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Santa Biblia
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Oración de la mañana

Día 20 · Tu presencia conmigo

Buenos días. Antes de empezar el día, haz una pausa. Respira despacio y recuerda que Dios está aquí contigo.

Alabanza

Salmos 73:23-25

23Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha. 24Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. 25¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

La Palabra

Éxodo 33:14
Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar.

Después de que Israel adoró un becerro de oro, Moisés temía que Dios ya no quisiera acompañar a su pueblo por el desierto. Entonces el Señor le hizo esta promesa: mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Moisés respondió que, si Dios no iba con ellos, prefería no moverse. Había entendido lo más importante: el camino sin Dios no vale la pena, aunque lleve a una tierra buena. Esa promesa se cumple de un modo aún más cercano en Jesús, que prometió estar con los suyos todos los días. Hoy, al salir de casa o al empezar a trabajar, no vas solo. Puedes recordarlo al cruzar una puerta. Antes de orar, piensa en qué momento del día necesitarás más su compañía.

Oración

Tu presencia conmigo

Dios cercano, antes de salir a enfrentar este día, quiero saber que no voy sin compañía. Tú prometiste a tu pueblo que tu presencia iría con ellos y que les darías descanso. Hoy te pido esa misma compañía. Ve conmigo en el camino, en el trabajo, en cada encuentro y en cada espera. Si tú no vas conmigo, no quiero dar un paso. Que tu presencia me dé paz en medio del ajetreo y un descanso interior que nada pueda quitarme. Hazme consciente de que estás a mi lado en cada momento. En el nombre de Jesús. Amén.

Por otros

Piensa en alguien que necesite tu oración hoy y nómbralo delante de Dios. Puedes apuntar tus peticiones en «Mis peticiones».

Padre nuestro

Mateo 6:9-13

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Bendición

2 Tesalonicenses 3:16

Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

Que Dios te acompañe hoy.