Cómo se reza
- Haga la Señal de la Cruz y, sujetando el crucifijo, diga el Credo de los Apóstoles.
- En la primera cuenta, rece un Padre Nuestro.
- Rece un Ave María con cada una de las tres cuentas siguientes y, después, un Gloria.
- Anuncie el misterio y rece un Padre Nuestro.
- Rece diez veces el Ave María, una por cuenta, meditando el misterio. Al acabar la decena, la oración de Fátima y un Gloria. Continúe igual con las siguientes decenas.
- Después de las cinco decenas, rece la Salve y la oración para terminar el Rosario.
Misterios gloriosos
Primer misterio: La Resurrección del Hijo de Dios
Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, he aquí se pararon junto á ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galilea, Lucas 24:3-6
Muy de mañana, unas mujeres van al sepulcro con perfumes y lo encuentran vacío. Dos hombres con vestidos brillantes les preguntan por qué buscan entre los muertos al que vive. Jesús ha vencido a la muerte. Esta noticia lo cambia todo. Ninguna tristeza, ningún pecado y ninguna tumba tienen la última palabra. Deja que la alegría de la resurrección llene hoy tu corazón y renueve tu fe.
Fruto: La fe
Segundo misterio: La Ascensión del Señor a los Cielos
Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fué alzado; y una nube le recibió y le quitó de sus ojos. Y estando con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él iba, he aquí dos varones se pusieron junto á ellos en vestidos blancos; Los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Hechos 1:9-11
Cuarenta días después de resucitar, Jesús bendice a sus discípulos y sube al cielo ante sus ojos. Ellos se quedan mirando hacia arriba, hasta que dos mensajeros les recuerdan que volverá. Jesús no los abandona: les deja una misión y una promesa. También tú tienes una tarea en este mundo. Vive con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, sostenido por la esperanza de verle un día.
Fruto: La esperanza
Tercer misterio: La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles
Y como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4
Los discípulos están reunidos en oración con María. De pronto se oye un viento fuerte y aparecen lenguas como de fuego sobre cada uno. Llenos del Espíritu Santo, pierden el miedo y salen a anunciar a Jesús con valentía. Ese mismo Espíritu quiere vivir en ti. Pídele que encienda tu corazón, que te dé sus dones y que te ayude a hablar de Dios con alegría y sencillez.
Fruto: Los dones del Espíritu
Cuarto misterio: La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos
Porque ha mirado á la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre. Lucas 1:48-49
María vivió toda su vida unida a su Hijo, en la alegría y en el dolor. Al terminar sus días en la tierra, Dios la llevó al cielo en cuerpo y alma. Así se cumplen sus palabras: todas las generaciones la llaman bienaventurada. En ella vemos lo que Dios quiere hacer con nosotros. Nuestro destino no es el polvo, sino la vida plena junto a él para siempre.
Fruto: La devoción a María
Quinto misterio: La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra
Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Apocalipsis 12:1
Contempla a María en la gloria, vestida de luz y coronada de estrellas. La humilde joven de Nazaret es honrada ahora como Reina del cielo y de la tierra. Su grandeza no viene de su poder, sino de su fidelidad y de su amor a Dios. Pídele que te acompañe como una madre. Con su ejemplo, sigue caminando con fe cada día, hasta llegar también tú a la casa del Padre.
Fruto: La perseverancia final
Todas las oraciones
Señal de la Cruz
En el nombre del Padre (tocar la frente) y del Hijo (tocar el pecho) y del Espíritu (tocar el hombro izquierdo) Santo (tocar el hombro derecho). Amén.
Símbolo (Credo) de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Gloria al Padre
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva todas las almas al cielo, especialmente aquellas que están más necesitadas de tu Divina Misericordia.
Salve Regina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Oración para terminar el Rosario
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo con su vida, muerte y resurrección nos consiguió los premios de la vida eterna, te rogamos nos concedas que, meditando estos misterios en el sacratísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oraciones y orden según la hoja parroquial «Las oraciones y misterios del Rosario». Meditaciones propias.
