Cruz
Cross
Easton, 1897
En el Nuevo Testamento, el instrumento de la crucifixión y, por ello, usado para la crucifixión misma de Cristo (Efesios 2:16; Hebreos 12:2; 1 Corintios 1:17; 1 Corintios 1:18; Gálatas 5:11; Gálatas 6:12; Gálatas 6:14; Filipenses 3:18). La palabra se usa también para denotar cualquier aflicción o prueba severa (Mateo 10:38; Mateo 16:24; Marcos 8:34; Marcos 10:21).
Las formas en que se representa la cruz son estas:
1. La crux simplex (I), un «madero único sin travesaño».
2. La crux decussata (X), o cruz de san Andrés.
3. La crux commissa (T), o cruz de san Antonio.
4. La crux immissa (t), o cruz latina, que fue la clase de cruz en la que murió nuestro Salvador. Sobre la cabeza de nuestro Señor, en el travesaño que sobresalía, se colocó el «título». (Véase Crucifixión.)
Después de la llamada conversión de Constantino el Grande (313 d. C.), la cruz comenzó a usarse como emblema del cristianismo. Él afirmó, en un momento crítico, haber visto en el cielo una cruz flamígera con la inscripción «In hoc signo vinces», es decir, «Con esta señal vencerás», y que la noche siguiente el mismo Cristo se le apareció y le ordenó tomar por estandarte el signo de esta cruz. De esta forma se hizo un nuevo estandarte, llamado Lábaro, que fue llevado por los ejércitos romanos. Siguió siendo el estandarte del ejército romano hasta la caída del imperio de Occidente. Llevaba bordado el monograma de Cristo, es decir, las dos primeras letras griegas de su nombre, X y P (ji y ro), con el Alfa y la Omega. (Véase Alfa.)
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).