Saltar al contenido
Santa Biblia
ES
Apoya el proyecto

← Diccionario bíblico

Vulgata

Torres Amat, 1823

Asi se llama la version latina de los libros de la sagrada Escritura de que usa la Iglesia Católica latina, y que está reconocida por la mejor de todas, no solamente entre los católicos, sino aun entre los mas sábios protestantes. Es de creer que desde el tiempo de los Apóstoles la sagrada Escritura se tradujo al latin, ó lengua vulgar de Roma; y en efecto no se sabe la antigüedad de la que en tiempo de S. Gerónimo corria con los nombres de Itala, Vulgata, ó Vetus. El hebréo, lengua la mas antigua que se conoce, es pobre de términos, en comparacion de las otras de naciones civilizadas que se han dedicado á las ciencias y artes. Las metáforas se hallan á cada paso en el hebréo, y no siempre es facil conocer si la espresion debe entenderse literal, ó figuradamente. Por eso se ha mirado siempre como una cosa muy dificil el dar una traduccion tan exacta del texto hebréo del viejo Testamento, de modo que todas las palabras y espresiones conserven la misma energia que en el original. Asi lo confesó ya el traductor griego del libro del Eclesiástico, en el prólogo que puso. Cuando comenzaron á traducirse los libros hebréos, era ya esta lengua como muerta; porque siglos habia que los judíos hablaban una mezcla de caldéo, siriaco y hebréo: muchas palabras habrian variado algo la significacion, como sucede en las demas lenguas por la mezcla de naciones estrangeras, y variacion de la pronunciacion. Los mismos hebréos tendrian en tiempo de Moisés varios usos y costumbres muy diferentes de las de los tiempos de los Patriarcas, y de las que tendrian despues de mil y mas años en los tiempos de los Jueces y de los Reyes. Por eso S. Gerónimo confiesa la gran dificultad de poder traducir bien el testo hebréo; y que no cree haber hecho él una traduccion perfecta. Tambien el testo griego del nuevo Testamento ofrece muchas dificultades, por los muchos hebraismos y grecismos que son ahora poco conocidos. Y porque ni el griego, ni el hebréo, ó siriaco, que se hablaba en tiempo de los Apóstoles en la Judéa, eran muy puros; y vemos que algunas palabras griegas tienen diferente sentido en los autores profanos. 2 Corintios 11:6. A pesar de lo dicho, el sentido de todas las espresiones de la Escritura que pertenecen á la fe y costumbres, está fijado ya, desde el tiempo de los Apóstoles en la Iglesia; y esta, que es la columna de la verdad, nos asegura y garantiza la fidelidad de la Vulgata. El concilio de Trento, sin reprobar todas las demas innumerables versiones latinas que corrian en su tiempo, declaró auténtica dicha Vulgata; pero este nombre no exige que sea una version sin ningun defecto, ó perfectísima. Auténtica, segun la energía de esta voz en griego, latin, castellano, frances etc., significa solamente que hace autoridad, ó fe. Pero ya el Cardenal Belarmino probó en una disertacion, que el santo Concilio solamente definió que la Vulgata no contiene ningun error contra la fe y costumbres; y que no quiso decir que tenga mas autoridad que los originales hebréo y griego, ni que se halle exenta de todo defecto. Cita varios testimonios de los mas célebres teólogos que asistieron en Trento; y aun varios testos de la Vulgata que se hallan mas claros en los originales hebréo ó griego, y que despues del decreto del Concilio han sido corregidos por varios Papas. Finalmente, confiesa el sabio y piadoso Cardenal que quedan todavía algunas faltas. Sepas (dice en su carta á Lucas Burgense) que la Biblia Vulgata no ha sido corregida por nosotros perfectísimamente (accuratissimè); porque de propósito, por justas causas, hemos pasado por alto algunas cosas. V. Calmet. (Dicc. Bibl. verbo Vulgata, Ed. de Paris, 1730.) Bajo este principio, no reparó el Ilmo. Martini, y tambien el P. Petite, siguiendo á Natal, Alejandro, Maldonado y otros, en mirar como yerro de la Vulgata, causado por sus copiantes, el sic en lugar de si, que se halla en Juan 21:22; y asi tradujeron: si yo quiero etc.; en vez de, asi quiero. Y lo mismo hicieron san Gerónimo Lib. I. cont. Jov., y san Ambrosio Lib. I. de la muerte de su hermano Satiro. El ilustrísimo Scio advierte esta y otras erratas de la Vulgata en las notas que pone al cap. XXII de S. Juan. El mismo erudito y piadoso traductor en la nota que pone al verso 33 del cap. X de los Números, dice que alguna vez debe esplicarse el sentido de la Vulgata por el testo hebréo: verdad desconocida en el dia de muy pocos teólogos. Y lo que mas es, habia dicho antes, en la nota al v. 1 del c. VIII, que parece que en la Vulgata se añadieron algunas palabras para esplicar el sentido del original. Siguiendo estos sólidos principios traduce el P. Scio las palabras: in expositione prava (Sabiduría 11:15), en la cruel esposicion de los niños. Si non se continent (1 Corintios 7:9), Si no tienen don de continencia, etc. Tambien el citado cardenal Belarmino piensa que el autor de la Vulgata añadió de suyo alguna palabra para aclarar el sentido de la espresion hebréa. La voz cœli, que se halla en el v. 35 del salmo XXI, la cree añadida por el autor de la Vulgata. Acerca de este punto son muy dignas de verse las varias lecciones (Varie lezioni) que el señor arzobispo Martini pone al fin de cada tomo de su version italiana de la Biblia: donde da razon de algunos lugares de la Vulgata, que él aclara en su version, y que pueden corregirse con el testo griego. V. la edic. de Nápoles, 1772. No hay tampoco inconveniente en poner alguna vez las notas de admiracion, interrogacion etc.; de las cuales carecian los hebréos, y por eso faltan en la Vulgata. Asi lo hacen el Padre Scio, Martini, Carvajal y otros, Salmos 35:8. Jerem. XLIII. 21. El autor de la Vulgata tradujo algunas veces los nombres propios de personas, lugares etc., por lo que dichas palabras significan de por sí: por ejemplo, en el libro de Job, cuando se traducen los nombres de sus hijas. Job 42:14 etc. De lo cual se originó en varios lugares de la Escritura alguna confusion en el sentido. Tambien es de advertir que no siempre se ven usadas en la Vulgata las voces latinas en su propia y rigorosa significacion. Porque como lengua (dice el señor Carvajal en sus notas al Salmo 148) cuya pureza habia empezado á decaer desde antes de dejar de ser viva, ya muerta decayó mucho mas; y cuando se escribió la Vulgata no podian dejar de tomarse algunas voces en acepciones menos exactas que el uso les habia ido dando.

Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).