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Foto: Parque nacional Sajama · Bolivia

Sabiduría 17

Parque nacional Sajama · Bolivia · Foto: Santos Win · CC BY-SA 4.0

1Grandes son, ó Señor, tus juicios, é inefables tus obras. Por eso las almas privadas de la ciencia ó luz celestial, cayeron en el error.

2Pues cuando los inicuos egipcios se persuadian poder oprimir al pueblo santo, fueron ligados con cadenas de tinieblas y de una larga noche, encerrados dentro de sus casas, y yaciendo en ellas como escluidos de la eterna Providencia;

3y mientras creian poder quedar escondidos con sus negras maldades, fueron separados unos de otros con el velo tenebroso del olvido, llenos de horrendo pavor, y perturbados con grandisimo asombro.

4Porque ni las cavernas en que se habian metido los libraban del miedo; sino que un horrible estruendo, que se sentía, los aterraba, y aparecíanseles horrorosos fantasmas, que los llenaban de espanto.

5No habia ya fuego, por grande que fuese, que pudiese alumbrarlos; ni el claro resplandor de las estrellas podia esclarecer aquella horrenda noche.

6Al mismo tiempo de repente les daban en los ojos terribles fuegos ó relámpagos, y aturdidos por el temor de aquellos fantasmas, que veian confusamente, imaginábanse mas terribles todos los objetos.

7Allí fueron escarnecidas las ilusiones del arte mágica, y afrentosamente castigada la jactancia de su sabiduría.

8Pues los que prometian desterrar de los ánimos abatidos los temores y las perturbaciones, esos mismos llenos de terror estaban con verguenza suya desmayados.

9Porque aunque nada de monstruoso solia espantarlos; aquí despavoridos con el pasar continuo de las bestias, y los silbidos de las serpientes, se morian de miedo, y hubieran elegido no percibir el aire; lo que nadie puede evitar de ningun modo.

10Porque la maldad, siendo como es medrosa, trae consigo el testimonio de su propia condenacion; pues una conciencia agitada presagía siempre cosas atroces.

11Ni es otra cosa el temor, sino el pensar que está uno abandonado de todo auxilio.

12Y cuanto ménos dentro de sí espera socorro el hombre, tanto mas grande le parece aquella causa desconocida, que le atormenta.

13Lo cierto es que los que en aquella noche, verdaderamente intolerable y salida de lo mas inferior y profundo del infierno, dormian el mismo sueño,

14unas veces eran agitados por el temor de los espectros; otras desfallecian sus almas de abatimiento, sobresaltados de un terror repentino é inesperado.

15Y si alguno de ellos llegaba á caer, allí quedaba como preso y encerrado en una cárcel, sin necesidad de cadenas de hierro.

16Pues, ó bien fuese algun labrador, ó un pastor, ó jornalero que trabajase en el campo, se hallaba sorprendido, y envuelto en aquella insuperable angustia;

17porque todos quedaban aprisionados con una misma cadena de tinieblas: donde ya el susurro de los vientos, ya el canto suave de las aves entre las frondosas ramas de los árboles, ya el ímpetu de corrientes caudalosas de agua,

18ya el recio estruendo de peñascos que se desgajaban, ya el correr de los animales, que andaban retozando, y á los cuales no divisaban, ya el fuerte alarido de las bestias que ahullaban, ya el eco resonante en las concavidades de montes altísimos, los hacia desfallecer de espanto.

19Y entre tanto todo el resto del mundo estaba iluminado de clarisima luz, y se ocupaba sin embarazo alguno en sus labores ordinarias.

20Solamente sobre ellos reinaba una profunda noche, imágen de aquellas eternas tinieblas, que despues les aguardaban: por cuyo motivo se hacian ellos mas insoportables á sí mismos que las tinieblas.

    Referencias cruzadas de OpenBible.info (CC BY 4.0).