Oraciones de «Gratitud», basadas en la Biblia, para leer o escuchar.
Gracias por cada mañana
Yo empero cantaré tu fortaleza, y loaré de mañana tu misericordia: porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
Señor, cada mañana que abro los ojos es un regalo de tu mano. Antes de mirar el teléfono o pensar en las tareas, quiero decirte gracias. Gracias por el aire, por el descanso de la noche y por la oportunidad de empezar de nuevo. Quiero cantar de mañana tu misericordia, aunque ayer te fallé en muchas cosas. Tu fidelidad sigue firme cuando la mía es débil. Enséñame a vivir este día con los ojos abiertos a tus bondades pequeñas, a no dar nada por supuesto y a tratar a los demás con la misma paciencia que tú tienes conmigo. En el nombre de Jesús. Amén.
Y comerás y te hartarás, y bendecirás á Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
Padre bueno, nos sentamos a la mesa y reconocemos que todo lo que hay en ella viene de ti. Gracias por el pan, por las manos que trabajaron la tierra y por quienes prepararon esta comida. Hoy comeremos hasta saciarnos, y queremos bendecirte por la buena tierra que nos das; nada de esto es casualidad. Haz que no comamos con prisa ni con queja, sino con gratitud y alegría. Acuérdate de las familias que hoy no tienen suficiente, y muéstranos cómo compartir con ellas. Que esta mesa sea un lugar de paz y de conversación sincera. En el nombre de Jesús. Amén.
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Dios mío, hoy me cuesta ver lo bueno a mi alrededor. Hay cosas que se perdieron, planes que no salieron y preguntas que siguen sin respuesta. Aun así, quiero darte gracias. No porque todo esté bien, sino porque tú sigues siendo bueno. Tu Palabra me invita a dar gracias en todo, y hoy lo hago con sencillez. Te agradezco por las fuerzas que me das para este día, por las personas que siguen a mi lado y por tu presencia que no se aparta. Dame un corazón que pueda alegrarse en ti, incluso con lágrimas en los ojos. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
Padre celestial, no tengo palabras suficientes para agradecerte el regalo de tu Hijo. Jesús vino a buscarme cuando yo no te buscaba, cargó con mi pecado y me dio una vida nueva. No lo gané ni lo merezco; es pura gracia. Gracias por el perdón que me limpia, por la esperanza que me sostiene y por la promesa de estar contigo para siempre. Que nunca me acostumbre a esta noticia tan grande. Que mi gratitud se note en cómo hablo, en cómo sirvo y en cómo perdono a otros. Gracias, Señor, por tu don que no se puede describir. Por Jesucristo, mi Señor. Amén.
Doy gracias á mi Dios en toda memoria de vosotros, Siempre en todas mis oraciones haciendo oración por todos vosotros con gozo,
Señor Jesús, hoy traigo a tu presencia los nombres de las personas que has puesto en mi camino. Gracias por mi familia, por mis amigos y por los hermanos de la fe que me acompañan. Cada vez que los recuerdo, mi corazón se llena de gratitud. Gracias por sus abrazos, sus consejos y hasta por sus diferencias, que me enseñan a amar mejor. Cuídalos donde estén hoy. Dales salud, alegría y cercanía contigo. Ayúdame a decirles cuánto los valoro, y a no esperar a perderlos para darme cuenta. Gracias por amarme también a través de ellos. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios.
Creador de todo, hoy quiero detenerme a mirar lo que hiciste. El cielo que cambia de color, los árboles, el agua, los animales, el ritmo de las estaciones. Todo habla de tu sabiduría y de tu cuidado. Perdona las veces que camino tan deprisa que no veo nada de esto. Gracias por la belleza que me rodea y por la tierra que nos da alimento. Enséñame a cuidarla como un regalo tuyo y no como algo que puedo gastar sin pensar. Que cada cosa hermosa que vea hoy me lleve a alabarte con un corazón sencillo. En el nombre de Jesús. Amén.