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Santa Biblia
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Foto: Cuevas Chinhoyi · Zimbabue

Eclesiástico 38

Cuevas Chinhoyi · Zimbabue · Foto: Suesen · CC BY-SA 3.0

1Honra al médico; porque le necesitas: pues el Altísimo es el que le ha hecho para tu bien.

2Porque de Dios viene toda medicina; y será remunerada por el Rey.

3Al médico le elevará su ciencia á los honores; y será celebrado ante los magnates.

4El Altísimo es quien crió de la tierra los medicamentos, y el hombre prudente no los desechará.

5¿No endulzó un palo las aguas amargas?

6La virtud de los medicamentos pertenece al conocimiento de los hombres; y el Señor se la ha descubierto, para que le glorifiquen por sus maravillas.

7Con ellos cura y mitiga los dolores, y el boticario hace electuarios ó composiciones suaves, y forma unguentos saludables, y no tendrán fin sus operaciones.

8Porque la bendicion de Dios está estendida sobre toda la tierra.

9Hijo, cuando estés enfermo no descuides de tí mismo: ántes bien haz oracion al Señor, y él te curará.

10Apártate del pecado, y endereza tus acciones, y limpia tu corazon de toda culpa.

11Ofrece incienso de suave olor, y la flor de harina en memoria; y sea perfecta tu oblacion, y despues dá lugar á que obre el médico:

12pues para eso le ha puesto el Señor: y no se aparte de tí, porque su asistencia es necesaria.

13Puesto que hay un tiempo en que has de caer en manos de los médicos;

14y ellos rogarán al Señor que te aproveche lo que recetan para tu alivio, y te conceda la salud, que es á lo que se dirige su profesion.

15Caerá en manos del médico el que peca en la presencia de su Criador.

16Hijo, derrama lágrimas sobre el muerto, y como en un fatal acontecimiento comienza á suspirar, y cubre su cuerpo segun costumbre, y no te olvides de su sepultura.

17Y para evitar el que murmuren de tí, continua en llorar amargamente por un dia. Consuélate despues para huir de la tristeza:

18asi que hagas el duelo, segun el mérito de la persona, uno ó dos dias, para evitar la maledicencia:

19porque de la tristeza viene luego la muerte, y la melancolía del corazon deprime el vigor, y encorva la cerviz.

20Con el retiro se mantiene la tristeza: y la vida del pobre ó afligido, es triste, como lo es su corazon.

21No abandones tu corazon á la tristeza, arrójala de ti: y acuérdate de las postrimerías;

22no te olvides de ellas: porque de allá no se vuelve; y no ayudarás en nada á los otros, y te harás daño á tí mismo.

23Considera, te dice, el muerto, lo que ha sido de mí; porque lo mismo será de tí: hoy por mí, mañana por tí.

24El descanso del difunto tranquilice en tí la memoria de él: consuélale sí, mientras se separa de él su espíritu.

25La sabiduria la adquiere el letrado en el tiempo que está libre de negocios; y el que tiene pocas ocupaciones ese la adquirirá:

26¿mas qué sabiduria podrá adquirir el que está asido del arado, y pone su gloria en saber picar los bueyes con la aguijada, y se ocupa en sus labores, y no habla de otra cosa que de las castas de los toros?

27Aplicará su corazon á tirar bien los sulcos, y sus desvelos á engordar sus vacas.

28Asi todo menestral y arquitecto, que trabajan dia y noche, y el que graba las figuras en los sellos, y con teson va formando varias figuras, tienen su corazon atento á imitar el dibujo, y á fuerza de vigilias perfeccionan su obra.

29Asi el herrero, sentado junto al yunque, está atento al hierro que está trabajando: el vaho del fuego tuesta sus carnes, y está luchando con los ardores de la fragua:

30el estruendo del martillo le aturde las orejas, y tiene fijos sus ojos en el modelo de su obra:

31su corazon atiende á acabar las obras, y con su desvelo las pule y les da la última mano.

32Asi el alfarero, sentado á su labor, gira con sus pies la rueda, siempre cuidadoso de lo que tiene entre las manos, y llevando cuenta de todo lo que labra.

33Con sus brazos amasa el barro; y encorvándose sobre sus pies, con su fuerza le hace manejable.

34Pondrá toda su atencion en vidriar perfectamente la obra, y madrugará para limpiar el horno:

35todos estos tienen su esperanza en la industria de sus manos, y cada uno es sábio en su arte.

36Sin todos estos no se edifica una ciudad.

37Mas no habitarán en medio de ella, ni andarán paseando, ni entrarán en las asambléas públicas.

38No se sentarán entre los jueces, ni entenderán las leyes judiciales, ni enseñarán las reglas de la moralidad, ni del derecho, ni se meterán á declarar parábolas;

39sino que restaurarán las cosas del mundo, y todos sus votos serán para hacer bien las obras de su arte, aplicando tambien su propia alma á oir y entender la Ley del Altísimo.

    Referencias cruzadas de OpenBible.info (CC BY 4.0).