Plaga
Plagas de Egipto · Plagas · Plague
Easton, 1897
Un «golpe» de aflicción o enfermedad. Enviada como castigo divino (Números 11:33; Números 14:37; Números 16:46-49; 2 Samuel 24:21). Aflicciones o enfermedades dolorosas (Levítico 13:3, Levítico 13:5, Levítico 13:30; 1 Reyes 8:37), o calamidad grave (Marcos 5:29; Lucas 7:21), o el juicio de Dios, así llamado (Éxodo 9:14). Las plagas de Egipto fueron diez.
(1.) El río Nilo fue convertido en sangre, y los peces murieron, y el río hedió, de modo que los egipcios aborrecían beber del río (Éxodo 7:14-25).
(2.) La plaga de las ranas (Éxodo 8:1-15).
(3.) La plaga de piojos (heb. kinnim, propiamente mosquitos o zancudos; comp. Salmos 78:45; Salmos 105:31), «del polvo de la tierra» (Éxodo 8:16-19).
(4.) La plaga de moscas (heb. arob, traducida por la Septuaginta «mosca de perro»), Éxodo 8:21-24.
(5.) La mortandad del ganado (Éxodo 9:1-7), o pestilencia epidémica que se llevó un número enorme de reses en el campo. Se advirtió de su llegada.
(6.) La sexta plaga, de «sarpullido y úlceras», como la tercera, fue enviada sin aviso (Éxodo 9:8-12). Se la llama en Deuteronomio 28:27 «la llaga de Egipto». «Los magos no podían estar delante de Moisés» a causa de ella.
(7.) La plaga de granizo, con fuego y truenos (Éxodo 9:13-33). Se advirtió de su llegada. (Comp. Salmos 18:13; Salmos 105:32-33).
(8.) La plaga de langostas, que cubrieron toda la faz de la tierra, de modo que la tierra se oscureció con ellas (Éxodo 10:12-15). El nombre hebreo de este insecto, arbeh, apunta al carácter «multitudinario» de esta visitación. Se advirtió antes de que viniera esta plaga.
(9.) Tras un breve intervalo la plaga de tinieblas sucedió a la de las langostas; y vino sin ningún aviso especial (Éxodo 10:21-29). Las tinieblas cubrieron «toda la tierra de Egipto» hasta tal punto que «ninguno vio a su prójimo». No se extendieron, sin embargo, a la tierra de Gosén.
(10.) La última y más terrible de estas plagas fue la muerte de los primogénitos de hombres y de animales (Éxodo 11:4-5; Éxodo 12:29-30). Se anunció el momento exacto de la visitación, «a medianoche», lo cual aumentaría el horror del castigo. Se especifica también su alcance: desde el primogénito del rey hasta el primogénito del más humilde esclavo, y todos los primogénitos de los animales. Pero de esta plaga los hebreos fueron completamente eximidos. El Señor «hizo diferencia» entre ellos y los egipcios. (Véase Pascua.)
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).