abel Tasman · Nueva Zelanda · Foto: Pseudopanax at English Wikipedia · Public domain

1Entretanto Judas Macabéo y los que le seguian entraban secretamente en las poblaciones, y convocando á sus parientes y amigos, y tomando consigo á los que habian permanecido firmes en la religion judáica, juntaron hasta seis mil hombres.

2Al mismo tiempo invocaban al Señor para que mirase propicio á su pueblo, hollado de todos; y que tuviese compasion de su Templo, el cual se veia profanado por los impíos:

3que se apiadase igualmente de la ruina de la ciudad, la cual iba á quedar luego arrasada, y escuchase la voz de la sangre derramada, que le estaba pidiendo venganza.

4Que tuviese tambien presente las inícuas muertes de los inocentes niños, y las blasfemias proferidas contra su santo Nombre, y tomase de ello justisima venganza.

5El Macabéo pues habiendo juntado mucha gente, se hacia formidable á los gentiles; porque la indignacion del Señor contra su pueblo se habia ya convertido en misericordia.

6Arrojábase repentinamente sobre los lugares y ciudades, y los incendiaba; y ocupando los sitios mas ventajosos, hacia no pequeño estrago en los enemigos:

7ejecutando estas correrías principalmente por la noche: y la fama de su valor se esparcia por todas partes.

8Viendo pues Filipo que este caudillo iba poco á poco engrosándose y haciendo progresos, y que las mas veces le salian bien sus empresas, escribió á Ptoloméo, gobernador de la Celesyria y de la Fenicia, á fin de que le enviara socorros para sostener el partido del Rey.

9En efecto, Ptoloméo le envió al punto á Nicanor, amigo suyo, hijo de Patroclo, y uno de los principales magnates, dándole hasta veinte mil hombres armados, de diversas naciones, para que esterminase todo el linage de los judios; y junto con él envió tambien á Gorgias, que era gran soldado, y hombre de larga esperiencia en las cosas de la guerra:

10Nicanor formó el designio de pagar el tributo de los mil talentos que el Rey debia dar á los romanos, sacándolos de la venta de los cautivos que haria de los judíos.

11Con esta idea envió inmediatamente á las ciudades marítimas á convidar á la compra de judíos esclavos, prometiendo dar noventa de ellos por un talento; sin reflexionar el castigo que el Todopoderoso habia de ejecutar en él.

12Luego que Judas supo la venida de Nicanor, la participó á los judíos que tenia consigo;

13algunos de los cuales por falta de confianza en la justicia Divina, llenos de miedo, echaron á huir:

14pero otros vendian cuanto les habia quedado, y á una rogaban al Señor que los librase del impío Nicanor, que aun ántes de haberse acercado á ellos los tenia ya vendidos;

15y que se dignase hacerlo, ya que no por amor de ellos, siquiera por la alianza que habia hecho con sus padres, y por el honor que tenian de llamarse con el nombre santo y glorioso de Pueblo de Dios.

16Habiendo pues convocado el Macabéo los seis ó siete mil hombres que le seguian, les conjuró que no diesen cuartel á los enemigos, y no temiesen aquella muchedumbre enemiga que venia á atacarlos; sino que peleasen con esfuerzo:

17teniendo siempre presente el ultraje que aquellos indignos habian cometido contra el Lugar santo, y las injurias é insultos hechos á la ciudad, y ademas la abolicion de las santas instituciones de sus mayores.

18Estas gentes, añadió, confian solo en sus armas y en su audacia: mas nosotros tenemos puesta nuestra confianza en el Señor Todopoderoso, que con una mirada puede trastornar no solo á los que vienen contra nosotros, sino tambien al mundo entero.

19Trájoles asimismo á la memoria los socorros que habia dado Dios en otras ocasiones á sus padres, y los ciento y ochenta y cinco mil que perecieron del ejército de Sennaquerib:

20como tambien la batalla que ellos habian dado á los gálatas en Babilonia, en la cual no habiendo osado entrar en la accion sus aliados los macedonios, ellos, que solo eran seis mil, mataron ciento y veinte mil, mediante el ausilio que les dió el cielo; y consiguieron en recompensa grandes bienes.

21Este razonamiento del Macabéo los llenó de valor, de suerte que se hallaron dispuestos á morir por las Leyes y por la patria.

22En seguida dió el mando de una porcion de tropas á sus hermanos Simon, Josef, y Jonathás, poniendo á las órdenes de cada uno mil y quinientos hombres:

23Ademas de eso leyóles Esdras el Libro Santo; y habiéndoles dado Judas por señal ó reseña SOCORRO DE DIOS, se puso él mismo á la cabeza del ejército, y marchó contra Nicanor.

24En efecto, declarándose el Todopoderoso á favor de ellos, mataron mas de nueve mil hombres, y pusieron en fuga al ejército de Nicanor, que habia quedado muy disminuido por razon de los muchos heridos.

25Con esto cogieron el dinero de aquellos que habian acudido para comprarlos como esclavos; y fueron persiguiendo largo trecho al enemigo.

26Pero estrechados del tiempo volvieron atrás, pues era la víspera del sábado; lo cual les impidió que continuaran persiguiéndole.

27Recogidas pues las armas y despojos de los enemigos, celebraron el sábado, bendiciendo al Señor, que los habia librado en aquel dia, derramando sobre ellos como las primeras gotas del rocío de su misericordia.

28Pasada la festividad del sábado, dieron parte de los despojos á los enfermos, á los huérfanos y á las viudas, quedándose con el resto para sí y para sus familias.

29Ejecutadas estas cosas, hicieron todos juntos oracion, rogando al Señor misericordioso que se dignara aplacarse ya para siempre con sus siervos.

30Mas adelante habiendo sido acometidos del ejército de Timothéo y de Baquides, mataron de él á mas de veinte mil hombres, se apoderaron de varias plazas fuertes, y recogieron un botin muy grande; del cual dieron igual porcion á los enfermos, á los huérfanos y á las viudas, y tambien á los viejos.

31Recogidas luego con diligencia todas las armas de los enemigos, las depositaron en lugares convenientes, llevando á Jerusalem los otros despojos.

32Asimismo quitaron la vida á Filarco, hombre perverso, uno de los que acompañaban á Timothéo, y que habia causado muchos males á los judios.

33Y cuando estaban en Jerusalem dando gracias á Dios por esta victoria, al saber que aquel Calístenes, que habia incendiado las puertas sagradas, se habia refugiado en cierta casa, le abrasaron en ella, dándole asi el justo pago de sus impiedades.

34Entretanto el perversisimo Nicanor, aquel que habia hecho venir á mil negociantes para venderles los judíos por esclavos,

35humillado con la ayuda del Señor por aquellos mismos á quienes él habia reputado por nada, dejando su brillante vestido de Generalísimo, y huyendo por el mar Mediterráneo, llegó solo á Antioquía, y reducido al colmo de la infelicidad por la pérdida de su ejército;

36y aquel mismo que ántes habia prometido pagar el tributo á los romanos con el producto de los cautivos de Jerusalem, iba publicando ahora que los judíos tenian por protector á Dios, y que eran invulnerables, porque seguian las Leyes que el mismo Señor les habia dado.

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