Oraciones de «Matrimonio», basadas en la Biblia, para leer o escuchar.
Un amor paciente y fiel
Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros;
Dios de amor, gracias por mi matrimonio. Tú nos uniste y quieres que nuestro amor refleje el tuyo. Enséñame a amar con paciencia y ternura, y a adelantarme en honrar a mi cónyuge. Ayúdame a perdonar los errores, a buscar su bien antes que el mío y a no irritarme por cosas pequeñas. Guarda nuestra fidelidad en los pensamientos, en las miradas y en las decisiones. Que cada día elijamos amarnos de nuevo, también cuando no sentimos nada especial. Que nuestro hogar hable de ti sin necesidad de palabras. En el nombre de Jesús. Amén.
Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.
Dios que renuevas los corazones, mi matrimonio atraviesa un desierto. Hay heridas, distancia y conversaciones que terminan mal. A veces siento que ya no queda nada por hacer. Pero tú puedes cambiar un corazón de piedra por uno de carne. Te pido que nos des un corazón nuevo. Sana lo que el tiempo y los errores rompieron. Danos humildad para reconocer nuestras faltas y valor para buscar ayuda, ya sea un pastor o un consejero de confianza. Si hay peligro o abuso, dame claridad para protegerme. Renueva el amor que una vez nos unió. En el nombre de Jesús. Amén.
Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados.
Padre misericordioso, tú me perdonaste mucho más de lo que yo podría perdonar. Hoy te pido ayuda para perdonar a mi cónyuge y también para pedirle perdón. Hay ofensas que todavía me duelen y orgullo que me impide dar el primer paso. Ablanda mi corazón. Que no use el pasado como arma ni guarde rencores en silencio. Enséñanos a hablar con sinceridad y a escucharnos sin defendernos todo el tiempo. Danos un amor ferviente, que cubre muchas faltas y une lo que está separado. Que antes de dormir podamos estar en paz el uno con el otro y contigo. En el nombre de Jesús. Amén.
Bueno es Jehová á los que en él esperan, al alma que le buscare. Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.
Señor, pongo en tus manos mi deseo de casarme. Tú conoces mi corazón y sabes cuánto anhelo compartir mi vida con alguien. Hay días de ilusión y días de impaciencia. Tú eres bueno con los que esperan en ti; enséñame a esperar con calma y a buscarte primero a ti. Guárdame de decisiones apresuradas y de relaciones que me alejen de tu camino. Si es tu voluntad que me case, prepárame para amar con madurez y fidelidad, y prepara también a esa persona. Mientras tanto, ayúdame a vivir esta etapa con propósito, sirviendo a otros y creciendo en fe. Confío mi camino a ti. En el nombre de Jesús. Amén.
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: porque fuerte es como la muerte el amor; duro como el sepulcro el celo: sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, de cierto lo menospreciaran.
Dios eterno, hoy celebramos un año más de matrimonio y venimos a darte gracias. Recordamos el día en que nos prometimos amor, y todo lo que hemos vivido desde entonces: alegrías, pruebas, cambios y sorpresas. Tú has estado con nosotros en cada etapa. Gracias porque nuestro amor no se ha apagado, aun cuando vinieron aguas difíciles. Perdónanos por las veces que nos descuidamos. Renueva hoy nuestras promesas y haz que nuestro amor sea más profundo y más tierno con los años. Que sigamos caminando juntos y contigo. En el nombre de Jesús. Amén.
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
Dios nuestro, gracias porque en el matrimonio no caminamos solos. Cuando uno cae, el otro puede levantarlo; cuando uno tiene frío, el otro le da calor. Te pedimos que seas tú el centro de nuestra unión, el hilo que nos mantiene firmes. Que no compitamos entre nosotros, sino que trabajemos como un equipo. Ayúdanos a cuidarnos en la enfermedad, en el cansancio y en las presiones de la vida. Que oremos juntos con frecuencia y busquemos tu dirección en cada decisión. Así nuestro cordón será difícil de romper. En el nombre de Jesús. Amén.