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Foto: Cominotto · Malta

2 Macabeos 12

Cominotto · Malta · Foto: Erik1980 · CC BY-SA 3.0

1Concluidos estos tratados se volvió Lysias para el Rey, y los judíos se dedicaron á cultivar sus tierras.

2Pero los oficiales del Rey, que residian en el pais, á saber, Timothéo, y Apolonio hijo de Gennéo, y tambien Gerónimo y Demofonte, y ademas de estos, Nicanor, gobernador de Chipre, no los dejaban vivir en paz ni sosiego.

3Los habitantes empero de Joppe cometieron el siguiente atentado: Convidaron á los judíos que habitaban en aquella ciudad á entrar con sus mugeres é hijos en unos barcos que habian prevenido, como que no existia ninguna enemistad entre unos y otros.

4Y habiendo condescendido en ello, sin tener la menor sospecha, pues vivian en paz, y la ciudad tenia hecho un público acuerdo á favor de ellos; asi que se hallaron en alta mar fueron arrojados al agua unos doscientos de ellos.

5Luego que Judas tuvo noticia de esta crueldad contra los de su nacion, mandó tomar las armas á su gente, y despues de invocar á Dios, justo juez,

6marchó contra aquellos asesinos de sus hermanos, y de noche pegó fuego al puerto, quemó sus barcos, é hizo pasar á cuchillo todos los que se habian escapado de las llamas.

7Hecho esto, partió de alli con ánimo de volver de nuevo para esterminar enteramente todos los vecinos de Joppe.

8Pero habiendo entendido que tambien los de Jamnia meditaban hacer otro tanto con los judíos que moraban entre ellos,

9los sorprendió igualmente de noche, y quemó el puerto con sus naves; de suerte que el resplandor de las llamas se veia desde Jerusalem, que dista de alli doscientos y cuarenta estadios.

10Y cuando, partido que hubo de Jamnia, habia ya andado nueve estadios, avanzando contra Timothéo, le atacaron los árabes en número de cinco mil infantes y de quinientos caballos;

11y trabándose un crudo combate, que con la proteccion de Dios le salió felizmente, el resto del ejército de los árabes, vencido, pidió la paz á Judas, prometiendo cederle varios pastos, y asistirle en todo lo demas.

12Y Judas, creyendo que verdaderamente podian serle útiles en muchas cosas, les concedió la paz, y hecho el tratado se volvieron los árabes á sus tiendas.

13Despues de esto atacó á una ciudad fuerte, llamada Casfin, ó Casbon, rodeada de muros y de puentes levadizos, en la cual habitaba una turba de diferentes naciones.

14Pero confiados los de dentro en la firmeza de sus muros, y en que tenian provision de víveres, se defendian con flojedad, y provocaban á Judas con dichos picantes, blasfemias, y espresiones detestables.

15Mas el Macabéo, habiendo invocado al gran Rey del universo, que en tiempo de Josué derribó de un golpe, sin arietes ni máquinas de guerra los muros de Jericó, subió con gran denuedo sobre la muralla;

16y tomada por voluntad del Señor la ciudad, hizo en ella una horrorosa carnicería: de tal suerte que un estanque vecino, de dos estadios de estension, apareció teñido de sangre de los muertos.

17Partieron de alli, y despues de andados setecientos y cincuenta estadios, llegaron á Caraca, donde habitan los judíos llamados Tubianéos.

18Mas tampoco pudieron venir alli á las manos con Timothéo, quien se habia vuelto sin poder hacer nada, dejando en cierto lugar una guarnicion muy fuerte.

19Pero Dosithéo y Sosipatro, que mandaban las tropas en compañía del Macabéo, pasaron á cuchillo á diez mil hombres que Timothéo habia dejado en aquella plaza.

20Entretanto el Macabéo, tomando consigo seis mil hombres, y distribuyéndolos en batallones, marchó contra Timothéo, que traia ciento y veinte mil hombres de á pié, y dos mil y quinientos de á caballo.

21Luego que este supo la llegada de Judas, envió delante las mugeres, los niños, y el resto del bagage á una fortaleza llamada Carnion, que era inespugnable, y de dificil entrada, á causa de los desfiladeros que era necesario pasar.

22Mas al dejarse ver el primer batallon de Judas, se apoderó el terror de los enemigos, á causa de la presencia de Dios, que todo lo ve, y se pusieron en fuga uno tras de otro: de manera que el mayor daño le recibian de su propia gente, y quedaban heridos por sus propias espadas.

23Judas empero los cargaba de recio, castigando aquellos profanos; habiendo dejado tendidos á treinta mil de ellos.

24El mismo Timothéo cayó en poder de los batallones de Dosithéo y Sosipatro, á los cuales pidió con grande instancia que le salvasen la vida, porque tenia prisioneros muchos padres y hermanos de los judios; los cuales, muerto él, quedarian sin esperanza de salvar la suya.

25Y habiéndoles dado palabra de restituirles los prisioneros, segun lo estipulado, le dejaron ir salvo, con la mira de salvar asi á sus hermanos.

26Hecho esto, volvió Judas contra Carnion, en donde pasó á cuchillo veinte y cinco mil hombres.

27Despues de la derrota y mortandad de los enemigos, dirigió Judas su ejército contra Efron, ciudad fuerte, habitada por una multitud de gentes de diversas naciones: cuyas murallas estaban coronadas de robustos jóvenes que las defendian con valor, y ademas habia dentro de ella muchas máquinas de guerra, y grande acopio de dardos.

28Pero los judíos, invocando el auxilio del Todopoderoso, que con su poder quebranta las fuerzas de los enemigos, tomaron la ciudad, y dejaron tendidos por el suelo á veinte y cinco mil hombres de los que en ella habia.

29Desde alli fueron á la ciudad de los Scithas, distante seiscientos estadios de Jerusalem;

30pero asegurando los judíos que habitaban alli entre los scithopolitanos, que estas gentes los trataban bien, y que aun en el tiempo de sus desgracias se habian portado con ellos con toda humanidad,

31les dió Judas las gracias; y habiéndolos exhortado á que en lo venidero mostrasen igual benevolencia á los de su nacion, se volvió con los suyos á Jerusalem, por estar muy cercano el dia solemne de Pentecostés:

32y pasada esta festividad, marcharon contra Gorgias, Gobernador de la Iduméa,

33Salió pues Judas con tres mil infantes y cuatrocientos caballos;

34y habiéndose trabado el combate, quedaron tendidos algunos pocos judíos en el campo de batalla.

35Mas un cierto Dosithéo, soldado de caballería de los de Bacenor, hombre valiente, asió á Gorgias, y queria cogerle vivo, pero se arrojo sobre él un soldado de á caballo de los de Tracia, y le cortó un hombro, lo cual dió lugar á que Gorgias se huyese á Maresa.

36Fatigados ya los soldados que mandaba Esdrin con tan larga peléa, invocó Judas al Señor para que protegiese y dirigiese el combate:

37y habiendo comenzado á cantar en alta voz himnos en su lengua nativa, puso en fuga á los soldados de Gorgias.

38Reuniendo despues Judas su ejército, pasó á la ciudad de Odollam, y llegado el dia séptimo, se purificaron segun el rito, y celebraron alli el sábado.

39Al dia siguiente fué Judas con su gente para traer los cadáveres de los que habian muerto en el combate, y enterrarlos con sus parientes en las sepulturas de su nacion.

40Y encontraron debajo de la ropa de los que habian sido muertos algunas ofrendas de las consagradas á los ídolos que habia en Jamnia, cosas prohibidas por la Ley á los judíos; con lo cual conocieron todos evidentemente que esto habia sido la causa de su muerte.

41Por tanto bendijeron á una los justos juicios del Señor, que habia manifestado el mal que se quiso encubrir;

42y en seguida poniéndose en oracion rogaron á Dios que echase en olvido el delito que se habia cometido. Al mismo tiempo el esforzadísimo Judas exhortaba al pueblo á que se conservase sin pecado, viendo delante de sus mismos ojos lo sucedido por causa de las culpas de los que habian sido muertos.

43Y habiendo recogido, en una colecta que mandó hacer, doce mil dracmas de plata; las envió á Jerusalem, á fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de estos difuntos, teniendo, como tenia, buenos y religiosos sentimientos acerca de la resurreccion

44(pues si no esperara que los que habian muerto habian de resucitar, habria tenido por cosa supérflua é inútil el rogar por los difuntos);

45y porque consideraba que á los que habian muerto en una vida piadosa, les estaba reservada una grande misericordia.

46Es pues un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, á fin de que sean libres de las penas de sus pecados.

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