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Foto: Nebulosa de la Tarántula · El universo

2 Macabeos 14

Nebulosa de la Tarántula · El universo · Foto: NASA, ESA, CSA, STScI, Webb ERO Production Team · Public domain

1Pero de alli á tres años Judas y su gente entendieron que Demetrio, hijo de Seleuco, habiendo llegado con muchas naves y un numeroso ejército al puerto de Trípoli, se habia apoderado de los puestos mas ventajosos,

2y ocupado varios territorios, á despecho de Antíoco y de su general Lysias.

3Entretanto un cierto Alcimo, que habia sido Sumo sacerdote, y que voluntariamente se habia contaminado en los tiempos de la mezcla de los ritos judáicos y gentiles: considerando que no habia ningun remedio para él, y que jamas podria acercarse al altar,

4pasó á ver al Rey Demetrio en el año de ciento y cincuenta, presentándole una corona de oro y una palma de lo mismo, y ademas unos ramos, que parecian ser del Templo; y por entónces no le dijo nada.

5Pero habiendo logrado una buena coyuntura para ejecutar su loco designio, por haberle llamado Demetrio á su consejo, y preguntádole cual era el sistema y máximas con que se regian los judíos;

6respondió en esta forma: Aquellos judios que se llaman Asideos, cuyo caudillo es Judas Macabéo, son los que fomentan la guerra, y mueven las sediciones, y no dejan estar en quietud el reino.

7Y yo mismo, despojado de la dignidad hereditaria en mi familia, quiero decir, del Sumo sacerdocio, me vine acá:

8primeramente por ser fiel al Real servicio, y lo segundo para mirar por el bien de mis conciudadanos; pues toda nuestra nacion padece grandes vejaciones por causa de la perversidad de aquellos hombres.

9Asi que, te suplico, ó Rey, que informándote por menor de todas estas cosas, mires por nuestra tierra y nacion, conforme á tu bondad á todos notoria.

10Porque en tanto que viva Judas, es imposible que haya alli paz.

11Habiéndose él esplicado de esta suerte, todos los amigos inflamaron tambien á Demetrio contra Judas, del cual eran enemigos declarados.

12Asi es que al punto envió el Rey á la Judéa por general á Nicanor, comandante de los elefantes,

13con órden de que cogiese vivo á Judas, dispersase sus tropas, y pusiese á Alcimo en posesion del Sumo sacerdocio del grande Templo.

14Entónces los gentiles que habian huido de la Judéa por temor de Judas, vinieron á bandadas á juntarse con Nicanor, mirando como prosperidad propia las miserias y calamidades de los judíos.

15Luego que estos supieron la llegada de Nicanor, y la reunion de los gentiles con él; esparciendo polvo sobre sus cabezas, dirigieron sus plegarias á aquel Señor que se habia formado un pueblo suyo para conservarle eternamente, y que con evidentes milagros habia protegido á esta su herencia.

16É inmediatamente por órden del Comandante partieron de alli, y fueron á acamparse junto al castillo de Dessau.

17Habia ya Simon, hermano de Judas, venido á las manos con Nicanor; pero se llenó de sobresalto con la repentina llegada de otros enemigos.

18Sin embargo, conociendo Nicanor el denuedo de las tropas de Judas, y la grandeza de ánimo con que combatian por su patria, temió fiar su suerte á la decision de una batalla.

19Y asi envió delante á Posidonio, á Theodosio, y á Matthias para presentar y admitir proposiciones de paz.

20Y habiendo durado largo tiempo las conferencias sobre el asunto, y dando el mismo general parte de ellas al pueblo, todos á una voz fueron de parecer que se aceptara la paz.

21En virtud de lo cual los dos Generales emplazaron un dia para conferenciar entre sí secretamente; á cuyo fin se llevó y puso una silla para cada uno de ellos.

22Esto no obstante, mandó Judas apostar algunos soldados en lugares oportunos, no fuera que los enemigos intentasen de repente hacer algun insulto: Pero la conferencia se celebró como debia.

23Por eso Nicanor fijó despues su residencia en Jerusalem, sin hacer ninguna vejacion á nadie, y despidió aquella multitud de tropas que se le habia juntado.

24Amaba constantemente á Judas con un amor sincero, mostrando una particular inclinacion á su persona.

25Rogóle que se casase, y pensase en tener hijos. Con efecto se casó, vivia tranquilo, y los dos se trataban familiarmente.

26Mas viendo Alcimo la amistad y buena armonía que reinaba entre ellos, fué á ver á Demetrio, y le dijo que Nicanor favorecia los intereses agenos ó de los enemigos, y que tenia destinado por sucesor suyo á Judas, que aspiraba al trono.

27Exasperado é irritado el Rey sobremanera con las atroces calumnias de este malvado, escribió á Nicanor diciéndole, que llevaba muy á mal la amistad que habia contraido con el Macabéo, y que le mandaba que luego al punto se lo enviase atado á Antioquía.

28Enterado de esto Nicanor, quedó lleno de consternacion, y sentia sobremanera tener que violar los tratados hechos con aquel varon, sin haber recibido de él ofensa alguna.

29Mas no pudiendo desobedecer al Rey, andaba buscando oportunidad para poner en ejecucion la órden recibida.

30Entretanto el Macabéo, observando que Nicanor le trataba con aspereza, y que en las visitas acostumbradas se le mostraba con cierto aire duro é imponente, consideró que aquella aspereza no podia nacer de nada bueno, y reuniendo algunos pocos de los suyos, se ocultó de Nicanor.

31Luego que este reconoció que Judas habia tenido la destreza de prevenirle, fué al augusto y santísimo Templo, hallándose los sacerdotes ofreciendo los sacrificios acostumbrados, y les mandó que le entregasen el Macabéo.

32Mas como ellos le asegurasen con juramento que no sabian donde estaba el que él buscaba, Nicanor levantó la mano contra el Templo,

33y juró diciendo: Si no me entregais atado á Judas, arrasaré este templo de Dios, derribaré este altar, y consagraré aqui un templo al dios y padre Baco;

34y dicho esto, se marchó. Los sacerdotes entónces, levantando sus manos al cielo, invocaban á aquel Señor que habia sido siempre el defensor de su nacion, y oraban de este modo:

35Señor de todo el universo, tú que de nada necesitas, quisiste tener entre nosotros un Templo para tu morada.

36Conserva pues, ó Santo de los santos y Señor de todas las cosas, conserva ahora y para siempre libre de profanacion esta Casa, que hace poco tiempo ha sido purificada.

37En este tiempo fué acusado á Nicanor, uno de los Ancianos de Jerusalem, llamado Razias, varon amante de la patria, y de gran reputacion, al cual se daba el nombre de padre de los judíos por el afecto con que los miraba á todos.

38Este pues, ya de muchos tiempos ántes, llevaba constantemente una vida muy exacta en el judaismo, pronto á entregar su misma vida para perseverar en su observancia.

39Mas queriendo Nicanor manifestar el odio que tenia á los judíos, envió quinientos soldados para que le prendiesen:

40pues juzgaba que si lograba seducir á este hombre, haria un daño gravisimo á los judíos.

41Pero al tiempo que los soldados hacian sus esfuerzos para entrar en la casa, rompiendo la puerta, y poniéndola fuego, asi que estaban ya para prenderle, se hirió con su espada;

42prefiriendo morir noblemente á verse esclavo de los idólatras, y á sufrir ultrajes indignos de su nacimiento.

43Mas como por la precipitacion con que se hirió no fuese mortal la herida, y entrasen ya de tropel los soldados en la casa, corrió animosamente al muro, y se precipitó valerosamente encima de las gentes;

44las cuales retirándose al momento para que no les cayese encima, vino á dar de cabeza contra el suelo:

45pero como aun respirase, hizo un nuevo esfuerzo, y volvióse á poner en pié; y aunque la sangre le salia á borbollones por sus heridas mortales, pasó corriendo por medio de la gente,

46y subiéndose sobre una roca escarpada, desangrado ya como estaba, agarró con ambas manos sus propias entrañas, y las arrojó sobre las gentes, invocando al Señor y dueño del alma y de la vida, á fin de que se las volviese á dar algun dia: y de esta manera acabó de vivir.

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