Oraciones de «Necesidades», basadas en la Biblia, para leer o escuchar.
Cuando el dinero no alcanza
No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos? Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Padre celestial, este mes las cuentas no salen. Miro lo que tengo y lo que debo pagar, y la preocupación me quita el sueño. Tú sabes de qué tengo necesidad antes de que te lo diga. Te pido el pan de cada día para mí y para los míos. Dame ideas, trabajo y puertas abiertas, y la humildad de aceptar ayuda si la necesito. Ayúdame a buscar primero tu reino, sin dejar que la angustia gobierne mis días. Enséñame a confiar en ti hoy, sin cargar ya con las preocupaciones de mañana. En el nombre de Jesús. Amén.
Busqué á Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores. A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron. Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias.
Dios que escuchas al pobre, las deudas me agobian. A veces siento vergüenza y no sé por dónde empezar. Como el salmista, clamo a ti y te pido que me libres de esta angustia y de todos mis temores. Dame valor para mirar de frente mis números y hacer un plan realista. Ayúdame a cumplir mis compromisos con honestidad y a no endeudarme más por impulso. Pon en mi camino personas sabias que me puedan orientar. Ablanda el trato de aquellos a quienes debo. Y mientras salgo de esto paso a paso, guarda mi paz y la de mi familia. En el nombre de Jesús. Amén.
Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío.
Dios de mi refugio, tú das casa al gorrión y nido a la golondrina. Hoy te hablo de mi necesidad de vivienda. Estoy buscando un lugar donde vivir, o temo perder el que tengo, y la incertidumbre me inquieta. Tú conoces cada calle y cada puerta. Guíame hacia un hogar que pueda sostener, donde haya tranquilidad y descanso. Dame sabiduría para firmar acuerdos justos y personas honradas con quienes tratar. Si debo esperar, dame paciencia y un refugio mientras tanto. Y que, donde sea que viva, mi casa sea un lugar abierto a tu presencia. En el nombre de Jesús. Amén.
Empero grande granjería es la piedad con contentamiento. Porque nada hemos traído á este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto.
Padre generoso, vivo rodeado de mensajes que me dicen que necesito más para ser feliz. Confieso que a veces comparo, envidio y deseo lo que no tengo. Recuérdame que nada traje a este mundo y que nada me llevaré. Enséñame a dar gracias por el sustento y el abrigo que hoy me das. Libra mi corazón del amor al dinero. Y hazme generoso: que sepa compartir con alegría, sin calcular tanto lo que doy. Quiero vivir con las manos abiertas, para recibir de ti y para dar a otros. Gracias porque en ti tengo lo que de verdad importa. En el nombre de Jesús. Amén.
El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.
Señor de todo lo que existe, lo que tengo viene de ti, sea mucho o poco, y quiero ser fiel con ello. Enséñame a administrar bien mi dinero, mi tiempo y mis recursos. Ayúdame a gastar con prudencia, a ahorrar cuando pueda y a distinguir entre lo que necesito y lo que solo deseo. Dame disciplina para llevar cuentas claras y honestidad en cada pago. Guárdame de las compras impulsivas y de las promesas de dinero fácil. Que en lo pequeño de cada día aprenda a ser responsable. Y que mi forma de manejar lo material refleje que confío en ti. Por Jesucristo, mi Señor. Amén.
Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.
Padre de los pobres, hoy no oro por mí, sino por quienes lo están pasando mal. Pienso en familias que no llegan a fin de mes, en personas sin trabajo, sin techo o sin comida suficiente. Tú los ves y los amas. Provee para ellos lo que necesitan. Y no me dejes orar solo con palabras: abre mis ojos para ver la necesidad cerca de mí y abre mis manos para compartir. Muéstrame cómo ayudar con lo que tengo, aunque sea poco. Que tu iglesia sea un lugar donde nadie se sienta abandonado. Que nuestro amor se vea en obras. En el nombre de Jesús. Amén.