1¿Cuánto mejor es el dar una reprension, y no prohibir el hablar al que confiesa la culpa, que no el alimentar la ira contra él?
2Como el eunuco lascivo que deshonra una doncellita encargada á su custodia;
3asi es el que con la fuerza viola la justicia.
4¡Cuán buena cosa es siendo corregido el mostrar arrepentimiento! porque asi huirás el pecado voluntario.
5Hay quien callando es reconocido por sábio; y hay quien se hace odioso por su flujo de hablar.
6Tal hay que calla por no saber hablar; y tal hay que calla, porque sabe cual es la ocasion oportuna.
7El hombre sábio callará hasta un cierto tiempo: mas el vano y el imprudente no aguardan la ocasion.
8Quien parla mucho, hará daño á su alma; y el que se arroga un injusto poder de juzgar á los demas, será aborrecido.
9La prosperidad es un mal para el hombre desarreglado; y los tesoros que halla, se le convierten en detrimento.
10Hay una dádiva que es inútil para el que la hace; y dádiva hay que tiene doble recompensa.
11Hay quien en la exaltacion halla el abatimiento; y á otro la humillacion sirve para ensalzarse.
12Tal hay que compra muchas cosas á un vil precio, y despues tiene que pagar siete veces mas.
13Hácese amable el sábio con su conversacion: mas los chistes de los tontos serán perdidos.
14La dádiva del necio no te aprovechará; porque sus ojos tienen muchas miras de interés en lo que te da.
15El dará poco, y lo echará muchas veces en cara; y el abrir de su boca será un volcan contra tí.
16Hoy dá prestado uno, y mañana lo demanda: hombre de este jaez es bien odioso.
17El nécio no tendrá un amigo; ni serán agradecidos sus dones:
18pues los que comen su pan son de lengua fementida: ¡O cuántos, y cuántas veces harán burla de él!
19Porque dá ó gasta sin juicio aquello que debia reservar, y aun aquello que no debia guardar.
20El desliz de la lengua embustera es como el de quien cae del terrado á la calle: tan precipitada será la caida de los malos.
21El hombre insulso es como un cuento sin sustancia, de aquellos que andan siempre en las bocas de gente mal criada.
22La parábola no tiene gracia en boca del fátuo, porque la dice fuera de tiempo.
23Hay quien deja de pecar por falta de medios, y padece tormentos por tener que estar en inaccion.
24Tal hay que pierde su alma por respetos humanos, y la pierde por miramiento á un imprudente; y por un tal hombre se pierde á sí mismo.
25Hay quien por respetos humanos promete al amigo lo que no puede cumplir: y la ganancia que de eso saca es hacérsele gratuitamente enemigo.
26Es una tacha infame la mentira en el hombre: ella está de contínuo en la boca de los mal criados.
27Ménos malo es el ladron, que el hombre que miente á todas horas: bien que ambos á dos tendrán por herencia la perdicion.
28Deshonradas y viles son las costumbres de los mentirosos: siempre llevan consigo su propia confusion.
29Acredítase el sábio con su hablar; y el varon prudente será grato á los magnates.
30Aquel que labra bien su tierra formará mas alto el acervo de frutos; y el que hace obras de justicia será ensalzado, y el que es acepto á los magnates debe huir la injusticia, y portarse con rectitud.
31Los regalos y las dádivas ciegan los ojos de los jueces, y les cierran la boca para no corregir á los malos.
32La sabiduria que se tiene oculta, y el tesoro escondido, ¿de qué sirven ni aquella ni éste?
33Mejor es el hombre que oculta su ignorancia, que el que tiene escondido su saber.
