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Foto: Cataratas de Agbokim · Nigeria

Judit 10

Cataratas de Agbokim · Nigeria · Foto: MuaMee · CC BY-SA 4.0

1Acabado que hubo de clamar al Señor, levantóse del lugar en que estaba postrada delante del Señor.

2Y llamó á una doncella suya, y bajando del oratorio á su habitacion, se quitó el cilicio, y desnudóse de los vestidos de viuda,

3y lavó su cuerpo, y ungióse con ungüento precioso, y repartió en trenzas el cabello de su cabeza, sobre la cual se puso una riquísima cofia ó bonetillo; y atavióse con sus vestidos de gala, calzóse sus sandalias, púsose los brazaletes, y las manillas, y los zarcillos, y las sortijas, sin omitir adorno ninguno.

4Añadióle ademas el Señor nueva belleza: porque toda esta compostura no provenia de lasciva pasion, sino de un fin santo; y por tanto el Señor dió mayor realce á su hermosura, de suerte que á los ojos de todos parecia de una incomparable belleza.

5Hizo llevar por su criada una botella de vino, y una redoma de aceite, y trigo tostado, é higos secos, y panes, y queso, y marchó con ella.

6Al llegar á la puerta de la ciudad, hallaron á Ozias y á los Ancianos de la ciudad, que la estaban aguardando.

7Los cuales, asi que la vieron, quedaron en estremo asombrados de su hermosura;

8pero sin preguntarle palabra, la dejaron pasar, diciendo: El Dios de nuestros padres te dé su gracia, y con su virtud esfuerce todos los designios de tu corazon, para que Jerusalen se gloríe de ti, y sea colocado tu nombre en el número de los santos y justos.

9Y todos los que alli estaban, dijeron á una voz: ¡Asi sea! asi sea!

10Judith empero orando al Señor, salió fuera de las puertas con su doncella.

11Y bajando por el monte casi al rayar del dia, saliéronle al encuentro las centinelas de los asirios, y detuviéronla, diciendo: ¿De dónde vienes? ¿y á dónde vas?

12Soy una de las hijas de los hebréos, respondió, y he huido de ellos, porque sé que han de ser presa de vuestras manos: por cuanto menospreciándoos, no han querido entregarse voluntariamente, y con esto ser tratados por vosotros con misericordia.

13Por cuyo motivo pensé, y dije para conmigo: Iré á presentarme al principe Holofernes, para descubrirle los secretos de los hebréos, y darle un medio para sorprenderlos sin perder ni un hombre siquiera del ejército.

14Asi que oyeron aquellos soldados sus palabras, quedaron contemplando su cara, y se les leia en los ojos el pasmo: tan encantados estaban de su rara belleza.

15Y le dijeron: Has salvado tu vida con ese designio de venir á presentarte á nuestro Príncipe y señor;

16pues ten por cierto que al comparecer delante de él, te tratará bien, y ganarás su corazon. Con esto la condujeron al pabellon de Holofernes, declarando quien era.

17Apénas estuvo ella en su presencia, quedó Holofernes inmediatamente preso de sus ojos.

18Y dijéronle sus oficiales: ¿Quién habrá que tenga en poca estima al pueblo de los hebreos, teniendo como tienen mugeres tan bellas? ¿No merecen estas que hagamos la guerra contra ellos para adquirirlas?

19Viendo pues Judith á Holofernes sentado bajo de su dosel, ó pabellon, que era de púrpura, entretejido de oro, con esmeraldas y otras piedras preciosas,

20despues de haber echado una mirada sobre él, le hizo una profunda reverencia, postrándose en tierra: mas los criados de Holofernes la levantaron por mandado de su señor.

    Referencias cruzadas de OpenBible.info (CC BY 4.0).