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Holocausto

Ofrenda quemada · Burnt offering

Easton, 1897

Hebreo olah; es decir, «el que asciende», por consumirse entero en el fuego y considerarse que ascendía a Dios mientras se consumía. Una parte de toda ofrenda se quemaba en el fuego sagrado, pero esta se quemaba por completo, un «holocausto». Era la forma más frecuente de sacrificio y, al parecer, la única mencionada en el libro de Génesis. Tales fueron los sacrificios ofrecidos por Abel (Génesis 4:3, Génesis 4:4, aquí llamado minhah; es decir, «un don»), Noé (Génesis 8:20), Abraham (Génesis 22:2, Génesis 22:7, Génesis 22:8, Génesis 22:13), y por los hebreos en Egipto (Éxodo 10:25).

La ley de Moisés prescribió después las ocasiones y la manera en que se debían ofrecer los holocaustos. Estaban «el holocausto continuo» (Éxodo 29:38-42; Levítico 6:9-13), «el holocausto de cada sábado», que era el doble del diario (Números 28:9, Números 28:10), «el holocausto de cada mes» (Números 28:11-15), las ofrendas en la Pascua (Números 28:19-23), en Pentecostés (Levítico 23:16), en la fiesta de las Trompetas (Levítico 23:23-25) y en el día de la Expiación (Levítico 16).

En otras ocasiones se ofrecían sacrificios especiales, como en la consagración de Aarón (Éxodo 29) y en la dedicación del templo (1 Reyes 8:5, 1 Reyes 8:62-64).

También se permitían holocaustos voluntarios (Levítico 1:13), que se ofrecieron con motivo de la subida de Salomón al trono (1 Crónicas 29:21) y en la reforma llevada a cabo por Ezechías (2 Crónicas 29:31-35).

Estas ofrendas significaban la completa dedicación de los oferentes a Dios. A esto se refiere Romanos 12:1. (Véase Altar, Sacrificio.)

Torres Amat, 1823

Voz compuesta de las dos griegas Olos, todo, y Kausto, quemado ó abrasado. En hebréo se llama Holah, de Halák que significa elevar; porque se levantaba con las manos y subia todo deshecho en humo lo que se ofrecia á Dios en esta especie de sacrificio que se llamaba holocausto porque en él se quemaba en honor de Dios toda la víctima; á diferencia de los demas sacrificios en que parte de ella quedaba para alimento de los sacerdotes y levitas y en los pacíficos tambien de los oferentes. Pero á veces holocausto se toma en general por toda suerte de sacrificios y oblaciones; y de ahi viene que algunos opinan que el voto de Jephté no fue de hacer morir á su hija (sacrificio prohibido por Dios), sino de ofrecerla al servicio del templo, como si fuese prisionera de guerra ó esclava; debiendo por consiguiente guardar virginidad toda su vida, sin poder casarse: lo cual era un sacrificio muy costoso entre las hebréas; y habia de ser muy sensible á su padre Jephté, que no tenia otra hija. Jueces 11. Entre los judíos habia algunas mugeres que se dedicaban á servir al templo. Lucas 2:37. Hechos 21:9.

Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).